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La Provincia - Diario de Las Palmas

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El sueño de un campeón

El 4 de septiembre le espera a Alcorac Caballero, en el Pabellón Juan Beltrán Sierra, el combate de su vida por el título Mundial de K-1 ante el francés aspirante, Jérémy Antonio

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Alcorac Caballero, luchador de MMA JC Guerra

Alcorac Caballero se encuentra en este cruce de caminos que es la vida a una semana escasa de cumplir su sueño de niño de llegar a ser un día campeón del Mundo de kick boxing, en la modalidad de K-1. El domingo 4 de septiembre, en el Pabellón Juan Beltrán Sierra se enfrentará al francés Jérémy Antonio, que al igual que el luchador grancanario es aspirante al cetro mundial, tras proclamarse campeón de Francia y de Europa. El ganador de ese combate será el nuevo campeón del Mundo de la Federación más importante de kick boxing, ISKA.

Desde que con 15 años eligió los deportes de contacto en detrimento del fútbol, a pesar de llegar a jugar en Tercera División, inició un largo y tortuoso camino, lleno de sacrificios, que le ha llevado a proclamarse campeón de España, de Europa y del New Kumite Rules, un camino que le ha llevado hasta este momento que en opinión del bravo luchador aruquense «me ha llegado en el mejor momento de mi carrera, estoy en el lugar y en el momento adecuado para hacer realidad ese sueño que tengo desde niño».

A pesar del concepto generalizado de parte de la sociedad que considera que los deportes de contacto son agresivos, Alcorac considera que son «un deporte más», explicando que «aunque nos demos golpes durante los combates, al final todos somos compañeros, sobre todo con los chicos con los que peleamos aquí en la Isla».

Una mezcla de «euforia y adrenalina», es lo que recorre todo su cuerpo cada vez que salta al ring o cuando antaño entraba en la jaula en su etapa de luchador de artes marciales mixtas.

En ese recorrido por los deportes de contacto, que inició con el muay thai, que siguió con las artes marciales mixtas para desembocar en el kick boxing, en la modalidad de K-1 –su hábitat natural–, le han llevado a iniciarse en el noble arte del boxeo, con un prometedor inicio que le llevó a debutar con victoria, teniendo en mente ya su segunda pelea profesional, pero sin desviar su atención del reto mayúsculo que le espera el próximo domingo.

A diferencia del kick boxing tradicional, en el K-1 además de las piernas y manos, está permitido golpear con las rodillas y se acepta el agarre.

En su pasión por probar diferentes disciplinas dentro de los deportes de contacto, participó recientemente en el New Kumite Rules, un formato novedoso en el que se enfrentó a otros tres luchadores –los mejor clasificados de España en 72,5 kilos–, peleando con un rival diferente en cada asalto y sin cuerdas. El ganador fue el luchador que más asaltos ganó, que no fue otro que Alcorac Caballero.

Una preparación a la altura

«Nuestro deporte poco tiene que ver con lo que se ve en las películas, sobre todo en lo que se refiere a la preparación, porque esto no es ir y pelear», recalca riéndose el luchador aruquense, que reconoce que lo más complicado en la vida de un luchador profesional es la preparación, comenzando por la dieta estricta para dar el peso en la báscula que necesita en cada momento y que en el caso del Mundial será de 75 kilos.

Caballero reconoce que prácticamente todo el año él hace dieta, porque «me gusta comer sano», aunque reconoce que «después de cada combate me suelo tomar dos semanas de descanso». Pero no solo en la alimentación debe de hacer sus sacrificios, sino que también afecta a su tiempo para el ocio y para estar con la familia. Reconoce que es muy duro de llevar, sobre todo en su caso, al ser padre hace ocho meses de Valentina, que se ha convertido en su razón de ser y que ha subido al ring tras los dos últimos combates de su padre, para celebrar junto a él la victoria.

Ser padre sin embargo no parece haberle afectado en sus peleas, ya que mentalmente es capaz de desconectar cuando se encuentra en el ring, «somos solo mi rival y yo en esos momentos», aunque es imposible «no tenerla presente en mi mente en todos los momentos de mi vida».

Esa preparación mental y psicológica es vital para él a la hora de afrontar cada pelea, casi más importante que la preparación física, porque como bien indica Alcorac es necesario ser capaz de automotivarse, «porque aunque entrenamos de modo grupal, cuando subes al ring estás solo con tu oponente y es necesario ser muy fuerte psicológicamente».

De su rival por el cinturón mundial, Jérémy Antonio, no cuenta con demasiada información, más allá de que es un luchador pausado y que al igual que él viene del muay thai, aunque reconoce que «siempre procuro centrarme en mí, miro por encima el estilo de mi rival y luego me centro más en mi preparación».

Ganar este Mundial, para él equivaldría en importancia a «ganar un Mundial en cualquier otro deporte o incluso a un Roland Garros ganado por Rafa Nadal», aunque como bien reconoce Alcorac, «aunque es algo único, este deporte es minoritario y no tiene tanta publicidad como otros».

Lo que se vivirá el próximo domingo en el Pabellón Juan Beltrán Sierra es según sus palabras: «un evento único porque en Canarias todavía no se ha peleado nunca un campeonato del mundo de kick boxing y la gente debería de aprovechar para vivir una velada muy bonita, con peleas amateur y cuatro peleas profesionales, con tres luchadores canarios –Tony Romero, Borja Jiménez y Alberto Méndez–, que lo están haciendo muy bien».

Las últimas entradas disponibles para asegurar el lleno hasta la bandera están a la venta, para ayudar a Alcorac a cumplir su sueño.

Programa de actuación con menores en acogimiento familiar en familia

El sensible corazón del león

La vida de Alcorac Caballero lejos del ring y de los deportes de contacto rebelan el gran corazón que late dentro del león que saca a relucir en sus combates. La falta de ayudas institucionales a los luchadores profesionales y a la baja cuantía de las bolsas que se ponen en juego en los combates de kick boxing, le obligan a tener un trabajo con el que poder tener los ingresos suficientes para cumplir su sueño de ser campeón mundial. En este sentido Alcorac trabaja en Quorum Social 77, una asociación sin ánimo de lucro especializada en la protección de menores en Canarias, con experiencia en la gestión de recursos para satisfacer las necesidades de niños desfavorecidos, con problemas emocionales o de comportamiento, colaborando con el organizado por la Dirección General de Protección a la Infancia y la Familia. Una labor social que refleja el carácter social del luchador.

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