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FÚTBOL

Fútbol, desierto y un sueño; así es la vida del entrenador grancanario Imanol Elejabeitia en la academia de la Juventus de Turín en Omán

El preparador isleño forja su deseo de alcanzar los banquillos profesionales a miles de kilómetros de casa tras dar un salto de fe y hacer las maletas para embarcarse en una aventura que apareció en su vida gracias a internet

Imanol Elejabeitia da instrucciones a sus jugadores durante un partido en Omán.

Imanol Elejabeitia da instrucciones a sus jugadores durante un partido en Omán. / LP / DLP

Cristian Gil Fuentes

Cristian Gil Fuentes

Las Palmas de Gran Canaria

Dicen que el fútbol es el único deporte verdaderamente universal. Esta aseveración se sostiene por lo sencillo que resulta jugarlo en todos los rincones del planeta: cualquier cosa sirve para montar dos porterías y un balón improvisado, incluso en medio del desierto. A pesar de ello, ese no es el caso del entrenador grancanario Imanol Elejabeitia, a quien una oferta de trabajo que encontró en LinkedIn, una red social orientada al ámbito empresarial, los negocios y el empleo, le cambió la vida.

Ese pequeño golpe de fortuna en su búsqueda online lo llevó a meter todas sus ilusiones y sueños en una maleta para enrolarse en la academia de la Juventus de Turín en Omán, una nación de la península arábiga, en Oriente Medio.

«Tenía ganas de probar suerte en el extranjero; quería vivir una experiencia de ese tipo, y la Juventus publicó un anuncio en LinkedIn. Mandé mi currículum y me confirmaron que era para la academia que tienen en Omán. Apliqué a la oferta, fui pasando entrevistas y, al final, me cogieron», explicaba Imanol Elejabeitia.

El isleño, que comenzó su trayectoria en el mundo del fútbol en la UD San Fernando como jugador y entrenador, dio el salto a los banquillos para no separarse del deporte que tanto amaba. Y es que la repentina pérdida de su padre le afectó profundamente a la hora de encontrar su felicidad en el juego. «La relación que tenía con mi padre era muy fuerte, y tras su marcha me costó mucho jugar. Fue un golpe duro. Evidentemente, no quería dejarlo del todo, y la opción de entrenar me llamaba. Empecé en el Sanfer, luego pasé por el sénior femenino del Agüimes, donde me sentí algo más cerca del fútbol profesional, y después firmé con la UD Las Palmas, que es donde me di cuenta de que quería intentar dedicarme a esto», aseguraba.

Un cambio cultural muy grande

Elejabeitia da instrucciones a sus jugadores.

Elejabeitia da instrucciones a sus jugadores. / LP / DLP

La realidad es que el giro que ha dado la vida de Elejabeitia desde que aceptó la oferta de la Juve ha sido enorme, un aspecto que le ha afectado debido al «choque cultural tan grande que hay». «Me está costando adaptarme todavía, pero el ambiente de la academia ayuda mucho en eso, porque somos mucha gente de Europa. Lo que peor llevo es la comida, porque me gusta más la española, aunque debido a esa situación no me ha quedado otra que aprender a manejarme en la cocina (risas)», contaba el técnico.

En ese sentido, el joven preparador insular relata que Omán es un país que mantiene un fuerte “sentimiento de pertenencia” respecto a otros de la península arábiga. El motivo es la regulación del propio país, que no permite construir ciertos edificios modernos a determinada distancia de otros con arquitectura árabe. «Esa esencia la mantienen, y se nota. Además, es un sitio que tiene unas playas increíbles; si alguien viene a visitarlo, se lo recomendaría sin lugar a dudas».

El fútbol como punto de unión

Sin embargo, más allá de todo eso, el fútbol es fútbol en cualquier lugar del mundo. De ese modo, Imanol ejerce sus labores como siempre, con distintas tareas. «Mi labor consiste en trabajar con el fútbol formativo, es decir, desde el prebenjamín hasta el infantil. Luego tengo mi equipo, que es el sub-16, lo que en España sería el Cadete A, con el que disputamos tres competiciones: una liga, una copa local y otra de Oriente Medio, donde jugamos también ante clubs de Dubái y Catar», explicaba.

Los equipos de la academia están formados, en su mayoría, por jugadores extranjeros, ya que la regulación no les permite tener ficha con los clubs de Omán. Tal como explica el míster grancanario, hay muchos chavales cuyos padres trabajan en el país y acaban «jugando con nosotros», añade.

Aun así, el éxito juventino se está expandiendo a nivel nacional, ya que hay otros futbolistas que prefieren formarse con ellos. «La Juve está invirtiendo en entrenadores cualificados y cuenta con unas infraestructuras impresionantes. El trabajo que se está haciendo es muy bueno y se puede observar en los futbolistas que están terminando en la cantera de la propia Juventus en Italia, o en otros sitios como España, Inglaterra o Alemania. Quizás el día a día sea un poco más complicado, pero en este país el fútbol está creciendo y va mejorando».

En cuanto al juego, Elejabeitia expone que el fútbol que se practica en Omán es muy físico, muy de duelos, donde cada partido los equipos son valientes y te buscan arriba. «Tratamos de tener el balón, de ser proactivos y de jugar un fútbol más posicional, combinándolo con la verticalidad». No obstante, el técnico grancanario argumenta que aún hay cosas por mejorar, como la organización: «Las competiciones aquí se organizan de una forma que puede chocar, ya que en España todo está más regulado. Con el paso de los años, creo que irán ganando experiencia y podrán mejorar esa parcela».

Un sueño por cumplir

Imanol Elejabeitia.

Imanol Elejabeitia. / LP / DLP

Con contrato hasta junio de 2027, Imanol Elejabeitia tiene claro lo que le pide al futuro, aunque sabe que es muy complicado. «Por ahora estoy cómodo en Omán, pero he puesto mi foco en intentar alcanzar el fútbol profesional, y ojalá pueda conseguirlo. Y si es de la mano de la Juve, pues mejor. El fútbol pone a cada uno en su sitio, y espero hacer las cosas bien para poder ganarme una oportunidad», declaraba el grancanario desde su casa en tierras omaníes.

Lo cierto es que cumplir un sueño nunca ha sido algo sencillo, pero cuando hay valentía de por medio, el camino para alcanzarlo se vuelve un poco más corto. Para Imanol Elejabeitia, este es solo un paso más; eso sí, a miles de kilómetros de casa, pero con la conciencia tranquila de saber que no hay esfuerzo en vano cuando uno busca lo que verdaderamente desea.

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