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Gimnasia

El gigante del volcán ‘Zaplata’

El Bar Bam Bam, regentado por la familia Zapata en Arrecife, está de fiesta | «El sacrificio de Ray merecía este premio», realza Raysa, la madre coraje del nuevo héroe de Lanzarote

Raysa Santana -2ªd-, madre del subcampeón olímpico Ray Zapata, posa junto a familiares y amigos del gimnasta, junto al establecimiento Bam Bam en Arrecife.  | | LP/DLP

Raysa Santana -2ªd-, madre del subcampeón olímpico Ray Zapata, posa junto a familiares y amigos del gimnasta, junto al establecimiento Bam Bam en Arrecife. | | LP/DLP

El Gordo de Navidad en la calle Doctor Fleming número 6 de la capital lanzaroteña. La presea del gimnasta que llegó a la isla de los Jameos del Agua con nueve años esconde una historia de superación. Es la conquista de la integración. A ritmo de reguetón, el medallista en Tokio es el embajador de la multiculturalidad conejera. Tras el fiasco en Río, sus íntimos retratan el resurgir del saltarín de la adrenalina.

En el reino de Rosana y los volcanes, se baila reguetón. Lanzarote es la isla de las piruetas. La plata de la integración y las lágrimas de una madre coraje. El bar Bam Bam de la calle Doctor Fleming número 6 de Arrecife es un tifón de llantos, saltos sin potro y algarabía caribeña. El establecimiento de la familia del héroe Ray es un lugar de peregrinación. Cayó el Gordo.

El otro gimnasio de los sueños. Hay arroz blanco, champán, banderas, gritos y una camisa de España. Lanzarote es territorio Zapata. El nuevo César Manrique que ya forma parte del Olimpo de gloria de los medallistas forjados en el Archipiélago. Nacionalizado español, en su alma danza una isla.

De Luis Doreste y Roberto Molina -oro en Los Ángeles 1984 en vela- al vuelo de este talento indomable hay un serial de gigantes. La vida es riesgo. Los 14.933 puntos de míster adrenalina confirman su apoteosis personal tras ver nacer a su hija Olympia. Todo encaja. Clavado como su ejercicio.

El subcampeonato olímpico cifra el palmarés de la gimnasia española en cinco metales -tres fueron de Gervasio Deferr, la gran referencia del lanzaroteño-. Del Centro de Gimnasia de Ariake, el epicentro de la gloria de Ray Zapata (Santo Domingo, República Dominicana, 28 años),al Bam Bam hay una distancia de 12.300 kilómetros. Un centímetro para la madre de la estrella. El testimonio de una luchadora sin límites, que tenía un presentimiento. Algo latía en el pecho. La sonrisa de los emigrantes de oro, orgullo de Arrecife.

«Es como si lo viese ahora mismo por la puerta, me encantaría abrazarlo. Ya he podido hablar con él. Cuesta explicarlo. Solo puedo decir que se lo merece. Estamos tremendamente orgullosos de su lucha, constancia y sacrificio. Sabía que lo lograría, para la familia es un campeón. Jamás se ha rendido. Primer puesto, segundo...Tiene el premio que llevaba años buscando. No es una cuestión del color del metal, pero esa plata nos sabe a oro», explica Raysa del Socorro Santana, que ha borrado de su disco duro el batacazo en los Juegos de Río 2016. Luego llegó el quirófano, una pandemia y el silencio. Pero en el bar de los Zapata, todo es pasión y superación.

Su padre Julio Miguel y sus hermanas resaltan su «devoción por el trabajo duro»

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El lienzo glorioso de ‘Zaplata’ rinde tributo al arrojo de Raysa, que dejó Santo Domingo por Arrecife para pagarle las medicinas a su vástago. Porque todo comenzó con un mal diagnóstico médico.

El Superman caribeño padecía una migraña severa con ocho años y el diagnóstico derivó de forma negligente en un principio de epilepsia. Raysa hizo la maleta. Se fue a Arrecife para financiar la medicación como empleada del hogar. En la tierra del fuego, la madre coraje, un año después, construyó el hogar perfecto. Para la madre, no hay ni un minuto que perder.

Toca analizar la gesta. «Estaba tranquilo, consciente de lo que tenía que hacer. ¿Polémica? Nos quedamos con sus lágrimas, con la dedicación a la pequeña Olympia. El móvil no deja de sonar». El establecimiento se ha puesto de moda. El mejor atajo para besar el paraíso. Regentado por el padre del nuevo héroe de la Villa Olímpica, Julio Miguel, la historia de Ray es una megaproducción Walt Disney. Con nueve años, abandonó la República Dominicana y sus vecinos se escondieron para no pasar por el mal trago de la despedida.

La consagración olímpica del tornado que evitó el desahucio de la familia Zapata en Arrecife. Ray, un ejemplo de vitalidad y compromiso. El vuelo del Binter de los Jameos del Agua hacia la leyenda. Raysa, por su parte, es la abanderada de un país llamado felicidad. Arrancó con todo y se estableció con sus cuatro hijos junto al volcán de los sueños. La plata del saltarín conejero, cortesía de una madre campeona del hectómetro de la vida. «Todos somos Zapata», se escucha en el Bam Bam.

El Messi de los valores. En el corazón de la plata de los volcanes cabe el Archipiélago. «Por supuesto que es un logro canario. Esta tierra nos lo ha dado todo», repite la familia perfecta. Le decían que no valía, y Ray es el otro Messi.

Las reacciones a la playa de Ray

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