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De Lanzarote al Mundial de fútbol: «Lo de Hernández Hernández es un bombazo y un orgullo»

Su padre Gerardo recuerda los inicios de su hijo en el arbitraje y zanja la polémica: «La foto en la que sale con el equipaje del FC Barcelona es Inteligencia Artificial»

Hernández Hernández en su primer partido arbitrando, en Lanzarote.

Hernández Hernández en su primer partido arbitrando, en Lanzarote. / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

Alejandro Hernández Hernández no había cumplido los once años cuando tomó la decisión de afiliarse al colegio de árbitros y hacerse el curso. La pasión por el arbitraje le corría por las venas, una herencia que le dejó su padre Gerardo Hernández —que era delegado del colegio de árbitros en Lanzarote, su isla natal— y su tío Juan Carlos, el encargado de dar clases a los árbitros en la delegación. En el año 1994, comenzó su andadura por los campos de su Isla, acaparando la atención del público que iba a presenciar los partidos y se quedaba fascinado con su corta edad y su manera de sentir lo que hacía. El jueves, la Real Federación Española de Fútbol anunció que Hernández Hernández era uno de los asignados para el Mundial de 2026.

Alejandro junto a Gregorio Cedrés y Pedro Hernández.

Alejandro junto a Gregorio Cedrés y Pedro Hernández. / LP/DLP

«La noticia es un bombazo y un orgullo. Para nosotros siempre han sido un tema de satisfacción todos sus logros y esto no iba a ser menos», expresa su padre Gerardo, que recibió la noticia el mismo jueves antes de que se hiciera público y de la boca de su hijo. «No me acuerdo con precisión qué fue lo que me dijo cuando me llamó, pero algo así como ‘me voy al Mundial’», recuerda Gerardo. «Estaba muy satisfecho y nos contagió toda su alegría», apunta. Una familia, una Isla y un entorno que desde que conoció la primicia mundialista tienen dibujada una enorme sonrisa a pesar de que no podrán estar con él en ese viaje. «Son tres sedes y no sabes cuál le va a tocar. Planificar un viaje de esos va a ser difícil, así que le veremos desde la televisión», asegura su padre.

A pesar de que Alejandro Hernández Hernández comenzó a una temprana edad con el arbitraje, nunca abandonó los estudios. De hecho, su entorno familiar asegura que el canario es Técnico de Actividades Turísticas y tiene la licenciatura de Administración y Dirección de Empresas (ADE). Desde el año 2019 tiene su residencia en Madrid, pero eso no quita el amor que siente por su isla Lanzarote. «Se marchó porque llegó un punto en el que era imposible vivir aquí con tantos viajes, pero adora Lanzarote. Es árbitro del Comité de Las Palmas y como dice él mismo, lo es «con mucho orgullo y hasta el final».

Un sueño hecho realidad

Un Gerardo Hernández que, como padre, no se pierde ningún partido de su hijo y que guarda bajo llave uno de sus favoritos, que además es el más reciente. «Guardo con mucho cariño la ida de los octavos de Champions entre el PSG y el Chelsea del pasado 11 de marzo. «Fue un partido complejo y lo sacó bastante bien», asegura. Y es que para Gerardo, ver cómo Alejandro ha conseguido llegar a la cima de sus propósitos es un orgullo. «Cuando le veía tan pequeño dirigir los partidos siempre tenía la ilusión de que llegara, y a medida que fui viendo su crecimiento me fui convenciendo pero siempre con mucha cautela. Sin tirar voladores como se suele decir», apunta.

Hernández Hernández junto a José Naranjo y Diego Sánchez, tres de los cuatro españoles que irán al Mundial

Hernández Hernández junto a José Naranjo y Diego Sánchez, tres de los cuatro españoles que irán al Mundial / LP/DLP

A su progenitor no le sorprende que le hagan la pregunta del equipo al que pertenece su hijo. Menos cuando la polémica está a la orden del día. «Su equipo siempre ha sido el arbitraje». Sobre la foto de Hernández Hernández portando la equipación del FC Barcelona, Gerardo lo tiene claro: «Eso es Inteligencia Artificial», asegura. «Esa foto no es verdad y la IA sirve para hacer daño con esas cosas», comenta. En España quieren vender, y los titulares sobre los árbitros venden mucho».

Un Alejandro Hernández Hernández al que su padre describe como un profesional con su trabajo. «Le da igual qué partido arbitrar. Para él cualquier partido es importante, porque todos los jugadores se merecen un respeto y que el árbitro ponga todas las ganas». Un árbitro mundialista que en el mes de junio va a cumplir uno de sus sueños de niño, cuando con apenas once años empezó a prepararse para ser uno de los grandes en España y portar el orgullo canario por todo el mundo.

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