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Teatro

Clapso cumple 35 años abranzando el arte «efímero» de contar historias sobre un escenario

La compañía y productora fundada por Israel Reyes en 1991 celebra su aniversario con el regreso de 'César Manrique, el musical' a Agüimes y el estreno de 'El divorcio como medida higiénica' en el Teatro Cuyás

Montaje 'César Manrique, el musical', con Mingo Ruano en el centro.

Montaje 'César Manrique, el musical', con Mingo Ruano en el centro. / Clapso Producciones

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Martina Andrés

Martina Andrés

Las Palmas de Gran Canaria

Cuando un joven Israel Reyes fundó Clapso en 1991, con apenas 21 años, nadie -ni él mismo- imaginaba que aquella aventura que daba sus primeros pasos se convertiría en la «casa madre» de tres generaciones de artistas canarios con 40 producciones a sus espaldas. Hoy, 35 años después, la compañía y productora teatral es un motor vital para el tejido cultural de las Islas, demostrando que contar historias sobre las tablas es una profesión de pasión y resistencia continua.

La celebración de estas tres décadas y media viene marcada por dos hitos que resumen la identidad de la productora: por un lado, el regreso de César Manrique, el musical, una producción de gran envergadura con 30 artistas en escena que vuelve a Agüimes en septiembre como forma de «cerrar un ciclo», en palabras de Reyes. Por otro, el estreno absoluto en octubre, en el Teatro Cuyás, de El divorcio como medida higiénica, que emplea como hilo conductor la conferencia con el mismo nombre que dio la escritora Mercedes Pinto en 1923.

Este montaje es además un encuentro cargado de simbolismo que vuelve a reunir sobre las tablas a las actrices Mari Carmen Sánchez, Lili Quintana y Blanca Rodríguez, que ya compartieron escenario de la mano de Clapso en Soy lo prohibido de 1996. «Es una historia de tres amigas que se conocen en la universidad de La Laguna en los años 80, en plena evolución del movimiento feminista. El espectáculo habla del momento actual donde se cuestionan los logros del feminismo y dentro de eso están estas tres mujeres que se cuestionan su propia vida y su propia amistad», explica Reyes en referencia a esta obra que se subirá a las tablas del teatro capitalino los próximos 1, 2 y 3 de octubre.

Para Reyes, este aniversario es también un termómetro de cómo ha cambiado el sector en el Archipiélago. Cuando la compañía arrancó, la formación artística en Canarias sufría, tal y como explica Reyes, un «atraso histórico» y la Escuela de Actores ni siquiera estaba reglada en todas sus sedes. Hoy, la compañía se nutre de una realidad que ha evolucionado: artistas multidisciplinares con una preparación técnica de «nivel altísimo» que cantan, bailan y actúan.

Esta evolución ha permitido a la productora transitar por casi todos los géneros -desde teatro infantil al musical de gran formato-, consolidándose como un espacio donde el talento local se profesionaliza y crece.

Momento del montaje 'Paco España' de Clapso.

Momento del montaje 'Paco España' de Clapso. / Nacho González Oramas

Adaptación al mercado

Clapso nació en un momento de transición en el que el teatro español dejaba atrás el modelo de compañías cerradas de repertorio para abrazar la estructura de productora. Bajo el mando de Reyes, la empresa fue una de las primeras en Canarias en entender que la supervivencia dependía de la capacidad de adaptación al mercado. Así, mientras el teatro seguía siendo su «casa madre», Clapso comenzó a aplicar la experiencia escénica al mundo del marketing y la comunicación.

Marcas como Tropical o Tirma, e incluso lanzamientos de vehículos para firmas internacionales como Renault, han contado con el sello de la productora. Esta diversificación también se extendió al ámbito institucional, trabajando con casi todos los cabildos de las islas, ayuntamientos, Gobierno de Canarias o algunos ministerios en Madrid. Esta estructura híbrida ha sido el motor que ha permitido a la compañía generar una actividad constante durante 35 años, sobreviviendo a las rachas de inestabilidad inherentes al sector.

Otro de los aspectos que define a Clapso es su compromiso social y político. Para Reyes, el teatro debe ser, ante todo, un reflejo de la sociedad y una plataforma desde la cual «hacer política desde la cultura». Este ideario se ha traducido en un apoyo sostenido a la comunidad LGTBI a través de montajes como Drag Star (que llegó al Teatro Rialto de Madrid en 2018) o Reyes que amaron como reinas. Este último, estrenado originalmente en 2010 y basado en la obra del historiador canario Fernando Bruquetas, es uno de los títulos que Reyes confiesa que le gustaría recuperar por la vigencia de su discurso sobre la homosexualidad a lo largo de la historia.

«Había unas reflexiones que venían desde los griegos y terminábamos en las monarquías europeas actuales. Era muy interesante. Bruquetas tenía una frase que decía que siempre que en la historia de un país, de su monarquía, hay una viuda o una soltera o un soltero o un hijo pródigo o alguien a quien le cortan la cabeza, detrás hay una historia de homosexualidad. Fue un montaje que hicimos en el Cuyás y funcionó muy bien y que llevamos a Madrid con un equipazo», recuerda el director escénico.

Otro hito de Clapso reside en el título Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí. A propuesta de Dunia Ayaso y Félix Sabroso, Reyes asumió el reto de llevar la película de 1997 a las tablas y decidió ir más allá convirtiéndola en un musical. Al transformar los flashbacks cinematográficos en números musicales, Clapso cambió el lenguaje de la obra y demostró su habilidad para reinterpretar la cultura popular y adaptarla a las exigencias del directo.

«Lucha continua»

A pesar de la solidez de su trayectoria, Reyes no oculta la dureza de sostener una estructura cultural de este tipo en las Islas. Como actual presidente de la Asociación de Empresas de Teatro de Canarias, Réplica, describe la profesión como una «lucha continua» marcada por la inestabilidad laboral. En su análisis de la situación actual, Reyes señala un déficit estructural en Canarias: el desafío de mover producciones entre siete islas es tan complejo como llevarlas a la Península, y critica que, a menudo, las instituciones gastan más en «aparentar que se hace» que en invertir en los profesionales que se han formado en el Archipiélago.

Para el director, el contexto social actual parece estar «roto», con compromisos políticos que se diluyen y presupuestos para cultura que resultan insuficientes para sostener un tejido real. Aun así, la pasión por contar historias -algo que Reyes define como un arte «efímero»- es lo que mantiene viva la llama de Clapso.

La celebración de su 35º aniversario con el regreso de César Manrique, el musical -un montaje de gran alma que cuenta con talentos como Olga Cerpa o Mingo Ruano- y el estreno de El divorcio como medida higiénica, es la prueba de que la compañía sigue apostando por un teatro que cuestiona y emociona a la vez.

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