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COACHING DEPORTIVO

Thaïs Henríquez: «A muchos deportistas les cuesta encontrar su potencial real por la falta de autoestima y el autosaboteo de la mente»

La doble medallista olímpica grancanaria en la disciplina de natación artística, que ofrece mañana en el Metropole (19.00 h.) una Masterclass en la que va a enseñar herramientas con las que tratar de mejorar el funcionamiento de la mente de los asistentes, enumera los inconvenientes que impiden a determinados atletas alcanzar sus objetivos y analiza diferentes apartados de la salud mental, un aspecto que cada vez tiene más relevancia en el rendimiento deportivo

Thaïs Henríquez.

Thaïs Henríquez. / LP / DLP

Cristian Gil Fuentes

Cristian Gil Fuentes

Las Palmas de Gran Canaria

Thaïs Henríquez (Las Palmas de Gran Canaria, 29 de octubre de 1982) formó parte de una generación dorada para la Natación Artística que ya es historia deportiva española. En sus dos participaciones en los Juegos Olímpicos, los de Pekín 2008 y Londres 2012, consiguió colgarse una plata y un bronce en la prueba por equipos, logrando algo único para los deportes acuáticos patrios. Sin embargo, esos dos hitos no resultaron los únicos, ya que también hay que destacar que fue campeona del mundo en combo libre en el Mundial de Roma 2009, así como doble campeona de Europa tanto en la prueba por equipos como en el combo libre, tanto en 2008 como en 2012. Además, habría que añadir 10 medallas mundialistas y 4 europeas a una trayectoria extraordinaria. Ahora, todo un emblema del deporte canario como la ondina —término con el que se conoce a las nadadoras de artística— trata de ayudar a otros deportistas a superar adversidades, miedos y dudas para que alcancen sus objetivos a través de Masterclass como la que mañana, a las 19.00 h., ofrece en las instalaciones del CN Metropole, la que es su casa y donde comenzó a nadar.

¿Cómo enfoca este tipo de charlas y a qué grupos de personas están dirigidas?

Va dirigida a aquellas personas que quieren superarse. He podido impactar en personas de todo el mundo: Argentina, México, Suiza... Hoy en día estamos hiperconectados y, aunque las redes sociales nos dispersan de nuestros sueños, hay cosas que tienen malos fines que pueden ser utilizadas para ayudar. Por eso, ofrezco esta Masterclass de esta tarde en el Metropole y también hago mentoring (www.thaishenriquez.com/mentoring). Durante mi carrera, tuve una capacidad natural para gestionar todo lo que me pasaba, para no ahogarme en un vaso de agua y tomar decisiones que me acercaban a mis objetivos. En ese sentido, tuve compañeras que abandonaron pese a tener mucho talento, y fue ahí donde descubrí que había un poder invisible mucho más importante que las condiciones físicas o el talento; era un músculo que se puede entrenar: la mente. Es cierto que la gente dice que uno mismo puede llegar a ser su peor enemigo, pero, si sabes manejarlo, puede convertirse en su mejor amigo, depende de su conocimiento y de saber utilizar esa máquina. Los problemas de salud mental que existen no son más que desconocimiento sobre el funcionamiento de la mente, porque es algo que le puede hacer tocar el cielo o el infierno. Eso me animó a crear esta Masterclass para compartir cómo fue mi entrenamiento mental. Mi misión es que la gente no abandone y ayudar a más personas a lograr su sueño. La mente pone obstáculos pero es importante activar todo su potencial, y una persona por sí sola no lo va a lograr.

¿Cómo descubrió esa habilidad?

Cuando fui a mi primera concentración júnior, con 15 años. En ese momento, me cambió la vida porque supe que me iba a comer el mundo. Eso es lo que voy a explicar mañana en el Metropole, cómo tomé la decisión y cambié para poder hacer ese entrenamiento. Yo era una persona insegura, tenía la autoestima muy baja y todo me daba angustia, miedo, vergüenza... De la noche a la mañana conseguí dar un vuelco y ese trabajo mental diario me permitió lograr dos medallas olímpicas, así como todo lo que me he propuesto en la vida.

¿Es más fácil conectar en este tipo de Masterclass con los propios deportistas o con las familias?

Hay padres que no saben cómo aconsejar a sus hijos a la hora de buscar la excelencia; si no tienen una mente de alto rendimiento, sus consejos no elevarán a sus hijos. Si sabes cómo funciona la mente, puedes asesorar e impulsar desde el conocimiento y la certeza de saber que lo está haciendo bien. Muchas veces, los padres están un poco más perdidos. Al final, cuando llevamos al límite a los deportistas para que saquen lo mejor de sí, pueden llegar a sentir que sus hijos están sufriendo, aunque hay veces que lo tienen que atravesar. Yo, por ejemplo, he tenido que sufrir para lograr entender que ese sufrimiento me hizo abrir los ojos Entonces, esta Masterclass sirve para descubrir esas trampas mentales que, si las desconoces, le van alejando un poco de sus sueños. Es mejor ir educándolo desde niños. Esa es una cuestión que he ido aprendiendo con la ayuda de entrenadores de vida que han sabido sacar lo mejor de mí. Rafa Nadal, nosotras con las medallas que conseguimos en artística, Pau Gasol... todos nosotros, sin entrenador, no seríamos nadie. Las personas más exitosas de la humanidad han tenido mentores de vida. Yo quiero ser esa figura y es apasionante; ves cómo la gente cambia y gestiona su día a día, su frustración y su angustia... Pueden gestionar todo eso que a la mayoría los aparta de una mejor vida.

¿Cuánto pesa la presión paternal o la escasa atención de los mismos en los deportistas?

Puede suponer que un deportista se retire. Yo lo he visto: deportistas que han abandonado por la presión que tienen en casa. Un padre quiere lo mejor para sus hijos, obviamente, pero si un padre no ha cumplido sus sueños, no ha logrado alcanzar algo tan grande como lo que su hijo quiere, sus consejos, por mucho que estén nacidos del corazón, no van a ser los adecuados para el alto rendimiento porque, seguramente, de manera inconsciente, lo alejará de ir en busca de sus límites, le hará entender que sufrir no hace falta. Evidentemente, la información que doy no la sé por ser medallista olímpica, sino porque he tenido la fortuna de contar con las herramientas mentales adecuadas y una capacidad de observar mi mente, convirtiéndola en un punto fuerte. He tenido que lidiar, cuando hacía tecnificaciones para niñas de sincronizada, con padres que no estaban ayudando a sus hijos y lo único que hacían era que fallaran en el momento de la competición o que directamente se bloquearan. Reforzando la autoestima y la confianza de las niñas conseguí que mejorasen su técnica. Tuve una niña que me dijo que quería que su madre se quedara fuera de la piscina porque fallaba cuando ella estaba presente. Yo tuve la suerte de tener un padre que jugó en la ACB y una madre que fue futbolista de Primera División; a mí me dejaron volar y, si me quejaba, lo único que me decían era que volviera a casa si quería, pero jamás me presionaron.

¿Cuál es el problema más común que se encuentra en las charlas que da?

A muchos deportistas les cuesta encontrar su potencial real por la falta de autoestima y el autosaboteo de la mente, que les hacen sentir pequeños. Su mente, por defecto, no le va a hacer sentir grande porque tiende a sobrevivir. Entonces, la clave es creer antes de ver. El principal problema y la principal fuente de miedo, de inseguridades, de rivalidades, de falta de trabajo en equipo, es la inseguridad que parte de uno mismo cuando no tiene autoestima, cuando no tiene autoconfianza, un aspecto que se entrena respondiendo a todos esos pensamientos negativos que vienen por defecto. Usted es mucho más que eso, es increíble y todo el mundo tiene dentro una grandeza alucinante. Sin embargo, abandonan sus sueños; el ser humano da un paso cuando ya ha sufrido lo suficiente, por lo que intento ayudar a que las personas puedan empezar a vivir esa vida a la que están destinadas realmente, porque el mayor obstáculo está dentro de uno mismo.

¿Cómo traslada su experiencia a la vivencia actual de las personas que van a sus Masterclass?

Les contaré tres historias, tres momentos límite que, de no haber superado, no hubiera logrado ganar dos medallas olímpicas. Yo estuve a punto de abandonar, la gente no lo sabe y solo ve los éxitos. La gente piensa que he conseguido dos medallas porque nací para eso, pero lo tuve todo en contra, absolutamente. Necesito que la gente entienda que no deben comprar esas mentiras, porque ni nací sabiendo, ni me regalaron nada ni lo tuve fácil, en absoluto. Yo siempre digo que los ganadores son perdedores que nunca se rindieron porque lo difícil no es llegar, es mantenerse. Van a alucinar porque hubo momentos muy bestias que me hicieron replantearme todo. Creo que van a empatizar porque todos hemos pasado por cosas y lo bueno es eso: la vida no es lineal, y, gracias a los momentos difíciles, luego apreciamos los éxitos, las bendiciones y todo esto.

¿Qué tipo de herramientas ofrece?

Herramientas mentales con las que van a poder gestionar momentos de tensión, momentos de sentir que ya no pueden más, momentos en los que quieren abandonar... Usted lucha, se cae, se levanta y tiene que levantarse tantas veces que a veces piensa: ¿seguro que es por aquí? ¿Es necesario? ¿Soy masoquista? Voy a dar, obviamente, las herramientas que a mí me ayudaron a lograr lo imposible para que más personas puedan alcanzar sus metas y rompan con las dudas, el miedo a fallar, con la presión, con los bloqueos mentales, con esos pensamientos que le frenan cuando más necesita avanzar... La idea es que puedan ir con todo a por todas.

¿Qué importancia tienen las redes sociales en las dudas y los miedos de los deportistas?

Tuve la suerte de darle una charla a la selección española de fútbol femenino y les puse el ejemplo de lo que nos pasó a nosotras como equipo de artística. En los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 conseguimos la medalla y en Londres 2012 ya se daba por hecho que repetiríamos. Si se pone a leer lo que dice la prensa y lo que dicen las redes sociales, aparece una presión invisible que ataca al subconsciente. De hecho, cree que no le está afectando y le está afectando. A lo largo de mi carrera he visto a deportistas perder medallas olímpicas por presión y por estar compartiendo cosas cuando tienes que estar relajados, quitándole importancia a las cosas que no la tienen y aprendiendo a gestionar esa presión que siempre está ahí. Si yo llego a pensar antes de la final de los Juegos de Londres lo que nos jugábamos, si llego a tener esa conciencia y centrarme en eso, seguramente habría fallado. No obstante, teníamos claro que solo debíamos disfrutar, que debía ser como un entrenamiento más y poner en práctica lo que habíamos trabajado. Hay que aprender a manejar la presión y las redes sociales lo que provocan es un efecto comparativo inconsciente en su cerebro. Le va a sentar mal automáticamente después porque le van a estar comparando sin saberlo. Es importante que entienda qué le suma y qué le resta.

¿Cuál sería la mejor forma de sacar el foco de lo que pasa en el mundo virtual?

Tu atención es tu recurso más valioso: donde pones tu energía crece algo, para bien o para mal. Las redes sociales están diseñadas para robarle foco y entrenar su mente para la distracción. Si no controla eso, procrastina, le compara, busca resultados inmediatos y le aleja de sus metas. Un cerebro enganchado a la dopamina fácil pierde capacidad para sostener el esfuerzo, la disciplina y la visión a largo plazo. Y eso puede arruinar sueños, carreras y oportunidades. La mayoría no fracasa por mala suerte, sino porque se entrena sin darse cuenta para el fracaso. La buena noticia es que todo puede cambiar cuando asume responsabilidad y empieza a entrenar su mente a favor de sus objetivos. Tiene que hacer algo en lo que ponga al cerebro en busca y captura de todas las oportunidades posibles y tiene que estar comprometido con su sueño. A mis alumnos les digo que el tema es ver si se atreven a soñar en grande; mi sueño era debutar con el equipo nacional y estuve años como la suplente de la suplente, entrenando 11 horas sin apenas remuneración. Usted debe tener una visión y una fe de que va a trabajar para poder mantenerle cuando la cosa no está nada fácil. Por eso mucha gente deja pasar los trenes, porque no está metiendo información en su cerebro que le sume y que le impulse hacia lo que quiere.

Hay miles de ejemplos en el mundo del deporte que han tenido que parar por cuestiones relacionadas con la salud mental o que han recibido amenazas en RRSS: Paula Badosa, Ricky Rubio, Simone Biles... ¿Cómo se combate eso?

Esos son los ejemplos claros: no es el talento ni la condición física, porque también es importante saber cómo funciona su mente. Ganar medallas, ser deportista... todo es maravilloso. A pesar de ello, yo no tengo la mente que tengo gracias a eso. La clave es nutrirla para sostener ese éxito y disfrutar de él. Nadie está exento de caer en el infierno de la mente si no la conoce bien. Da igual lo que haya conseguido, si no tiene un entrenador de vida, si no entiendes cómo funciona su mente, puede caer en cualquier momento. Y por eso mucha gente consigue cosas muy grandes y luego cae sin entender qué le está pasando. Esto no va de solo conseguir objetivos, sino de aprender a vivir y rendir sin sufrir. Le pongo un ejemplo: después de unos Juegos hablamos con una nadadora rusa que consiguió una medalla de oro y le preguntamos cómo se sentía. Ella se puso a llorar y nos dijo que por fin había terminado todo. Pues yo no quiero eso, no quiero conseguir algo muriéndome, la cosa está en disfrutar del camino.

¿Es más común esas cuestiones en los deportes individuales?

En realidad, da un poco igual porque un deportista nunca está solo. Si trabaja individualmente, tiene un equipo de fisios, médicos y entrenadores que hacen que no esté solo. Al final eres tú con tu mente en cualquiera de las circunstancias que estés viviendo. Creo que en el colegio debería enseñarse a gestionar las emociones; la inteligencia emocional es la más importante, según el psicólogo Howard Gardner. Es la inteligencia del éxito y la capacidad de observar tus propios pensamientos para utilizarlos a su favor. El talento por sí solo no vale de nada. Yo me identifico con el grupo de personas que, sin tanto talento pero con mucha hambre, siempre que estén dispuestos a todo, son capaces de comerse el mundo. Yo empecé con 13 años, un poco tarde, pero mi pasión por la natación artística y mi capacidad de ver más allá me llevaron a conseguir el objetivo.

¿Abogaría por incluir la figura del psicólogo deportivo en los clubs?

Por supuesto, recomiendo que todo el mundo se ocupe de saber cómo funciona su mente y entrenarla con personas con experiencia que tengan resultados, para que pueda confiar y creer en que es el o la ideal para sacar su máximo potencial. Si no tiene tiempo, lo tendrá que encontrar, porque eso le ahorrará tiempo y quebraderos de cabeza. Eso le ayudará a vivir más feliz e ilusionado. La mayor parte de la sociedad está triste y conformada, pero todo depende de ellos. Tienen que cambiar ellos porque nadie te va a salvar.

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