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ENTREVISTA

Oye Carlos, el influencer canario que usa el humor para romper el silencio sobre la salud mental: "Hay días que estoy hecho una mierda"

Oye Carlos comenzó a grabar vídeos durante la pandemia y ahora llena espectáculos junto a su equipo. La muerte de su padre lo llevó a visibilizar la importancia de pedir ayuda y mostrar la vulnerabilidad.

Oye Carlos en el set de grabación de '¡Esto es una traca!'

Oye Carlos en el set de grabación de '¡Esto es una traca!' / La Provincia

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Adolfo Rodríguez

Adolfo Rodríguez

Carlos no tiene preparada una definición solemne sobre quién es. Tampoco parece demasiado interesado en construir uno de esos discursos perfectamente medidos con los que algunas figuras de las redes sociales presentan su trayectoria. "Voy fluyendo con lo que me salga", responde cuando se le pide que hable de sí mismo. Sin embargo, detrás de esa aparente improvisación se encuentra Oye Carlos, uno de los creadores de contenido de comedia más reconocibles de Canarias.

Su historia en las redes sociales comenzó durante la pandemia. El aburrimiento, el encierro y una necesidad constante de crear lo empujaron a colocarse frente a una cámara y grabar un primer vídeo de humor. La reacción del público hizo el resto. Una publicación llevó a otra y la comunidad fue creciendo hasta convertir aquel entretenimiento doméstico en un proyecto que ya ha saltado de las pantallas a los escenarios.

"Estaba en casa, no sabía qué hacer y me estaba subiendo por las paredes. Un día se me ocurrió hacer un vídeo de humor", recuerda. La respuesta fue positiva y sus seguidores comenzaron a pedirle nuevas publicaciones. "Seguí haciendo vídeos, vídeos y vídeos hasta que perdí la cuenta de cuántos he hecho", explica.

Aunque su contenido se apoya principalmente en la comedia, Oye Carlos también ha decidido emplear su alcance para hablar de cuestiones mucho más profundas. Entre ellas ocupa un lugar central la salud mental, un asunto que atraviesa su vida personal y que aborda sin esconder los momentos difíciles.

El humor como herramienta para afrontar el dolor

El compromiso de Carlos con la salud mental tiene su origen en una experiencia especialmente dolorosa: la muerte por suicidio de su padre. El creador canario explica que esa pérdida lo llevó a reflexionar sobre la necesidad de hablar de los problemas emocionales, buscar ayuda y evitar que el sufrimiento permanezca oculto.

"Todo el tema de la salud mental me viene por el suicidio de mi padre", reconoce. A partir de esa vivencia, intenta concienciar sobre la importancia de prestar atención al bienestar psicológico. También defiende el papel que puede tener el humor como una herramienta para atravesar las adversidades que aparecen por el camino.

Para Oye Carlos, hacer reír no significa ignorar el dolor ni fingir que todo está bien. Su propuesta consiste precisamente en combinar ambos espacios: la risa y la vulnerabilidad. En sus publicaciones puede aparecer interpretando situaciones cotidianas desde la comedia, pero también contando que atraviesa una mala jornada o que necesita detenerse.

Esa sinceridad rompe con la imagen de perfección que con frecuencia domina las redes sociales. Carlos admite que se encuentra "constantemente peleando" con su propia salud mental. Hay días en los que no tiene ganas de hablar ni de relacionarse con nadie, aunque su popularidad hace que pueda encontrarse con seguidores en cualquier momento.

"Hay días que estoy hecho una mierda absoluta y salgo a la calle sin ganas de hablar o interactuar con alguien", confiesa. Pese a ello, procura atender con amabilidad a quienes se acercan para saludarlo o pedirle una fotografía. "Tampoco puedes tratar a los demás en función de cómo tú te sientes, porque estarías todo el día tratando mal a la gente", sostiene.

Mostrar los días malos también forma parte del contenido

El influencer canario no duda en reconocer públicamente cuándo atraviesa un momento complicado. Lo comunica tanto a sus seguidores como a las personas de su entorno cercano, a quienes considera fundamentales para poder continuar avanzando.

"Cuando tengo días malos o momentos malos, siempre lo hago saber", señala. Esa forma de mostrarse tiene una importancia especial entre los seguidores más jóvenes y entre aquellos hombres que todavía encuentran dificultades para verbalizar sus sentimientos.

Carlos cuestiona la idea de que los hombres deban permanecer siempre fuertes, ocultar sus problemas o soportar en silencio cualquier situación. A su juicio, acumular emociones y evitar pedir apoyo puede terminar pasando factura. Por eso insiste en que reconocer el malestar no debe interpretarse como una señal de debilidad.

"Si estoy mal, estoy mal. Si tengo un problema, tengo un problema. Necesito ayuda, pido ayuda y salgo adelante", resume. Su mensaje apuesta por normalizar las conversaciones sobre salud mental desde un lenguaje directo, cercano y alejado de los tecnicismos.

La comedia se convierte así en una puerta de entrada. Primero llega la risa y, después, la posibilidad de introducir reflexiones que quizá resultarían más difíciles de plantear desde otros formatos. Esa conexión con el público es precisamente lo que Oye Carlos considera uno de los principales valores de su trabajo.

De los vídeos grabados en casa a llenar espectáculos

El crecimiento en redes sociales terminó abriendo una nueva etapa profesional. Oye Carlos comenzó a trasladar su contenido a los escenarios junto a Yeremy, Norbe y El Chino, compañeros a los que agradece haberle dado el impulso necesario para enfrentarse al público en directo.

El grupo ya ha realizado varios espectáculos en Canarias, con una respuesta que Carlos califica de extraordinaria. En numerosas funciones han agotado las entradas y, una vez que termina el show, reciben el cariño de personas que se acercan para contarles cuánto han disfrutado.

"Las caras de felicidad que te devuelve la gente son un espectáculo. Me siento privilegiado por poder tener eso", afirma. Sin embargo, el éxito no ha eliminado los nervios. Carlos admite que lo pasa mal durante los días previos a cada actuación y que el miedo solo desaparece cuando finalmente pisa el escenario.

"Estoy cagado tres días antes hasta que llega el momento de salir", cuenta. Una vez comienza la función, los nervios se transforman en disfrute. Al terminar, aparece la sensación de alivio y satisfacción por haber conectado nuevamente con el público.

Durante mucho tiempo, Carlos no se imaginó protagonizando un espectáculo en solitario. Consideraba que sus vídeos funcionaban en internet, pero no se veía capaz de mantener por sí mismo una propuesta completa ante un teatro lleno. La aparición del equipo fue decisiva para superar esa inseguridad.

"Por mí mismo no me veía haciendo un show de comedia solo. Cuando surgió la oportunidad de juntarnos, para mí fue un impulso", explica. El apoyo de sus compañeros le dio la valentía necesaria para enfrentarse a una experiencia completamente distinta a la de grabar contenido para las redes sociales.

Un humor que también debe adaptarse al público

El creador reconoce que no todos los escenarios funcionan de la misma forma. Cuando una persona compra una entrada para uno de sus espectáculos, conoce el tipo de humor que va a encontrar. La situación cambia si actúan en un carnaval, en una fiesta municipal o ante un público que puede no haber visto nunca sus vídeos.

En esos casos, Oye Carlos considera necesario adaptar el contenido y medir determinadas bromas para no herir sensibilidades. "Si nos meten en un escenario de un ayuntamiento o en un carnaval, estás delante de personas que a lo mejor ni te conocen. Tienes que medir un poco el humor", apunta.

También reivindica la dificultad de la comedia. Asegura que colocarse delante de una cámara o subir a un escenario no consiste únicamente en "decir dos tonterías", sino en encontrar la manera de provocar una reacción real en quienes están al otro lado.

"Hacer reír es difícil", sostiene. Para él, conseguir que una persona desconecte durante unos minutos de sus preocupaciones tiene un valor añadido. Esa capacidad para conectar explica buena parte del crecimiento de su comunidad y la buena acogida de sus actuaciones.

El sueño de llevar su comedia fuera de Canarias

Oye Carlos espera que el proyecto continúe creciendo. Entre sus objetivos se encuentra actuar en más islas, organizar una gira por el Archipiélago y llevar el espectáculo a la Península. Incluso imagina la posibilidad de cruzar el Atlántico y actuar algún día en un teatro de Buenos Aires.

No plantea ese futuro en solitario. Su deseo es seguir haciendo comedia junto a las personas que lo han acompañado en el salto a los escenarios. "Ojalá podamos llegar a más islas, ir alguna vez a Península y seguir haciendo comedia con el equipo", expresa.

Su principal reivindicación, sin embargo, permanece vinculada a la salud mental. Carlos dirige un mensaje especialmente claro a quienes atraviesan días oscuros y sienten que no existe una salida.

"Que busquen ayuda, que hablen y que no se quiten la vida", pide. Una frase alejada de los personajes, los chistes y las situaciones que habitualmente protagonizan sus vídeos, pero que muestra la otra cara de Oye Carlos: la de un creador que ha decidido aprovechar la risa para abrir conversaciones necesarias.

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