BALONMANO
El Barça estira su tiranía y tumba al Valladolid para conquistar su tercera Copa de España de balonmano (24-32)
El cuadro culé cumple los pronósticos y expone su dominio para levantar su cuarto entorchado de esta temporada en el Rita Hernández de Telde tras doblegar con solvencia a los pucelanos en la gran final. El pivote blaugrana, Luis Frade, fue elegido MVP del partido con ocho tantos

Los jugadores del Barça posan con el trofeo de campeones de la Copa de España de balonmano. / RFEB

Nadie puede con el Barça. El conjunto blaugrana se proclamó, en el Rita Hernández de Telde, campeón de la tercera edición de la Copa de España de balonmano, reeditando de esta forma el trofeo que ya habían conquistado en sus dos anteriores participaciones, tras vencer a un Recoletas Atlético Valladolid peleón (24-32). Los culés, que aterrizaron en Gran Canaria como principales favoritos al título, no se dejaron llevar por los arreones pucelanos y protagonizaron una actuación tan seria como dominante para levantar su cuarto entorchado de esta temporada tras la Supercopa de Cataluña, la Supercopa Ibérica y el Mundial de clubs. Luis Frade, con sus ocho goles, fue condecorado como el hombre del partido después de conformar una actuación tremenda.
Valladolid arrancó la contienda con ganas de llevar el ritmo del juego, poniéndose por delante con un mini parcial de 2-0. Jozinovic y Serrano, tras un robo, pusieron en aprietos a un Barça que necesitó espabilar. Ahí apareció la figura de Luis Frade, quien se echó a los culés a la espalda para empezar a darle la vuelta al marcador. No obstante, la igualdad se mantuvo durante los primeros diez minutos de encuentro, con Jorge Serrano convirtiéndose en un dolor de muelas para los barcelonistas, tanto en la línea de pase como desde los siete metros.
Mientras el Barcelona trató de jugar a una velocidad más elevada con el paso de los minutos, los pucelanos trataron de mantener algo más la calma, con ataques con una pizca extra de elaboración y paciencia que al principio. Aun así, no les ayudó en demasía, ya que los de Carlos Ortega estuvieron acertados y le dieron la vuelta a la situación (7-9). La exclusión de Blaz Janc por parte de los catalanes, tampoco ayudó a que los vallisoletanos recuperasen ese buen tono que sí que sostuvieron en los primeros compases; les faltó sobreponerse mejor a un Hallgrimsson, el meta blaugrana, muy protagonista con algunas paradas espectaculares.
De hecho, un tanto de Makuc provocó el tiempo muerto de Pisonero, que se vio obligado a reorganizar ideas para encontrar huecos en la zaga barcelonesa tras firmar su máxima desventaja de todo el partido (8-11).
Pequeña reacción de Valladolid sin éxito
Las pérdidas hicieron mella en el Valladolid, ya que fueron incapaces de encontrar remates francos ante la maraña defensiva que había montado el Barcelona. Las paradas de Hallgrimsson siguieron haciendo un daño tremendo a la moral castellanoleonesa, mientras que el trabajo colectivo de su rival cada vez era más difícil de contrarrestar (8-14). Eso sí, un gol de José Toledo dio algo de aire fresco tras casi ocho minutos sin anotar y rompió un parcial de 0-5 culé, bien acompañado por Pablo Herrero y Álex Díaz. Emergió entonces la figura de Giráldez bajo los palos del arco pucelano, un aspecto que detuvo notablemente la sangría catalana sin terminar de acercarse en el electrónico.
Bajo el liderazgo de Janc, el Barça se sostuvo con firmeza y capeó el temporal con cintura. Si bien es cierto que flaquearon un poco durante varios minutos, no les costó volver a elevar su nivel para mantener las distancias, marchándose a los vestuarios con la sensación de estar dominando. Faltaban 30 minutos por delante, pero la sensación de superioridad de los barceloneses resultó evidente (12-16).
Una final de color blaugrana
Tras el tiempo de asueto, pese a la exclusión de Carvalho, el Valladolid reaccionó con fuerza. Giráldez se transformó en un muro casi insuperable para el Barça. Sin embargo, esa circunstancia no le sumó en positivo a los de Pisonero, que no encontraban remedio para su atasque. De ese modo, pronto empezaron a llegar los tantos culés y la distancia se amplió más. Así pues, lo más relevante de esos instantes de reinicio resultó el duelo de paradas entre los cancerberos, ya que Hallgrimsson también se unió a la fiesta con alguna atajada de calidad (13-18).
Ante la insuficiencia de pólvora ofensiva, los pucelanos trataron de fortalecer su defensa, aunque solo encontraron una exclusión más, esta vez, de Gedo. Un tanto de Ian Barrufet, hijo del mítico guardameta David Barrufet, desde los siete metros puso la máxima ventaja de toda la mañana, obligando a su oponente a tener que arriesgar. Ahí, Pisonero tomó la decisión de jugar sin portero ante la inferioridad numérica que sufría su equipo, aunque no le terminó de salir del todo bien porque el Barcelona ya había puesto la directa hacia el título.
La concentración y la intensidad barcelonista no encontraron freno mientras Luis Frade se empeñó en que no tenía ninguna intención de parar su cuenta particular con siete goles. Si en la semifinal firmó ocho, en el encuentro decisivo no se quedó atrás (17-24).
Una máquina imbatible
A pesar del escenario desfavorable, el Valladolid no tiró la toalla. Los castellanoleoneses siguieron trabajando, buscando con criterio un parcial que les volviese a meter en la lucha por el título. Pero la misión mutó a gesta según se fue acercando el bocinazo definitivo. Ni con la seguridad de Giráldez en su portería, hubo momento para creer, ya que el Barcelona erró muy poco en ambos lados de la pista. Así las cosas, los dos equipos empezaron a rotar a sus respectivas plantillas para dar minutos a todos los jugadores (21-28).
Por eso, cuando se llegó al momento de terminar el duelo, los culés celebraron su nueva conquista con la premura de un club absolutamente dominador de las competiciones nacionales, ya que esta es su tercera Copa de España conquistada tras tres ediciones. Además, han ganado todas las Copas del Rey desde 2014 y todas las Ligas Asobal desde 2011, lo que realza a la perfección una tiranía sin contemplaciones.
Al final, el Barça se llevó el título de Telde como estaba previsto y sigue manteniendo un idilio impresionante, titánico y sin oposición para seguir agrandando sus vitrinas. Sin duda, un vendaval blaugrana azotó el Rita Hernández en una fiesta para los seguidores del balonmano (24-32).
Homenaje a Dani Sarmiento y a la selección canaria infantil femenina
Más allá del propio encuentro, el choque sirvió además para realizar dos homenajes muy significativos. El primero de ellos, antes del inicio, a la selección canaria infantil femenina de balonmano, que a principios de año se proclamó campeona de España, mientras que en el descanso se le brindó pleitesía a una de las leyendas más ilustres del deporte insular como Dani Sarmiento, todo un referente del Barcelona y de los Hispanos.
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