Boxeo

Tiago Moreno, de nueve años de edad: nacido para ser campeón de boxeo

El grancanario Tiago Moreno, de solo nueve años, ya se curte en Estados Unidos

Cristian ‘Pluto’ y Yeray ‘El Pera’, sus mentores

Santiago Icígar

Santiago Icígar

Tiago Moreno, El Guardián, lo tiene claro con solo nueve años. Quiere «ser campeón del WBC –Consejo Mundial de Boxeo–». A los cinco años se puso sus primeros guantes bajo la tutela de su preparador Cristian Montilla, Pluto, el último púgil grancanario que se hizo con el cinturón de campeón de España del peso supergallo. Su buen ojo, desde muy pronto, vio que el joven aprendiz tiene hechuras de púgil de altos vuelos en el futuro.

«Es muy pequeño todavía, pero tiene ya una técnica maravillosa», señala su mentor. Apunta que todavía le queda aprender la técnica del sparring, «que le hagan daño en la cara, en la boca, en la ceja, en la barbilla». «Es algo que los entrenadores vamos trabajando psicológica y físicamente para que sepa que no es una manopla, no es un saco, no es hacer sombras, sino que en el boxeo también hay golpes», explicaba Pluto, su técnico junto a otro ilustre, Yeray El Pera, en la Escuela Perabox.

Tres son las etapas por las que debe de pasar Tiago en su pretensión de llegar a ser boxeador profesional, su sueño: la etapa de entrenamiento, la de sparring –la acaba de comenzar ahora– y la de la competición. «Hay personas que en un gimnasio boxean de maravilla, pero cuando se encuentran con la realidad, ante el público y un rival que no conocen, les puede entrar miedo escénico, nervios; esto les pueda pasar factura, porque al fin y al cabo en el gimnasio es como si estuviesen en su propia casa», advierte Pluto.

Cruzar el charco

El sueño del jovencísimo púgil isleño tropieza de lleno con la legislación española, que le prohibe hacer de sparring, no solo aquí sino en el resto de países europeos con la excepción de Reino Unido, hasta que cumpla los 12 años de edad. Esta circunstancia ha obligado a su padre, Rayco Moreno, a tomar la decisión, consciente del potencial inmenso de su retoño, de desplazarse a Estados Unidos para disputar algunos asaltos como sparring de boxeadores más curtidos, de 11 o 12 años, con los que ha comenzado su segunda fase de preparación con un resultado espectacular, lo que confirma que está en el camino adecuado.

Para su progenitor, en esa evolución de Tiago, el jiu-jitsu ha sido fundamental para el aprendizaje, porque le ha otorgado «la disciplina, la forma de comportarse, los valores, el respeto, tanto a él como a sus hermanas (Valeria y Julia, de 12 y siete años, respectivamente). Les ha servido para armar su cabeza de forma muy competitiva».

Hace un año, el joven púgil se decantó por el boxeo tras proclamarse en Madrid campeón de España de jiu-jitsu, pero tuvo claro que quería centrar todo su tiempo en el deporte de las 12 cuerdas, una decisión apoyada por unos padres que han puesto todos sus medios a disposición de su retoño para intentar contribuir a su sueño de alcanzar el profesionalismo.

La experiencia en EEUU ha dejado ver, según palabras de su progenitor, a un boxeador «valiente, con mucho corazón, muy atento, con muchísimo ritmo, con mucho juego de cintura y con muchas piernas, y a una persona que no se arruga ante el golpe del contrario, intenta poner más fortaleza todavía y lo hizo muy bien la semana pasada en Los Ángeles, en el gimnasio de Juan El Panda Martínez, ante dos chicos americanos, fue todo genial en su primera toma de contacto con fuego real».

En su hoja de ruta sigue las consignas marcadas para su entrenamiento por Freddy Roach –preparador entre otros de Pacquiao–, con una hora antes de ir al colegio y hora y media por la tarde después de sus clases, mientras que la preparación física corre por cuenta de Belinda Oliva y la nutrición por parte de David Rodríguez, contando con un equipo profesional que vela por el crecimiento personal y deportivo del joven.

En sus inicios Tiago llegó a coquetear con el fútbol, jugando de portero. Pero no tardó en darse cuenta de que el boxeo es su deporte favorito, «porque me gusta competir, prepararme con mis técnicos y quiero ganar el cinturón de la WBC». No solo le gusta practicar el noble arte, sino también sentarse delante del televisor para ver los combates. Tiene claro que, de todos los púgiles que ha visto en acción, se queda con «Cristian Pluto, Yeray El Pera y conmigo mismo». Todo queda en casa. Sus compañeros en el colegio son los primeros en reconocerle que es «bueno y me siguen por YouTube e Instagram», reconoce orgulloso.