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El legado de Juan José Gil y la poética de Sandra Ramos, dos miradas sobre la insularidad, protagonizan la reapertura del CAAM

El centro de arte abre las puertas de su sede principal tras finalizar la obra de sus nuevos lucernarios y con las exposiciones ‘Juan José Gil. Pintura Pintura’ y ‘Sandra Ramos. Soñando otra Ítaca’

El CAAM reabre y luce nuevos lucernarios en su cubierta

Nora Navarro

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Nora Navarro

Nora Navarro

Las Palmas de Gran Canaria

El Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) vuelve a abrir las puertas de su sede principal en Los Balcones después de diez meses de paréntesis por obras de los nuevos lucernarios que luce su cubierta y arropado por la puesta de largo de dos exposiciones que, enraizadas en tiempos distintos y orillas opuestas del Atlántico, navegan aguas y puentes comunes a través de sus miradas singulares sobre la insularidad y cuyos discursos, entre la contracorriente política y el horizonte poético en las estelas de Ulises y Cavafis, se inscriben en la línea de flotación del centro grancanario. Estos dos grandes proyectos expositivos se erigen en las primeras grandes retrospectivas de sus protagonistas bajo los títulos Juan José Gil. Pintura Pintura, que rescata el legado artístico del desaparecido pintor de la Vega de San Mateo y referente de la denominada Generación de los 70 en Canarias, y Sandra Ramos. Soñando otra Ítaca, que reconstruye el universo multidisciplinar de la creadora cubana que sueña otros mundos posibles desde la celebración e insurrección de las artes.

En sus pinceladas sobre esta doble muestra, el director artístico del CAAM, Orlando Britto, destacó "el discurso sobre la condición insular, lleno de emotividad" de la obra de Juan José Gil, "uno de los artistas más destacados de su generación", que con esta muestra se incorpora a la selecta nómina de artistas canarios de los 70 que reivindica el centro de arte con nombres como Juan Hernández y, el próximo octubre, Leopoldo Emperador. Por su parte, la presencia de Sandra Ramos cierra "una trilogía" compuesta por los más destacados artistas cubanos de su generación que han expuesto en los últimos años en el CAAM, que comenzó con Dagoberto Rodríguez y continuó con Carlos Garaicoa, y que completa la artista con un cautivador viaje creativo "lleno de aventuras, lleno de experiencias", como reza el poema, con una fuerte carga crítica y gran hondura lírica.

Puesta a punto de las instalaciones del CAAM

En un acto encabezado por el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, junto a la consejera de Cultura, Guacimara Medina, el centro de arte descubrió ayer la instalación de los nuevos lucernarios que luce su cubierta y que culminan un largo proceso de puesta a punto de sus instalaciones acometido desde 2016, cuando Britto asumió la dirección artística del centro. A lo largo de estos últimos nueve años, la institución cultural ha ejecutado un total de cinco proyectos de gran envergadura, con una inversión global de 3.766.211,14 euros, que ha comprendido la rehabilitación del espacio CAAM - San Antonio Abad, así como la instalación del nuevo sistema de climatización, la reforma de toda la infraestructura de telecomunicaciones y alumbrado, la rehabilitación de las fachadas y los lucernarios de su sede principal, permaneciendo cerrada esta última un total de 26 meses en distintas etapas.

"Pero la remodelación no acaba aquí", avanzó Britto ayer, "porque es una responsabilidad intentar que el CAAM pueda seguir creciendo", insistió, en relación a los futuros proyectos bosquejados para su tercer mandado al frente del centro, como "el espacio Etcétera Juan Hidalgo, la cafetería o la ludoteca" del centro.

Nuevos lucernarios del CAAM.

Nuevos lucernarios del CAAM. / Quique Curbelo

Juan José Gil: el tema de la pintura es la pintura misma

Las distintas etapas pictóricas de Juan José Gil (Vega de San Mateo,1947 – Las Palmas de Gran Canaria, 2023), desde sus primeras series abstractas que exploran los derroteros pictóricos del expresionismo abstracto norteamericano con influencias de Rothko en los 70 hasta una progresiva figuración que flota en las contradicciones y conflictos de la identidad canaria, convergen en Pintura Pintura, cuyo título se corresponde con una serie imprescindible de su trabajo, desarrollada entre 1977 y 1982, "que signa y marca toda su vocación pictórica, que Gil se toma muy en serio y que alude clarísimamente a la idea de que el tema y el contenido de la pintura es la pintura misma".

Así lo destacó el teórico y crítico de arte Miguel Cereceda, comisario de la muestra en un tándem que destila complicidad con Alicia Batista, viuda del artista, quienes trabajaron codo con codo para reconstruir la trayectoria de un pintor de ideas que, entre las orillas de la memoria y la vanguardia, siempre buscó expandir sus horizontes en el terreno plástico y en su relación con la isla. En este sentido, Cereceda subraya de la obra de Gil "esa transición de la abstracción a la figuración sin solución de continuidad", así como "también una notable influencia de la arquitectura y del arte canario contemporáneo, en concreto, de Manolo Millares" y su "firme compromiso social" en las filas de su tiempo, como parte del colectivo artístico Contacto 1, que fundó el escultor Tony Gallardo en 1975 con la colaboración del crítico José Luis Gallardo, y del Manifiesto de El Hierro, en 1976, al que se adhirió junto a artistas e intelectuales canarios como Martín Chirino, Manolo y Eugenio Padorno o Antonio de la Nuez para reclamar "la legitimidad del origen autóctono de nuestra cultura".

Alicia Batista, en la exposición de Juan José Gil.

Alicia Batista, en la exposición de Juan José Gil. / Quique Curbelo

La muestra se articula en sentido cronológico y recorre sus emblemáticas series Pintura Pintura, Paraislas,La casaFragmentos de la isla de San Borondón, Ciudadano del mar, Estancias o Polis, conformando una geografía propia de la tensión entre interior y exterior, refugio y reclusión, isla y universo, casa y libertad que constituyen, en esencia, el conflicto insular, y que en la obra de Gil alcanza su más bello simbolismo en un diálogo entre el naufragio, que plasma en una oscura enormidad sin cielo, y la esperanza, que muestra una puerta abierta de regreso a casa.

Sandra Ramos: fabular otras Ítacas

Por su parte, Soñando otra Ítaca constituye la primera gran exposición retrospectiva en España dedicada a la artista cubana residente en Miami, Sandra Ramos (La Habana, 1969), consolidada como uno de los nombres referentes fundamentales del arte cubano y latinoamericano de las últimas décadas. Comisariada por la crítica de arte y curadora Wendy Navarro, la muestra constituye una invitación a "fabular otras Ítacas" en una travesía capitaneada por obras pergeñadas desde los años 90 hasta el presente y que, dispuestas sin orden cronológico y entreverando lenguajes, géneros y expresiones artísticas, con una destacada influencia de la literatura de Julio Cortázar o Lewis Carroll, siguen una línea de puntos a los que les une la defensa del "arte como refugio" y "como espacio para proyectar otros lugares posibles para el ser humano en un mundo inestable y convulso".

El cuestionamiento crítico y el juego poético de las formas dialogan en un viaje inmersivo donde, en palabras de la comisaria, "existe una relación importante entre sus primeros grabados de los años 90, en los que reflejaba la aguda crisis económica, social e ideológica vivida en la isla, en relación con obras recientes en las que su mirada se amplía reflejando las complejidades y contradicciones del entorno contemporáneo actual", donde destacan instalaciones como un cuarto deconstruido al estilo de la Rayuela de Cortazar y libros-espejo para confrontar al espectador a pupitres videoanimados que ponen en jaque el adoctrinamiento del sistema educativo.

Wendy Navarro (izda) y Sandra Ramos.

Wendy Navarro (izda) y Sandra Ramos. / Quique Curbelo

En este recorrido resulta fundamental el símbolo constante de la "niña pionera", como un alter ego de la artista, que ejerce de narradora a lo largo del trabajo de la artista, "que entremezcla ingenuidad y ternura con un acento satírico y mordaz, y que además es símbolo de las generaciones de cubanos nacidos después de la Revolución de 1959", apunta Navarro. "La imagen se repite a lo largo de la exposición para guiarnos a través de su personal cuaderno de viaje, en los que aflojan elementos de la mitología, la literatura, la filosofía, la historia y la caricatura, entremezclando siempre sus sentimientos más íntimos y su propio cuerpo con el devenir de los dilemas y avatares colectivos", concluye.

Desde las "paraíslas o fragmentos de una isla" de Juan José Gil a "la maldita circunstancia del agua por todas partes" de Sandra Ramos, el CAAM reabre con dos universos que colindan, cientos de puentes y viajes infinitos en un mismo espacio museístico. El barco ya ha zarpado.

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