ENTREVISTA
Carlos Lee Ferrer, del fenómeno ‘Malviviendo’ al humor en redes: "Mi sueño es vivir del artisteo"
El militar, actor y creador de contenido canario Carlos Lee Ferrer repasa el éxito inesperado de la webserie, habla de la ansiedad que lo llevó a desaparecer de internet durante un año y medio y reivindica la constancia sin obsesionarse con las reproducciones.

Carlos Lee Ferrer en el set de grabación de '¡Esto es una traca!' / La Provincia
Carlos Lee Ferrer se define como una persona "sin filtros", auténtica y comprometida con la comunidad que ha construido alrededor de sus vídeos. Militar de profesión, actor por vocación y creador de contenido casi por necesidad, el canario vuelve a disfrutar del humor después de atravesar una etapa en la que la presión de las redes sociales terminó convirtiendo cada publicación en una competición contra sí mismo.
Muchos espectadores lo conocieron por su participación en Malviviendo, una de las primeras webseries que alcanzó una gran repercusión en España. Otros han llegado hasta él mucho después, a través de sus vídeos de humor, sus espectáculos o el pódcast con el que ha retomado la creación de contenido desde una perspectiva diferente. Entre ambos momentos hay años de proyectos audiovisuales, canciones, personajes, silencios digitales y una carrera militar que le ha permitido conseguir la estabilidad necesaria para seguir persiguiendo su sueño artístico.
"Actualmente soy podcaster, creador de contenido y actor de barrio", explica Ferrer, que reconoce que su forma de relacionarse con el público se basa precisamente en mostrarse como es. Su humor directo y su cercanía se han convertido en dos de sus principales señas de identidad, aunque esa exposición también lo ha obligado a aprender a convivir con las críticas y con las exigencias de las plataformas.
El éxito inesperado de ‘Malviviendo’
La popularidad de Carlos Lee Ferrer comenzó con Malviviendo, la producción creada por David Sainz que se convirtió en un fenómeno de internet cuando las redes sociales todavía no tenían el protagonismo actual. La serie nació inicialmente como una especie de carta de presentación audiovisual con la que mostrar el trabajo de sus responsables, pero el capítulo piloto acumuló numerosas visitas en muy poco tiempo.
El proyecto creció de una manera que ninguno de sus participantes había previsto. Después del primer episodio llegaron nuevos capítulos, una página web y una campaña de financiación colectiva que permitió continuar la historia. Ferrer interpretaba a un personaje secundario, pero con una personalidad tan marcada que terminó calando entre los seguidores de la serie.
"Ninguno de nosotros nos lo esperábamos", recuerda. El éxito hizo que comenzaran a reconocerlo por la calle y a pedirle fotografías en una época en la que la fama digital todavía era algo novedoso. Internet empezaba a convertirse en un escaparate para producciones que no necesitaban pasar por los canales tradicionales de televisión, pero aún no existía la exposición permanente que imponen actualmente Instagram, TikTok o el resto de plataformas.
Aquella popularidad tuvo algo de "surrealista" para el actor. Al principio disfrutó del reconocimiento y de la respuesta de los espectadores, aunque admite que hubo un momento en el que la atención también llegó a saturarlo. Aun así, considera aquella etapa como una época dorada y como el impulso que permitió que el público comenzara a conocer su trabajo.
De los capítulos semanales a la exposición constante
Ferrer ha vivido dos momentos muy diferentes dentro del escaparate digital. El primero se produjo durante los comienzos de YouTube, cuando el público esperaba la publicación de un nuevo capítulo y el contenido podía mantenerse durante más tiempo. El segundo corresponde a la actualidad, marcada por la necesidad de publicar constantemente para continuar apareciendo ante los seguidores.
Aunque cree que la repercusión puede ser similar, considera que ahora existe una presión añadida. "Tienes que estar un poquito más activo para que la gente no se olvide de ti o sepa que estás en el candelero", sostiene. Esa obligación de mantenerse visible terminó afectando a su relación con las plataformas.
El creador canario llegó a pasar un año y medio apartado de las redes sociales. Durante ese tiempo atravesó episodios de ansiedad y depresión, agravados por una dinámica en la que se obsesionaba con superar las cifras obtenidas por el vídeo anterior. Cada publicación dejaba de ser únicamente una forma de divertirse para convertirse en una prueba cuyos resultados medían su propio éxito.
"Entré en una dinámica un poquito complicada", admite. La presión de las visualizaciones, los comentarios y el rendimiento de cada contenido hizo que aquella segunda etapa de popularidad resultara más difícil de gestionar que la primera.
Una nueva forma de enfrentarse a las redes
Su regreso a internet llegó acompañado de otra mentalidad. El pódcast y los nuevos proyectos le han permitido recuperar el contacto con el público sin convertir las estadísticas en el centro de su trabajo. Ferrer asegura que ahora intenta crear para divertirse, disfrutar del proceso y dejar que cada publicación tenga el recorrido que tenga que tener.
También ha aprendido a gestionar los comentarios negativos. Como cualquier figura pública, recibe críticas de usuarios a los que no les gusta su humor o su personalidad. Sin embargo, procura que unas pocas opiniones desfavorables no tapen el respaldo de la mayoría.
"No puedo enfadarme por cuatro comentarios negativos de cien, porque le faltaría el respeto a los otros 96 que me están diciendo cosas positivas", reflexiona. En ocasiones entra al intercambio de bromas y responde a quienes lo critican, pero intenta hacerlo desde el humor y sin permitir que esos mensajes condicionen su estado de ánimo.
Su experiencia le ha enseñado que exponerse públicamente implica aceptar que no puede gustar a todo el mundo. La clave, señala, está en decidir cuánto espacio se concede a las críticas y en no convertirlas en una medida del valor personal o profesional.
Proyectos después de la webserie
Tras el final de Malviviendo, Ferrer continuó relacionado con la interpretación y con la creación de contenidos. Abrió sus perfiles personales en YouTube, Instagram y Facebook, publicó canciones propias y versiones, realizó sketches de humor y participó en distintos proyectos audiovisuales.
Entre ellos figura El colega canario, también vinculado a David Sainz, así como la producción de Televisión Canaria Aquí no se fía, en la que compartió proyecto con intérpretes como Luis Fernando Rodríguez, Hermi Orihuela y Juanka Correa. También colaboró con otros creadores y participó en contenidos que alcanzaron una notable repercusión en internet.
Los trabajos no siempre llegaron con continuidad, pero Ferrer no abandonó completamente la creación. Fue alternando apariciones, vídeos y colaboraciones con su vida profesional fuera de los escenarios y de las cámaras.
Un cabo del Ejército del Aire con vocación de actor
El principal sustento económico de Carlos Lee Ferrer procede actualmente de su trabajo como militar. Es cabo del Ejército del Aire y del Espacio y el pasado año logró convertirse en militar de carrera, una meta que perseguía desde hacía tiempo y que le proporciona estabilidad laboral.
Lejos de alejarlo de la interpretación, esa seguridad le permite afrontar los proyectos artísticos con una presión menor. "Quería tener estabilidad en un lado para poder dedicarme de lleno a lo que realmente me hace feliz, que es el artisteo, la interpretación y los shows", explica.
Su trayectoria refleja una realidad que no siempre aparece detrás de las cifras de reproducciones. Un vídeo con millones de visualizaciones no garantiza unos ingresos suficientes para vivir, especialmente en un sector cambiante y altamente competitivo. Ferrer insiste en que las nuevas generaciones deben comprender la importancia de formarse, trabajar con constancia y construir una base sólida más allá de la popularidad puntual.
Crear sin convertir las cifras en una obsesión
El actor canario considera que la constancia es imprescindible para avanzar en cualquier ámbito, pero advierte de que perseguir exclusivamente un resultado puede terminar destruyendo el disfrute. Su experiencia con la ansiedad le hizo entender que las expectativas demasiado altas pueden transformar una vocación en una fuente de frustración.
Por eso recomienda crear, actuar o publicar contenidos con el objetivo de disfrutar del camino. "Si llega, de maravilla; y si no llega, por lo menos en el proceso te lo has pasado bien, has conocido gente y has hecho cosas que no imaginabas", resume.
Su principal meta continúa siendo la misma: poder vivir completamente de la interpretación, los espectáculos y los proyectos vinculados al entretenimiento. Ferrer no descarta ninguna de las ramas del sector artístico siempre que le permitan subirse a un escenario, ponerse delante de una cámara o conectar con el público.
"Es lo que me gusta y lo que me hace disfrutar de la vida", afirma. Para Carlos Lee Ferrer, el verdadero éxito no se encuentra únicamente en las cifras, sino en lograr que aquello con lo que se gana la vida no se sienta como un trabajo.
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