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José Luis Correa: «La novela negra es un ejercicio de puzle»

El escritor grancanario publica la última saga del detective Ricardo Blanco titulada ‘El suicida más hermoso del mundo’

José Luis Correa

José Luis Correa / LP / DLP

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Las Palmas de Gran Canaria

El escritor José Luis Correa acaba de publicar la decimosexta novela de la saga del detective Ricardo Blanco titulada El suicida más hermoso del mundo (Alba editorial). La novela comienza con la extraña muerte de un exitoso empresario que se cae desde el séptimo piso del Hotel Reina Isabel en Las Canteras y viene a caer justo encima de la cafetería que está en la avenida . Tras esto se desata un infierno de amenazas, intrigas y cadáveres que lo enredan todo y en el que tiene que intervenir el detective para poner algo de luz.

Un homenaje a García Márquez

«El título un homenaje a García Márquez», señala Correa. «Y al periodismo porque el título se lo da la prensa cuando saca la noticia», asegura. «Mis historias son muy clásicas, en el sentido de la estructura, porque al haber elegido desde el principio a un detective, necesito la excusa de la investigación de un crimen, pero eso en España no sucede», añade. «Y por eso mis colegas escritores de sagas de novela negra fueron más inteligentes que yo y eligieron policías nacionales y guardias civiles». Pero esta opción surgió porque «yo quería hacerle un homenaje a la novela negra americana que era la que a mí me gustaba de pequeño». De hecho, la estructura de sus obras son muy clásicas. «Empiezan con un muerto», afirma. «La policía interviene, pero alguien cercano al finado, su mejor amigo en este caso, no se fía o no está de acuerdo, o no termina de tener claro lo que le dice la versión oficial, y contrata un investigador que es Ricardo Blanco».

Todo tiene que encajar

Todo esto hace que «la novela negra sea un ejercicio de puzle, donde todo tiene que encajar». El primer título de Ricardo Blanco era un homenaje al detective americano. «Era un cuarentón, mujeriego, cínico y bebedor», muy al estilo Dashiell Hammett. Pero Alba editorial le pide que siga sacando más aventuras. «Cuando me doy cuenta que el tipo va a pasar mucho tiempo conmigo lo canalizo. Deja el esquema americano para ser más canario», añade.

Desde su punto de vista, «lo que me gusta es que el personaje tiene mis mismos achaques, mis mismas dudas, como un alterego que he creado para contar lo que yo quiero contar, que se plantea las cosas que me planteo yo, se desconcierta por las mismas cosas que yo, tiene las mismas neuras». Pero ahora, en este nuevo volumen, ya «es un señor de sesenta y tantos años, casado».

Las fragilidades de todos los seres humanos

Tras los 16 casos en los que Blanco se ha tenido que enfrentar con el lumpen y la morralla de los seres humanos, no acaba de acostumbrarse. «Tras esto cualquiera puede terminar desensibilizándose», afirma Correa. «Pero Ricardo no, no se acostumbra a la muerte, y se toma muy en serio todos esos casos». Y confiesa que una de las cosas que le dicen los lectores es que «les parece un tipo muy normal, no es el típico policía que lo puede todo, tiene fragilidades, defectos, etc. No me interesan para nada los héroes».

Pero visto con perspectiva toda la saga de Ricardo Blanco, la novela más complicada de elaborar fue El detective nostálgico porque «le pegan un tiro en la primera escena y tiene que resolver la historia herido y asustado». Desde 2020 Correa ha publicado una novela por año. «El problema de una saga es que no te puedes repetir, pero todo el mundo quiere volver a ver a los personajes, que son familiares, y hay que mantener esa balanza: los mismos personajes, pero con cosas diferentes».

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