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Juegos Olímpicos de Tokio
Daniel Sarmiento Melían Central de la selección española de balonmano

Daniel Sarmiento: «Volver a los Juegos ha sido sacarnos una espina clavada»

Dani Sarmiento, central de la selección española, durante los últimos partidos de preparación para Tokio 2020 | | RFEBM

Dani Sarmiento, central de la selección española, durante los últimos partidos de preparación para Tokio 2020 | | RFEBM

España se quedó fuera de los últimos Juegos Olímpicos. Aquello fue una puñalada en el corazón de un grupo que tocó la gloria en 2013 con el Mundial. Ahora, con dos oros europeos al cuello, la selección española, con el grancanario Dani Sarmiento va en busca de la cuarta medalla olímpica para el combinado nacional. Casi nada. 

¿Respiró cuando Jordi Ribera dio la lista de los 16 elegidos para acudir a Tokio o ya se sentía dentro de ella?

La verdad que sí, respiras tranquilo. Pero porque es un reto volver a estar aquí, compitiendo con los mejores, aunque tampoco estaba estresado ni angustiado ni nada de eso. Me lo planteé como un paso más: estaba entre los que iba a hacer la preparación y me quedaba pelear. Al final estoy aquí y contento, con muchas ganas por volver a estar en unos Juegos Olímpicos.

Ya sabe lo que es ser olímpico porque estuvo en Londres 2012. ¿Se vive ahora con las mismas ganas?

Este grupo viene de no haber estado en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Yo estuve allí, en aquel torneo clasificatorio donde nos quedamos fuera por un gol. Volver a unos Juegos era una espina clavada de este grupo. Y eso lo conseguimos siendo campeones de Europa. También es más especial porque después de todo lo que se ha pasado, de la suspensión del año pasado a volver a estar aquí, se ha hecho muy largo. La temporada ha sido enorme: desde las campañas con nuestros equipos al Campeonato del Mundo con Egipto de inicio del año. Sobre todo por las restricciones, por las medidas sanitarias. Son especiales en ese sentido. También hay un cambio radical para nosotros en adaptación. Todo esto son pluses. En este caso, yo me lo tomo como un reto. Estoy muy contento por estar aquí, pero el objetivo de este grupo es pelear por estar en el podio.

Ha nombrado el podio. Eso son medallas. Se le ve positivo.

Claro. Somos conscientes de la dificultad que entraña unos Juegos Olímpicos, más con el grupo que nos ha tocado donde cualquiera te puede ganar. Esto te lo puedes tomar como un reto o un lamento. Pues yo prefiero que sea un reto precioso, exigente, pegándote con los mejores. El objetivo es claro: competir y llegar lo más lejos posible. ¿Por qué no llegar al podio? Eso no quiere decir que no seamos conscientes de la dificultad del grupo. Es que jugamos contra Noruega, Alemania, Francia...

¿Qué nivel de estrés genera estar pensando siempre en las medidas sanitarias en plena competición? ¿Se pasa por la cabeza eso de que te puedas contagiar y te quedes sin Juegos?

En menos de 24 horas nos hemos hecho dos PCR para poder entrar en Japón. Al llegar allí, toca otra. No sé cómo estará montado, pero en el Mundial de Egipto nos tocaban pruebas PCR todos los días. Yo intento no ponerle mucho asunto al tema porque también estamos dentro de una burbuja, con unas medidas un poco distintas. En cuanto nos asentemos por Tokio estaremos más tranquilos.

¿Llega a agobiar?

Sí porque no puedes hacer tu vida con libertad. En Francia, por ejemplo, toca una PCR por partido. Y después está el tema del público. Ese contacto con el aficionado, con la gente joven se ha perdido. Ha sido raro, largo, con partidos aplazados, con una carga de partidos enorme, pero nos adaptamos y estamos aquí. A ver si todo puede finalizar con unos buenos Juegos.

Antes nombró esa espinita que le dejó a este grupo no estar en Río. ¿Cuánto de clavada tiene también la imagen de William Accambray y su gol en el último segundo para dejarles fuera de la pelea por las medallas en Londres?

Siempre se queda ahí. Eso se queda siempre en tu carrera. Pero ahora lo miro como una anécdota sin más. En parte, eso es la competición. También nos podía haber pasado a nosotros. Son cosas naturales del deporte. Lo tienes en la mente, le das vueltas, lo superas y otra vez a competir. Pero se me quedó más dentro no ir a Río 2016 que esa derrota cruel. Al final, lo que más duele es no poder competir y eso no lo pudimos hacer en Brasil. Sobre todo porque de las derrotas, de las decepciones, de todo eso se aprende. El dolor de no estar en Río nos sirvió como trampolín para los éxitos que llegaron después.

¿Cómo consigue mantener la ambición este grupo? Tras aquella ausencia de Río 2016 llegan dos oros europeos y un bronce mundial. Casi nada.

Esto lo tengo yo muy claro. ¿Quién se cansa de ganar? Creo que nadie. Se consiguió el objetivo al ganar el Europeo. Después, ¿cuál es el siguiente objetivo? El Mundial. Pues allí vamos. Ahora son los Juegos. Esto es lo que te mantiene en forma, alerta, con hambre. Esos son los objetivos. Ser capaz de competir contra los mejores es nuestro objetivo. Es muy difícil ganarle a cualquier selección y nosotros vamos con la intención de competir, de sumar y de pelear cada partido. Nos vamos poniendo los objetivos poco a poco y creo que eso se ve perfectamente en la pista. Este equipo creo que ha logrado estar en ese nivel. Todos sabemos lo difícil que es llegar a unos Juegos, la complejidad del torneo. Lo que se ve desde dentro es ilusión, ganas, ambición. Eso es.

¿Cómo llega el equipo? Hay bajas importantes sin Joan Cañellas, Aitor Ariño o Dani Dujshebaev...

Lo veo bien. Es cierto que vamos con una carga física importante, pero eso les pasa a todos. Lo mejor que tiene esta selección es que todos aportamos, que todos los que van lo hacen para jugar. Es cierto que tenemos bajas, pero Jordi [Ribera] trabaja con un grupo grande de jugadores. Es doloroso no verlos aquí, pero estamos expuestos a esto porque puede pasarle a cualquiera. Si algo tiene esta selección es que nos reponemos a los obstáculos.

¿Va a ser este su último torneo con la selección española o es algo que no se ha planteado?

Pues no lo sé. Ahora mismo me encuentro bien, con ganas, ilusionado. De momento, me queda un año más de contrato con el Saint Raphael. Después que siga ya no depende solo de mí [se ríe]. Cuenta que el seleccionador cuente conmigo, que esté al primer nivel, que me sienta con fuerza para estar en estas competiciones... Vamos a ver. De momento, con la edad que tengo [37 años, 38 en agosto] no puedo hacer muchos planes de futuro con el balonmano. Así que vamos a disfrutar porque tengo muchas ganas de estos Juegos Olímpicos.

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