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Baloncesto

Raúl Vega no se pone límites

El grancanario se proclama campeón de Europa sub 22 y ya piensa en la Champions

El grancanario Raúl Vega, con la camiseta de la selección, en el Europeo sub 22. | | LP

El grancanario Raúl Vega, con la camiseta de la selección, en el Europeo sub 22. | | LP

«Invito a todo el mundo a que esté en mi situación a que se anime a practicar deporte, todo lo que yo he vivido dentro de una cancha de baloncesto me ha servido para mejorar en todos los ámbitos del día a día, tanto deportivos, académicos como en mi vida cotidiana», así de primeras, puede parecer una declaración vacía, pero si la pronuncia Raúl Vega, reciente campeón de Europa sub-22 con la selección española, la reflexión toma otros matices.

Este joven jugador de baloncesto sobre silla de ruedas inició su carrera sobre el parqué montado encima de sus dos ruedas cuando tenía 11 años. Una década después, siempre defendiendo la camiseta del BSR Econy Gran Canaria, a Raúl le ha llegado su momento culmen de su carrera, cuando el pasado 18 de junio conquistaba el Viejo continente siendo el base titular de la selección.

A España le bastaron cuatro triunfos para hacerse con la medalla de oro. Sin ser una de las favoritas, el equipo nacional arrasó con los tres rivales que se le pusieron por delante, porque a Alemania le ganó en la fase de grupos (71-37) y en la misma final (34-76).

Raúl, que cuenta con una discapacidad medida de 2,5, promedió en los cuatro duelos disputados, 5,3 puntos, 2,8 asistencias y 1,5 asistencias en 31 minutos en pista.

Pero de tener que destacar agñun partio, Vega se queda con el de semifinales contra Turquía, donde el grancanario anotó siete de sus ocho lanzamientos en tiros de campo –15 puntos–, uno de ellos un triple, justo el que sirvió a España sobre la bocina para separarse en el marcador a la conclusión del primer cuarto del choque. “Tiré desde 7 metros más o menos con confianza y me quedo con ese highlight durante el campeonato”, indica el joven insular.

Aun así, no es solo en la pista de juego donde se desenvuelve con soltura. Raúl se define como un estudiante “en transición” para ingresar en el cuarto curso de ingeniería informática. Mens sana in corpore sano.

Durante la temporada compaginar los entrenamientos con el equipo, acudir al gimnasio y ofrecer un buen rendimiento en el apartado académico, “se hace un poco complicado por no tener tanto tiempo libre”, pero es un esfuerzo que se recompensa una vez llegan los triunfos. “Ves que con constancia y esfuerzo, sea en las condiciones en las que seas, te llegan los frutos de tu trabajo y justo haciendo lo que más te gusta, pues se hace más llevadero”, subraya Vega.

Para trayectos a corta distancia puede ir apoyado sobre muletas. Pero en largas trayectorias o según qué condiciones en las que el cuerpo tenga que estar erguido, Raúl tiene que hacer uso de su silla de ruedas. “Estoy más tiempo en la silla, por ejemplo en el gimnasio, que lo que estoy en las muletas, que las uso más para momentos puntuales”, resalta.

Raúl tiene que ayudarse de su silla de ruedas debido a una lesión medular desde su nacimiento. Vino al mundo sufriendo espina bífida, concretamente un mielomeningocele, al que ya ha naturalizado e incluso sabe verle el lado positivo a diferencia de si le hubiera ocurrido con más edad. “A lo largo de mi trayectoria deportiva he estado con muchas personas entendidas en la materia y me han dicho que es preferible superar las barreras y aceptar esta lesión si la sufres de nacimiento que siendo adulto porque tienes que adaptarte, yo tuve que aprender”, explica.

En cuanto a los retos que se plantea para el futuro, Raúl se ve muy confiado con la próxima temporada en el Econy, con quien renovó su contrato la semana pasada. «Creo que al haber mantenido el grupo del año pasado y los nuevos fichajes podemos plantearnos ganar la liga y la Champions», palabra de campeón.

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