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WNBA
Astou Ndour Ganadora de la WNBA con Chicago Sky

«¡Hasta nos llamó Obama! Todavía no me creo nada»

Astou Ndour posa con el trofeo de campeón de la WNBA. |

El hito que consiguió el pasado domingo Astou Ndour (Dakar, Senegal, 1994) solo ha estado al alcance de dos jugadoras españolas más: Amaya Valdemoro y Anna Cruz. Su nombre ya es leyenda del baloncesto nacional y canario. Formada en el CB Islas Canarias, su historia no se entendería sin el Pabellón de La Paterna.

¿Cómo está?

Reventadísima... Muerta, de verdad. Desde el último partido ha sido un no parar, celebración, compromisos, entrevistas... Ya llevo unas cuantas, y eso que no me gustan mucho, pero como me decía Aridane Ávila, que fue jefe de prensa en el Islas Canarias, que te llamen es bueno porque significa que has hecho algo [Se ríe].

En eso a veces somos un poco crueles nosotros, que si no hay títulos de por medio nos olvidamos de ustedes.

No, hombre, es broma. Sinceramente estoy encantada de todo esto que estoy viviendo.

Han pasado ya algunos días desde que acabaron con Phoenix Mercury en el cuarto partido y se proclamaron campeonas de la WNBA. ¿Se siente ya en la posesión de ese título?

Todavía no sé ni dónde tengo la cabeza. Han sido tantas emociones, tantos momentos vividos en muy poco tiempo, tantos actos, tantos recuerdos que te vienen e historias... Estoy aprovechando todo lo que puedo.

Lo último fue la caravana por las calles de Chicago, con la gente echada a la calle para recibirles. ¿Había notado alguna vez tanta devoción hacia usted?

Fue genial, increíble, una locura. Sinceramente, ha sido tan emocionante, que ni siquiera he sabido qué hacer o qué decir ante ellos. Simplemente, me he dejado llevar. Lo que sí estamos es muy contentas por el trabajo y sacrificio del equipo. Ha sido el final a una gran temporada y eso que tuvimos momentos de gran bajón. Al principio de la temporada perdimos seis partidos seguidos y ahora mira lo que hicimos. Te vienen esos recuerdos, esas horas de entrenamiento, los viajes, el cansancio... Ahora vemos el anillo y sabemos que ha valido la pena. A veces piensas en tirar la toalla, pero es imposible. Es mi pasión y encima mi trabajo... ¿Qué más se puede pedir?

«Nuestras caras están por todo Chicago; sentimos muchísimo respeto por lo que hemos hecho»

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Habla de pasión. En Chicago la sienten por ustedes. Leí que se había agotado los productos del equipo en la tienda oficial, por ejemplo. ¿Ha tenido tanta repercusión el título como parece desde aquí?

Llevamos dos días que no paramos. Nuestras caras están por todo Chicago. Ves equipaciones, camisetas... Ahora paso por mi casa y la gente me para a darme la enhorabuena, nos dicen que no saben lo que hemos hecho, que somos pioneras [es la primera vez que Chicago Sky gana el título] Ves que la gente lo vive. Como en el tercer partido en casa, que estaba llenísimo el pabellón, disfrutando con nosotras. Se notó que era una final, esto no siempre es así, aunque el pabellón esté lleno.

Hasta Barack Obama, expresidente de los Estados Unidos, les ha felicitado...

¡Pues sí! De hecho no solo por Twitter nos hizo una videollamada hace poco, después de la celebración. ¡Hasta nos llamó Obama! Todavía no me lo creo. ¿Que nos estaba felicitando Obama? Es que es increíble. Es una pasada, una pasada. No sabes si es algo que volverá a pasar en tu vida.

¿Y que les dijo Obama?

Que no sabíamos lo que habíamos logrado para Chicago [lugar clave en la vida del expresidente en su carrera política]. Eso fue lo que le oímos porque no parábamos de chillar como locas. También que le hubiera gustado saludarnos en persona, pero que no pudo por distintas circunstancias. Nos felicitó y fue muy simpático, bromista. Nos dijo que Chicago nos debería poner bonos gratis en todos los lugares, que nos tenían que tratar como heroínas [Se ríe].

Todas estas cosas jamás se las imaginaría cuando llegó a Gran Canaria con 14 años para probar suerte en el Islas Canarias de Domingo Díaz y Begoña Santana...

¡Qué va! Pero es que ni cuando empecé a jugar ya en Europa. Lo que siempre imaginé era en ser jugadora profesional, en poder cambiar mi futuro, de ser una jugadora importante en el mundo del baloncesto. Esto gracias a Dios, gracias a la gente que ha confiado en mí, sí ha podido pasar. Pero de ahí a jugar una final en la liga americana... Es una locura.

¿Pone en valor su título a la mujer en el deporte?

Sí, necesitamos ese respeto. Y yo lo siento. Pero va más allá. Hay un montón de jugadoras buenísimas que no han podido hacer esto. Ahora puede que me valoren más, que me respeten más, pero es para todos. Aquí, desde luego lo he notado. Se me pone la piel de gallina pensando en los autógrafos que he firmado o las palabras tan bonitas que nos ha dedicado la gente. Formar parte de este fenómeno es algo maravilloso. Solo puedo darle gracias a Dios.

«El nuevo objetivo que tengo con mi fundación es construir un pozo para un pueblo sin agua»

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Primero la temporada en Turquía, después enganchó Europeo y Juegos Olímpicos con la selección. Pasó por Gran Canaria para estar unos días en la Isla y comerse la tortilla de Begoña y se marchó a Chicago. ¿De dónde saca las fuerzas?

¡Igual es por la tortilla de mi madre! [Se ríe] Ella no para. Y en eso me he fijado de ella. Para mí es una pasión, disfruto del baloncesto y encima tengo la fortuna de que es mi trabajo. ¿Cuántas personas tienen la suerte de disfrutar con su trabajo? Y encima me pagan. Me acuerdo bien de mi último año de júnior. Esto no lo he contado nunca. Tenía una oferta para irme al Ros Casares. Era un supercontrato, pero preferí quedarme en Gran Canaria para tener más experiencias. No pensé en el dinero ahí. Pensé en mi bien y estaba tan a gusto ahí con mis padres Domingo y Begoña. Encima estaba a una hora y media de Senegal. A lo que voy es que es muy importante rodearse bien en una vida deportiva.

¿Se siente ya una referente?

Sí, creo que sí. Hay personas que te llaman o te escriben ya no solo por el baloncesto sino por otras cosas fuera de la cancha. A veces no te das cuenta de lo que somos capaces de mover como deportistas, pero hay gente que nos mira, que se inspira con nosotros. Y esto es importantísmo, que niñas y niños nos sigan, que les gustas, que te admiran. Hay que tenerlo en cuenta para lo que haces día a día.

Tiene una fundación muy activa en su Senegal natal. ¿Qué proyecto tiene en mente?

Un pozo. Hay una localidad, por lo menos a unos 200 kilómetros de Dakar, que no tienen agua. Me gustaría construir un pozo para ellos y ayudar a muchos centros de salud con material médico y demás. Son temas que tengo en el corazón y en los que quiero meterme de lleno.

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