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Poelíticamente

La poesía de José Miguel Perera, como la de un Caliban, señala la opresión y el genocidio primigenio de los aborígenes canarios, extiende su señal a la xenofobia y el drama de la emigración

El poeta y profesor José Miguel Perera.

El poeta y profesor José Miguel Perera.

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Javier Doreste

Javier Doreste

José Miguel Perera recoge en este libro toda su obra poética publicada hasta la fecha. Incluye todos sus poemarios y los prefacios y postfacios que los acompañaron en su momento. Se trata, pues, de una suma poética que nos ofrece libros perdidos y agotados, permitiendo así que podamos ver el proceso poético, por decirlo de alguna forma, que alienta la obra de Perera. De este proceso y por extenso, partiendo del libro Ancho de ánimas, la estudiosa Fátima Suárez ha realizado un profundo, escrupuloso e imprescindible estudio del hacer como poeta e intelectual de José M. Perera. Aprovechando la publicación de la obra reunida del autor me gustaría hacer unas consideraciones, intentando ampliar que no corregir, la visión Suárez.‬

Para ello me apoyaré en el concepto de Caliban, sin acento como pedía Fernández Retamar, elaborado por este estudioso cubano y que se ha ido extendiendo por todo el continente americano, hasta Aimé Cesaire lo trató en su momento. ‬

Entre nosotros, su divulgación se debe al esfuerzo teórico en torno a la literatura canaria realizado por Eugenio Padorno y continuado por algunos de sus discípulos. Caliban, caribe esclavizado por Prometeo, duque de Mantua, es obligado a aprender la lengua de su amo para poder recibir órdenes. ‬

Al fin, el esclavo se rebela y, utilizando el idioma aprendido, zahiere a su opresor y clama por la libertad. Caliban sería todo aquél que viviendo en las antiguas colonias de occidente, se rebela contra ese dominio y asume el idioma del vencedor pero trastocándolo de forma que ya no sea el idioma de la dominación sino que se constituya en idioma liberador. ‬

Esta explicación es burda, lo sé, pero nos servirá por el momento. Un concepto amplio de Caliban incluiría los líderes libertadores de América, escriben sus proclamas y manifiestos en el idioma de la potencia colonial. Pero sólo cuando rompen con los conceptos originarios de la dominación, cuando rechazan las ideas de clase y raza, serán verdaderos calibanes. ‬

La cuestión de la mujer tardará en llegar. Quizás el más emblemático sea José Martí, excelente poeta comprometido con la independencia de su tierra. Por llamar la atención piensen en el vocablo canario desinquieto. Lo usamos normalmente y en la Academia Canaria de la Lengua se define como: «Travieso, revoltoso. De chico era muy desinquieto, pero ahora es muy formalito». O como: «Desasosegado. Está muy desinquieto pensando en dónde se habrá metido el niño». ‬

El poeta crea nuevas palabras y llega a retorcer la construcción habitual de las frases para llamar la atención del lector sobre lo que cuenta

Sin embargo, el Diccionario de la Real Academia de la lengua nos informa de que el vocablo no existe. Podrían decir que es una voz usada sólo en las islas pero no, niegan la existencia de una palabra que los canarios usamos bastante. Y es además, para mí, un tanto desconcertante. La partícula des es privativa, en el español normal se usa para privar de algo: desarmado, sin armas; desamparado, sin amparo. ‬

Así desinquieto debería entenderse como privado de inquietud, calmo, tranquilo, sosegado. Pero aquí lo que parece que hace es reforzar la cualidad de la inquietud. Es un ejemplo de cómo los dominados, de vez en cuando, le dan la vuelta al idioma. ‬

Así podemos entender la poesía de José Miguel Perera como la poesía de un Caliban, señala la opresión y el genocidio primigenio de los aborígenes canarios, extiende su señal a la xenofobia y el drama de la emigración y opta, claramente por los más vulnerables, los desfavorecidos, los otros. No por el concepto ideal de El Otro, sino por una idea más plural de esa otredad, más inclusiva y variada, que permite acoger en la práctica a todos los rechazados. Para ello crea nuevas palabras y llega a retorcer la construcción habitual de las frases para llamar la atención del lector sobre lo que cuenta, lean estos versos con los que cierra el poema dedicado a Sephora Sahé, la niña inmigrante que apareció ahogada en una playa de las islas: «(Tu frágil cuerpo amuerto / alma enforma la aboca) / En losotroS ya ahora / aniña hija abruna, / tu frágil cuerpo amuerto/ alma enforma la aboca». ‬

Como subrayó Fátima Suárez, es un decir de-liberado. Invita a la deliberación entre los lectores y a la vez se construye en una suerte de liberación. Ese losotroS refleja lo que decía antes, la pluralidad de la otredad. ‬

Este jugar y forzar el idioma es una característica de la poesía de este autor, hasta el punto que algún crítico amigo dice que escribe en pererés, broma que no debe hacernos caer en que se trata de bromas o juegos de palabras intrascendentes. No, la poesía de Perera es una poesía cargada de futuro, de matices, rica y que llama a la reflexión. ‬

Si en su momento se dijo que un poeta es el encargado de nombrar lo inefable, lo que no se puede decir, o lo que tiene el nombre tan gastado por el uso que ya no tiene un significado útil y real, que nos permita estar en el mundo, creo que José Miguel Perera encarna a la perfección esa figura del poeta, señalando con el dedo de sus versos aquello que nos han ido quitando, lo que otros borran o trastocan el nombre para que se pierda en la memoria de los tiempos. ‬

Como el mismo ha expresado, si dejamos de protestar el silencio nos borrará. Si rechazamos al inmigrante nos rechazamos a nosotros mismos pues los canarios hemos sido inmigrantes en un pasado no muy lejano. Es una cuestión de memoria, de justicia de la memoria. ‬

Pero no se crean que todo este libro se quede en ese llamar la atención y señalar con el dedo problemas históricos como la extinción de los aborígenes o el odio al inmigrante. Hay hermosos versos de amor: «…que no sé nada de mí / que no sé nada de mí/ lasa palabras/ mi palabra que no es mía /pierde vuelo si se mira, cuando/ fuerza de los ratos ve/ sin palabras /donde puedan/ las victorias y las pérdidas/ no en tu voz ni en tu lengua en ti/ en tus labios para nunca tuyos / que se mueven a su pesar… y el mío». ‬

Perera canta al paisaje de las islas, al amor, al mar como prisión y a la vez camino para romper el aislamiento. Su obra es plena y cargada de símbolos y significados cercanos y a la vez tan amplios que comentarla en este breve espacio es imposible. Léanlo, por favor. Sabrán más de ustedes mismos, de nosotros. Aníbal Ponce escribió en su momento: la obra de arte debe indicar además en qué sentido se mueve la realidad sobre la que elabora. José Miguel Perera es consciente de ello y con sus versos contribuye a que sepamos en qué sentido se mueve nuestra realidad, nuestra historia.

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