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Balonmano

Abián Rodríguez, heredero de un gran legado

El portero internacional ejemplifica el renacimiento del Gáldar

Abián Rodríguez, a las puertas del Pabellón Juan Vega Mateos de Gáldar. | | ANDRÉS CRUZ

Abián Rodríguez, a las puertas del Pabellón Juan Vega Mateos de Gáldar. | | ANDRÉS CRUZ

Nombrar Gáldar en los corros del deporte canario, pero también en el nacional, lleva directo a un lugar: el Juan Vega Mateos. Porque allí, en el Pabellón Municipal, clavado en el centro de la localidad, su nombre alcanzó cotas que no han vuelto a ser tocadas. En esas paredes, el balonmano puso el nombre de Gáldar en la élite del país e incluso en Europa. De la Asobal, donde pasó 12 cursos de manera consecutiva, a la final de la City Cup de la EHF en 1995. Todo hasta que en 2003 aquel equipo mítico se esfumó.

Desapareció el club, pero Gáldar llevaba el balonmano en su ADN. Tras algún tímido intento por resurgir, en 2008 se formó el Grupo Balonmano Gáldar. Heredero de un gran escudo, con más de una década andada, ha visto como el trabajo del club, con Aday Sánchez a la cabeza, se ha visto recompensado. El último ejemplo es el portero juvenil Abián Rodríguez, convocado por la selección española promesas para jugar el Torneo Internacional de Eslovaquia, que se celebrará entre el próximo viernes y el domingo.

Abián Rodríguez no llegó a ver aquellos tiempos del Cadagua. Se quedó sin crecer con David de la Hoz, David Carvajal, Andrei Parashenko, David Carvajal, Iñaki Malumbres, Velamir Rajic, Ambros Martín o Dani Sarmiento repartiendo magia en el Juan Vega Mateos. «Mi padre Mario, que jugó en la base, y mi abuelo Nicolás me inculcaron lo que había sido Gáldar en la Asobal. Pero también por el deporte, desde pequeño. Me apuntaban en escuelas de verano, me hablaban de él... Eso se acaba quedando en uno y ya me metí de cabeza», relata. Entre eso y la presión que ejercieron sus amigos, que todos pululaban por las pistas de balonmano, el camino estaba claro.

Casi desde que pisó el parqué tuvo claro que quería ser: portero. «Al principio, el club no me dejaba ponerme a puerta porque es lo que hacen: prueban y ven en qué lugar te desenvuelves mejor. Pero desde que empecé siempre pensé en la portería: solo quería portería. Era a lo que jugaba en el colegio», sentencia. Su pasión por estar bajo los palos era tal que lo consiguió. Nada como insistir. «Le comí tanto la cabeza al entrenador en mi segundo año de alevín que me conseguí meter como portero fijo. Creo que eso no ha vuelto a pasar en el club. A partir de ahí, empecé a crecer», añade.

Con dos grancanarios más

Abián Rodríguez acertó con la posición. Su nombre ha sido habitual en los programas de captación de talento de la Real Federación Española de Balonmano. «A mi madre es a la que le dan los infartos», cuenta entre risas el guardameta que se confiesa. «Es verdad que para ser portero de balonmano hay que estar un poco loco, pero esa locura es buena dentro de unos límites. Hay que tener un material diferente. Nos exponemos a tiros a cien kilómetros por hora, pero siempre lo tuve claro. Ya los balonazos duelen menos», apostilla.

Su nombre no es la única nota canaria en la selección promesas. Junto a Abián Rodríguez estarán, entre los 16 seleccionados por Daniel Sánchez-Nieves, los teldenses Marko Ojeda (Rocasa Remudas) y Ezequiel Conde (FC Barcelona). «Nos conocemos desde pequeños, hemos sido colegas desde que nos cruzamos. Hemos compartido selección y ahora tenemos esta nueva experiencia. Ezequiel se ha quedado hasta en mi casa a dormir... Ahora con Marko también estoy cogiendo más confianza. En parte simbolizan lo que es el balonmano: amistad y familia. Se hacen amistades que perduran para siempre, con lazos muy fuertes», confiesa el portero de 17 años.

En Eslovaquia, enfundado con el escudo de España, representará al balonmano canario, pero también a su pueblo, ligado de manera eterna al 40x20: desde el BMW al Cadagua. «Es un honor, un grandísimo honor que se intuya que yo por ir represento a Gáldar. Eso demuestra que el trabajo que está haciendo el club es muy bueno. No soy solo yo. El equipo cadete acaba de jugar por entrar en los ocho mejores de España, los infantiles, lo mismo. Se nota que el trabajo del club es buenísimo y ojalá sea para asentarse en estas cotas mayores», agrega.

Jordi Ribera, seleccionador nacional y exentrenador en Gáldar, ya le hizo un guiño en la primera convocatoria a la que acudió. «Es una persona genial. Te habla de una manera que entiendes todo lo que te dice. Recibir consejos así es un lujo», puntualizó.

En su selección pondrá al Gáldar a la altura de Barcelona, Valladolid, Anaitasuna o Granollers. Casi nada. Con dos equipos en Primera Nacional en Gran Canaria, dar el salto a Asobal se antoja complicado. «Es verdad que nos falta por construir, pero podemos llegar. La cosa es mantenerse, esfuerzo, trabajo... Sabemos que no es fútbol, no es baloncesto, pero tenemos talento para llegar alto», recalca.

Por eso, la próxima temporada su futuro está en el Club Cisne Balonmano de Pontevedra, que la pasada campaña jugó en la Asobal. «Es una nueva aventura a la que voy. No sé que me voy a encontrar, pero voy a intentar hacerme un hueco y saber a qué puedo aspirar. Quiero probar esta nueva experiencia y pasármelo bien y aprender con el balonmano», explica. El futuro es suyo.

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