Arte
'Zaguanes', el reencuentro de los artistas Cayetano Martínez y Juan Cabrera 30 años después de su debut
La muestra en Las Alcaravaneras reúne a los pintores canarios en un diálogo entre dos trayectorias que han evolucionado en direcciones muy distintas

De izquierda a derecha, los artistas Cayetano Martínez y Juan Cabrera en la exposición 'Zaguanes'. / LP/DLP / LPR

Tres décadas después de su primera exposición conjunta, los artistas Cayetano Martínez y Juan Cabrera vuelven a compartir espacio expositivo en el barrio de Las Alcaravaneras con 'Zaguanes', una muestra que funciona como reencuentro, celebración y también como diálogo entre dos trayectorias que han evolucionado en direcciones muy distintas. La exposición, impulsada a partir de una invitación que ambos acogieron con entusiasmo, recupera el espíritu de aquel debut de 1996, cuando eran jóvenes creadores que comenzaban a abrirse camino en el mundo del arte.
Aquel primer proyecto tuvo lugar en un pequeño local de la capital grancanaria, en un contexto marcado por la ilusión y la experimentación. "Éramos muy jóvenes, estábamos empezando y lo vivimos con muchísima ilusión", recuerda Martínez, quien considera que aquella experiencia supuso el punto de partida de una relación artística y personal que se ha mantenido a lo largo del tiempo.

De izquierda a derecha, los artistas Cayetano Martínez y Juan Cabrera en su primera exposición en 1996. / Cedida
Ambos artistas se conocieron en la Escuela Luján Pérez, un espacio clave en su formación y en la construcción de su identidad creativa. Más que una academia al uso, la escuela funcionaba como un núcleo de pensamiento y creación, donde el intercambio de ideas y la reflexión sobre el arte eran tan importantes como la técnica. Para Cabrera, ese paso fue determinante: "Me hizo entender que el arte no es copiar la realidad, sino crear a partir de lo que uno lleva dentro".
Un lugar de tránsito
La exposición toma su nombre de ese espacio intermedio entre la calle y el hogar, un lugar de tránsito cargado de simbolismo. Cabrera lo describe como "una transición extraña pero hermosa", un punto de conexión entre lo público y lo privado que, de algún modo, también define la esencia de la muestra, ya que conecta dos universos artísticos que conviven sin mezclarse, pero que dialogan desde el respeto mutuo.
Esa diferencia es, precisamente, uno de los pilares de la exposición. Mientras Martínez ha orientado su obra hacia el paisaje urbano y la captación de la luz en escenas cotidianas, Cabrera desarrolla un lenguaje mucho más expresionista, centrado en la figura humana y en la exploración de las emociones. "Él es mucho más realista; yo soy más expresionista", resume Cabrera, quien define su trabajo como una representación de las pasiones, defectos y virtudes del ser humano.
Trayectoria
La evolución de Martínez ha estado marcada por cambios significativos en su trayectoria. Tras una etapa inicial influida por el neocubismo y las formas geométricas, el artista experimentó una transformación decisiva al entrar en contacto con la pintura rápida, que le permitió ganar soltura y espontaneidad. En la actualidad, su obra se centra en paisajes de Las Palmas de Gran Canaria, donde busca "la parte bonita de lo cotidiano", jugando con contraluces, sombras alargadas y atmósferas lumínicas.
Por su parte, Cabrera acumula una extensa trayectoria con más de cuarenta exposiciones individuales en ciudades como Nueva York, Hong Kong o Madrid. Aunque se define esencialmente como pintor, también ha incursionado en la escultura, siempre desde una perspectiva práctica y profesional del arte. "El artista también es un trabajador", subraya, reivindicando la dimensión laboral de una disciplina que, en su caso, ha sido también una forma de entender la vida.
Voz propia
A pesar de sus diferencias estilísticas, ambos coinciden en la importancia de mantener una voz propia. De hecho, uno de los valores que destacan de su formación en Luján Pérez es precisamente la defensa de la individualidad artística. "Lo importante es no crear discípulos que se parezcan a ti", señala Martínez, quien recuerda su etapa como docente como un proceso de acompañamiento más que de imposición.
El reencuentro ha sido, para los dos, una experiencia cargada de significado. Más allá de la amistad que han mantenido durante años, la exposición les ha permitido volver a mirarse desde el ámbito pictórico y comprobar cómo ambos han seguido caminos propios sin perder el vínculo inicial. "Es como un recuerdo de todo lo que hemos vivido", apunta Martínez, quien valora especialmente el hecho de que ninguno de los dos "se haya quedado en el camino".
En el contexto de Las Alcaravaneras, un barrio que comienza a consolidarse como enclave creativo, la muestra adquiere además una dimensión local. Para Cabrera, que lleva más de dos décadas residiendo en la zona, exponer en su entorno más cercano tiene un valor especial, en una ciudad donde los espacios expositivos privados son escasos. 'Zaguanes' se presenta así como una propuesta que no solo mira al pasado, sino que también reivindica el presente del arte en el ámbito urbano y cotidiano.
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