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La poeta Tina Suárez Rojas gana el Premio de Poesía Nicolás del Hierro

La escritora grancanaria recibe este reconocimiento internacional apenas dos meses después de la publicación de su último poemario, 'Oklawoman City', con la Editorial Renacimiento

Tina Suárez Rojas.

Tina Suárez Rojas.

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Nora Navarro

Nora Navarro

Las Palmas de Gran Canaria

La poesía no acostumbra a colmar titulares para su inmensa minoría, pero la poeta Tina Suárez Rojas vuelve a elevar la fuerza de sus versos sobre el silencio, esta vez con una doble primicia: la escritora acaba de ser galardonada con el XXVII Premio de Poesía Nicolás del Hierro por su poemario Historia de la mujer que mató el tiempo y escondió el revólver, y este reconocimiento coincide con la reciente publicación de su poemario Oklawoman City (Editorial Renacimiento, 2026).

Apenas dos meses después de este último lanzamiento, la poeta grancanaria incorpora un nuevo reconocimiento a su extensa nómina de premios por este poemario inédito, que versa sobre la mujer creadora, y que el jurado de este certamen anual convocado por el Ayuntamiento de Piedrabuena (Ciudad Real) ha concedido por unanimidad. La dotación del premio es de 1.800 euros, además de la publicación de la obra premiada.

En cuanto a los mimbres de este nuevo título, Historia de la mujer que mató el tiempo y escondió el revólver entrevera voces femeninas diversas con la vocación de "desacralizar la figura de la mujer como musa y potenciar la figura de la mujer como creadora", declaró la poeta a Efe. "Me gusta desmontar mitos y estereotipos, revertirlos y dar categoría de mito a circunstancias de la vida cotidiana. Esa es mi manera de trabajar la poesía", añadió la escritora, quien recibe este premio como “una noticia muy grata”. “Un premio siempre supone una alegría y para mí representa un empujoncito más para seguir en el camino", manifiesta.

'Oklawoman City'

Por su parte, Oklawoman City, que vio la luz el pasado mayo, también construye una genealogía de mujeres que, enraizadas en distintas coordenadas, tiempos y códigos, comparten una geografía simbólica común de rebeldía, amor y libertad, que dialoga con varios poemarios anteriores de la autora como Una mujer anda suelta, Las cosas no tienen mamá, Brevísima relación de la destrucción de June Evon, Así habló Sara Trasto o Rarefacta.

Portada del libro.

Portada del libro. / LP/DLP

“La senda de sus pasos urdía un argumento”, reza el primer verso del volumen, del poema La australopithecus afarensis, que rinde homenaje a Lucy, nuestra antepasada. Quizás esa línea anticipe y atraviese este conjunto poético en su totalidad, en cuyo paisaje conviven mujeres míticas y mujeres cotidianas, desde la Mujer de Lot a Teresa de Jesús, junto a Dorothy Parker, Alice Liddell, Nora de Casa de muñecas o Yang Huanyi [la última hablante de nüshu, única lengua del mundo hablada exclusivamente por mujeres], y la mujer hiena, la mujer cactus, la mujer nube, la poeta, la histérica, la vampira, la mujer invisible, la mujer maravilla.

La ciudad de Oklawoman como metáfora o metonimia de todas las mujeres, su resistencia, su fuerza, sus murallas, sus portazos, sus vuelos, sus hitos, sus misterios, que Tina Suárez Rojas envuelve siempre en brillantes juegos de intertextualidad y metapoesía, que ya es signo distintivo y excelso de nuestra “obrera de sus versos”, como dice el poema La poeta: “toda esa entrega en pos de la belleza”.

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