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El festival Deriva Jazz II de Sala Faro trae a casa el «'groove' de la gente canaria»

La cita musical ofrece conciertos, jam sessions, masterclass y sesiones con Djs entre los días 19 y 24 de mayo, con una plantilla de artistas en su mayoría del Archipiélago

Concierto de La Cofradía la semana pasada en el Palacete Rodríguez Quegles, en el marco del Deriva Jazz II.

Concierto de La Cofradía la semana pasada en el Palacete Rodríguez Quegles, en el marco del Deriva Jazz II. / Ale F. Imbernón

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Martina Andrés

Martina Andrés

Las Palmas de Gran Canaria

«Cargando el groove de la gente canaria». Así da la bienvenida la página del Deriva Jazz II, el festival que prioriza a los artistas canarios como cabeza de cartel y que se celebra en Sala Faro esta semana, entre los días 19 y 24 de mayo. Seis jornadas de música, palabra, jam sessions y masterclasses con músicos del Archipiélago como protagonistas absolutos, muchos de ellos regresando desde Barcelona, Madrid, Holanda o París para enseñar en casa lo que están construyendo fuera.

«Este encuentro es para recordarnos que por muy lejos que estemos de casa siempre nos quedarán lxs amigxs y el jazz. Un parón para reconocer nuestra identidad. Un lugar donde observar cómo lo viejo y lo nuevo se funden para parir algo fresco y lleno de matices. Sentirnos en casa», proclaman desde su organización.

Detrás del festival están Inoa Segura y Nelson Saavedra, los rostros visibles detrás de Sala Faro, que el año pasado montaron la primera edición con su propio dinero y la complicidad de los participantes, en su anterior sede ubicada en El Sebadal. «El año pasado lo hicimos todo de nuestro bolsillo, nos echaron una mano gigante los músicos», recuerda Nelson.

En esta ocasión, un contrato menor del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, en el marco de la candidatura de la ciudad a Capital Europea de la Cultura 2031, ha cambiado las reglas del juego: «Ha sido mucho más fácil para poder pagar a la gente los cachés que se merecen, y poder traer gentita de fuera». Con eso han podido ampliar la programación a más días, sacar el festival de Sala Faro (ubicada actualmente en La Puntilla) y llevar un concierto -el de La Cofradía- al Palacete Quegles, algo que tenían muchas ganas de hacer.

La filosofía es clara desde el principio: «Queremos salirnos de la idea del jazz de auditorio o de festivales para gente más mayor o más cultureta. El jazz es una música que está guapa y que la puede escuchar todo el mundo».

Y para eso se apoyan en el tirón de Sala Faro, en los Dj sets que cierran varias noches del festival y en una programación pensada para quien ya escucha jazz y también para aquellos y aquellas que todavía no saben que les puede gustar el género. Una oportunidad para descubrir, escuchar esta música de otra manera, y atraer nuevos públicos, sobre todo jóvenes.

El programa

Así, el festival arranca este martes 19 con entrada libre, con la presentación del festival a las 19.30 horas y la First Impulse Session a las 20.00, con Ancor Miranda, Kervin Barreto y Tana Santana.

El miércoles 20, la fiesta se traslada a la azotea de Cero Fanzine para la Deriva Jam Session (18.30 horas, también libre): diez músicos abren y luego el escenario queda abierto hasta medianoche para quien quiera subir.

El jueves 21, viernes 22 y sábado 23 son los días de pago (8 euros la entrada anticipada, 10 euros en puerta), con apertura de puertas a las 18.30 cada tarde. El jueves abre Encable, un grupo que Nelson descubrió en el Buganvilla Studio (Guanarteme) y del que dice que desde las primeras notas ya les «dejaron volando»: música psicodélica con armonías jazzísticas y composiciones llenas de matices.

Les seguirá Ana Ayala Quinteto, con esa flauta de sonido oscuro y lenguaje bebop que hace que parezca que «estás escuchando a alguien de otra época». El viernes, Amber Window trae desde Madrid su onda lo-fi y hiphopera, y Sara Lilu -improvisadora nata- demuestra por qué «hace lo que quiere, no tiene límites ni normas», en palabras del impulsor del festival.

El sábado arranca temprano con una clase magistral de la mencionada Sara Lilu junto al propio Nelson Saavedra en Escuela Creativa, a las 10.00 horas, y por la noche Buzo Russo y Mambo Jazz -con Christopher Pérez, de Lanzarote, al saxo- cierran el bloque con «melodías pegajosas, ritmos bailables y solos épicos». Rafawar DJ Set pone el punto final a cada una de estas tres noches.

El domingo 24 cierra con entrada libre, en una jornada en la que estarán muy presentes el jazz y la palabra. Ajódar Poesía Jazz (19.00), un proyecto que pone música a textos y da vida a la prosa, abre una noche que continúa con La Ventana Invisible (20.00) y termina con el escenario abierto para una jam de poesía y un micrófono para cantautores.

Detrás de casi cada nombre del cartel hay una historia que Saavedra conoce de primera mano: el día que se encontró con Ancor en una jam de Barcelona o el flechazo cuando escuchó a Encable en el Buganvilla. «Queríamos traer a esta gente a casa, a enseñarnos lo que está haciendo por ahí», resume el también músico.

Las Palmas de Gran Canaria es una ciudad que genera una gran cantidad de talento, también artístico, y que luego lo ve marchar. El Deriva Jazz II es, entre otras cosas, un recordatorio de todo lo que pasa cuando ese talento regresa, aunque sea por unos días, y cuando hay gente dispuesta a crear los espacios necesarios para que eso ocurra.

Una ciudad que aspira a ser Capital Europea de la Cultura necesita eso: pequeños festivales con alma, construidos desde adentro. Un encuentro que ponga sobre el escenario ese groove de la gente canaria.

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