El balonmano canario está de luto. El sábado se recibía en la Isla la triste noticia del fallecimiento a los 61 años de edad, de un jugador de leyenda, que a finales de los 70, los 80 y principios de los 90, defendió los colores de los mejores equipos del archipiélago canario, comenzando su formación en el emergente Balonmano Telde, para posteriormente vestir la elástica del Canteras Unión Deportiva, el Tres de Mayo Tinerfeño y el Balonmano Escaleritas.

Es imposible entender el balonmano teldense y canario en general, sin la figura de Antonio Juan Ojeda Pérez, conocido deportivamente como Ojeda. Era un lateral de los que ya no nacen, que destacaba por su portentoso físico (1,94 metros de estatura), «era un jugador que destacó por su fortaleza física, su envergadura y su estatura, aunque no tardó en adquirir una técnica que junto a ese pundonor que le caracterizaba, le permitió sobresalir sobre el resto de jóvenes deportistas de la época», resalta Diego Ojeda –concejal de Deportes de Telde–, quien resalta que en sus orígenes «despuntaba no solo como jugador de balonmano, sino también en el baloncesto, aunque no tardó en decantarse por el primero».

Juan Jesús Cruz Gil, conocido como Sulo, tuvo la fortuna de compartir vestuario con él en su etapa en el Canteras UD. «Desde juveniles ya se veía que Ojeda iba a ser un jugador importante», recuerda con nostalgia su excompañero, quien destaca que «en el año 1977 fue reconocido como promesa del balonmano canario en la delegación insular de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura».

Destacaba por «su potencia, por su altura y porque tenía su cabeza muy bien amueblada», resaltando que por esas condiciones «siendo juvenil de último año, le subieron al primer equipo para jugar con el División de Honor, junto con Toba, que en paz descanse», recuerda con nostalgia Sulo.

«Tuvo la oportunidad de «jugar en División de Honor ante equipos míticos como el Barcelona o el Granollers de aquella época», resalta Diego Ojeda, quien destaca que en su regreso a su equipo de formación, fue clave para «lograr el ascenso a la Primera División Nacional del Balonmano Telde, cerrando su carrera jugando en el Ingenio y en el extinto Cadagua Gáldar, con el que también materializó un ascenso de categoría a la Primera A, con un equipo plagado de grandes jugadores».

«Su trabajo en el Gobierno de Canarias hace que decida dejar de jugar definitivamente, poniendo fin a la carrera de un jugador que era temible para sus rivales, un crack en la pista y un tipo que siempre se dejó querer, que nunca tuvo enemigos», recuerda Sulo, que tuvo la suerte de mantener el contacto con él hasta nuestros días, junto con varios excompañeros del Canteras. «Hemos tenido la desgracia de perder una parte de la historia del balonmano canario», señala con nostalgia recordando la eterna sonrisa de su excompañero de equipo.

Para Diego Ojeda, la figura de Antonio Juan «fue un referente para todos los niños que practicábamos balonmano en aquella época, porque probablemente él ha sido uno de los mejores jugadores que ha brindado la cantera canaria de balonmano y sin duda es el mejor jugador de la historia del balonmano teldense».