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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Voleibol

Marcos Dreyer recoge el testigo de Pascual Saurín en el Gran Canaria Urbaser

El brasileño será el nuevo entrenador, tras poner fin el técnico murciano a su ciclo de dos años en la Isla

Marcos Dreyer durante un tiempo muerto en la final de la Copa Princesa ante el Heidelberg. | OLÍMPICO

Dos temporadas, ni una más ni una menos, ese fue el plazo pactado en su momento entre Pascual Saurín y la dirección deportiva del Gran Canaria Urbaser, que una vez cumplido tras certificar el subcampeonato de la Liga Iberdrola el pasado domingo en Tenerife, cierra el ciclo del técnico murciano al frente del equipo, siendo Marcos Dreyer el elegido para recoger el testigo y hacerse cargo del banquillo grancanario.

Pascual Saurín continuará con su labor al frente de la selección española, a la que se incorporará en los próximos días para preparar la European Golden League, en la que las Leonas del Vóley se medirán a Francia y Bosnia Herzegovina en el grupo A.

Tras varios años sin contar con vacaciones, el murciano necesita hacer un pequeño break para disfrutar de un merecido descanso tras cerrar su periplo en la Isla, en la que ha llevado al equipo amarillo a la conquista de una Liga Iberdrola y una Supercopa, a lo que hay que sumar un subcampeonato de Liga y otro de Copa, además del estreno de las olimpilocas en la Champions y en la CEV Cup por primera vez en su historia, con uno de los equipos más jóvenes de la máxima categoría.

El encargado de recoger la batuta del primer equipo estaba ya en la casa amarilla, Marcos Dreyer, entrenador del filial amarillo y director de la cantera olimpiloca.

El brasileño llegaba a la disciplina del Gran Canaria Urbaser el pasado verano y lo hacía con la vitola de ser uno de los mejores entrenadores de la Superliga Voleibol Masculina, con una trayectoria brillante en los banquillos que le llevó al frente del Vóley Palma a conquistar un doblete de Liga y Copa en la temporada 2016-17.

En su primera y única temporada en el filial del Olímpico, logró conquistar la segunda Copa Princesa en la historia de la entidad y clasificar al equipo para la disputa de la fase final de ascenso a la Liga Iberdrola, tras terminar la temporada regular como segundo clasificado del grupo B, por detrás tan solo del recién ascendido a la máxima categoría, el Heidelberg Volkswagen.

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