Recomponer palabras de libertad frente al odio: Art al Quadrat lidera una performance colectiva que reivindica los derechos del colectivo LGTBI+
El dúo artístico conformado por las gemelas valencianas Mónica y Gema del Rey Jordà, lideraron ayer la performance colectiva ‘Transmutación IV’, en la que resignificaron documentos de odio custodiados en el Archivo Provincial desde el franquismo para reivindicar los derechos y libertades del colectivo LGTBIQ+.

ANDRES CRUZ
Las palabras no son ni inocentes ni impunes, advertía Saramago, porque una palabra basta para detonar o detener una guerra. En estos últimos tiempos vehiculan discursos de odio, discriminación y violencia a los que urge responder con palabras en las que quepamos todas las identidades y miradas.
Y así lo reivindicó ayer la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria en el marco de la performance colectiva Transmutación IV, que invitó a recortar con papel y tijeras los documentos de criminalización y castigo hacia las mujeres y disidencias sexuales durante la dictadura franquista en Canarias para recomponer con sus trizas palabras de libertad, visibilización y dignidad.
La acción se celebró en la Plaza de Santa Ana como parte de la exposición Memorias colectivas / Represiones cotidianas, que exhibe el dúo artístico Art al Quadrat, conformado por las artistas gemelas valencianas Mónica y Gema del Rey Jordà, en el espacio CAAM-San Antonio Abad desde el pasado marzo, bajo el comisariado de José Luis Pérez Pont.
«A las personas homosexuales, trans y disidentes sexuales que fueron señaladas, juzgadas y condenadas por la Ley de Vagos y Maleantes durante el franquismo [y, a partir de 1970, la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social], sus procesos quedaron plasmados en los documentos que permanecen custodiados en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas», expusieron las creadoras en el arranque de la performance frente al inmueble institucional de Vegueta, que llevaron a cabo junto a las artistas isleñas Ninfa, Aythami Legendary, Gamora Poison, Demi, Virgen y Delirio.
«Les pedimos ayuda para desmembrar estas palabras peyorativas y transmutarlas colectivamente en unas nuevas para otorgarles otro significado», anunciaron las artistas, quienes subrayaron que «hay que seguir luchando contra nuevos fascismos que amenazan los avances conseguidos», porque «el pasado y el presente no quedan tan lejos».
A continuación, el público se sumó a la acción para deconstruir palabras como «perversión», «invertir», «corregible», «normal», «sexo femenino», «penitente» o «desaparecer» y reconfigurar vocablos como «mujeres», «diversidad», «justicia social», «cuidados», «sexualidad», «víctimas», «amor», «privilegio» o «activismo», que cada participante pegó sobre una cinta de confetis.
Performance en Santa Ana que reivindica desde el arte los derechos del colectivo LGTBIQ+ / Andrés Cruz / LPR
Esta fiesta simbólica por los derechos del colectivo LGTBI+ contó al final con la participación de una charanga que afinó himnos como A quién le importa o I will survive, y que arropó el recorrido de la acción en un pascalle festivo por las arterias de Vegueta hasta desembocar en el CAAM-San Antonio Abad, donde las artistas lideraron una visita guiada a su exposición.
Cuestionar la represión normalizada
En Memorias colectivas/Represiones cotidianas, Art al Quadrat exhibe una selección multidisciplinar de obras cimentada en un proceso de investigación artística sostenido en el tiempo, «donde memoria, archivo y acción se entrelazan para cuestionar los mecanismos, visibles e invisibles, de la represión normalizada», en palabras de Pérez Pont. El proyecto transita entre lo íntimo y lo público para dar voz a relatos humanos silenciados que atraviesan la historia reciente y cuyos ecos reverberan hoy en el contexto del auge de la ultraderecha y los neofascismos.
Precisamente, la Administración de Trump, en plena campaña de acoso a los grupos LGTBI+ y, sobre todo, a la comunidad trans, ordenó el pasado febrero la retirada de la bandera arcoíris del Orgullo del Monumento Nacional Stonewall, situada en el Greenwich Village de Manhattan, cuna de la lucha por los derechos del colectivo. Cientos de personas y cargos públicos se concentraron días después en el enclave y desafiaron la decisión al izar de nuevo la bandera. Al fin, el Gobierno federal de EEUU dio marcha atrás y acordó volver a exhibirla. La bandera es un símbolo fundamental de los derechos civiles y defensa de las minorías, porque los símbolos importan, como las palabras. La primera palabra que inauguró ayer la acción fue «trans». La muestra puede visitarse hasta el próximo 27 de septiembre.
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