RALLY ISLAS CANARIAS
Medardo Pérez, primer ganador del Rally Islas Canarias: «Le planté cara muchas veces a Carlos Sainz y a Antonio Zannini; nunca me achiqué»
El piloto palmero y grancanario de adopción de 83 años, que conquistó la primera edición de una prueba que ahora se encuentra dentro del calendario mundialista, repasa su exitosa trayectoria, todas su batallas con los más grandes y analiza el estado actual de un evento que cumple sus bodas de oro

Medardo Pérez, el año pasado, durante un homenaje en Breña Baja, en La Palma, la isla donde nació y donde reside actualmente. / LP / DLP

Cincuenta años de una gesta para la historia. Toda una leyenda del automovilismo canario revive, en el cincuenta aniversario de aquel primer triunfo, una victoria que ahora tiene categoría Mundial. Medardo Pérez (Garafía, La Palma, 1942) todavía recuerda aquellos tiempos en los que la adrenalina y el olor a gasolina impregnaban su vida. El palmero de nacimiento y grancanario de adopción se convirtió en el mejor piloto de Rallys de las Islas durante muchísimos años, una vitola que se ganó a lo largo de sus 101 victorias en distintas pruebas, tanto del archipiélago como en La Península, entre las que se encuentran sus dos triunfos en la prueba que, en apenas dos semanas, convertirá el territorio insular en el epicentro del mundo del motor.
Su nombre se quedó grabado para siempre como el primer ganador de la historia del Rally Islas Canarias y ahora, con la categoría de prueba mundialista dentro del World Rally Car, rememora su carrera y alaba a la organización de este evento que eleva a los altares aquellos duelos en los que Medardo se midió a iconos como Carlos Sainz.
Usted estrenó el palmarés del Rally Islas Canarias hace cincuenta años, ¿cómo recuerda su triunfo?
Hay que recalcar que fui el primer ganador del Rally Islas Canarias porque se está empezando a contar desde que El Corte Inglés le puso nombre. En realidad, en el 73 ya gané un Islas Canarias, pero vamos a dejarlo así (risas). Pude conquistar esas dos primeras ediciones en mis primeros años corriendo. Estábamos empezando a levantar el automovilismo en Canarias porque veníamos del famoso accidente de la Avenida de Escaleritas y las carreras estaban vetadas. Entonces, se trataba de arrancar de nuevo y eso fue lo que hizo que llegara a más gente. Fíjese las vueltas que da la vida, que ahora el Rally Islas Canarias se ha convertido en una prueba del Mundial.
¿Fue consciente de lo que había conseguido o se ha dado más cuenta con el tiempo?
La realidad es que mis victorias no me cogían por sorpresa porque siempre salía con una mentalidad ganadora. No sé por qué, pero la primera prueba que hice la gané y, desde entonces, fui consciente de lo que conseguí. No siempre se puede por distintas circunstancias: porque el coche da problemas, porque otros corrían más que yo... Lo único que tenía claro era mi manera de afrontar las carreras. Cuando gané el primer Rally Islas Canarias sabía que tenía el nivel de pilotaje adecuado para conseguirlo.
¿Por qué empezó a pilotar con 30 años? ¿No es un poco tarde?
Sí, pero empecé con esa edad porque no me decidía. El automovilismo es un deporte muy caro y me costó dar el paso. Tenía un pequeño negocio y no era fácil compaginarlo. Cuando ya tomé la decisión gané mi primera prueba y me dije a mí mismo que, si había ganado a la primera, era porque había algo en mi diferente, no sé explicarlo; es como si Dios me hubiese dado un don. Por ejemplo, una vez corrí un Rally en Madrid con un tramo en el Circuito del Jarama con mi 320 contra muy buenos pilotos como Beny Fernández o Bilo Oliveras, que iban con un Porsche. Jamás había corrido allí y el hecho de ganarles a ellos, que habían acabado primeros en muchas pruebas, me motivó a correr con más normalidad; busqué patrocinadores y en poco tiempo me empezó a ayudar la casa BMW. Los dos primeros Rally Islas Canarias los gané con un BMW 2002 antiguo que era de mi propiedad, luego ya tuve un 320 e hice unas campañas buenas conduciéndolo.
¿Qué tipo de piloto era Medardo Pérez?
Era un piloto que no sabía dónde estaba metido, pero era muy constante. Le echaba muchas horas a la carretera y me lo tomaba muy en serio, aunque hay que decir que tuve algún maestro muy bueno. Eso me hizo arrancar bastante rápido y, como le dije antes, algo debía tener diferente a los demás a la hora de competir. No me costó ir ganando carreras y sumando palmarés; mi sensación es que estaba hecho para correr y me adaptaba a todo bastante bien cuando llegaba una prueba.
Siempre han dicho que usted, además de rápido, era meticuloso e inteligente, ¿por qué?
Por mi preparación. Entrenaba mucho y, mientras algunos compañeros estaban en el bar tomándose una cerveza, yo estaba trabajando en la carretera, reconociendo los tramos y haciendo pasadas. No era profesional, pero me lo tomaba como tal.
¿Dónde estaba su punto fuerte a la hora de leer los tramos, las condiciones de las carreteras y el ritmo de las pruebas?
Puede que lo haya dicho en alguna otra ocasión, pero diría que el hecho de estar pendiente de todos los detalles de las carreras: las asistencias, las gomas, la mecánica... Además, siempre me rodeé de unos mecánicos fantásticos y de los copilotos adecuados. Por eso, todo me fue más fácil.
¿Cambió mucho su pilotaje con los años o siempre se mantuvo en un mismo perfil?
No, más bien lo fui perfeccionando. Fui autodidacta.

De izq. a dch.: Carlos Sainz, Santiago Álvarez y Medardo Pérez. / LP / DLP
¿Y cómo recuerda los duelos directos contra rivales del calibre de Carlos Sainz?
Los tengo muy presentes y los recuerdo perfectamente. Me preparaba muy bien y salía con respeto. Sabía que eran grandes rivales, pero no me daba por vencido hasta que se me rompía el coche o me pasaba algo. Le planté cara más de una vez a Carlos Sainz o a Antonio Zannini, pero nunca me achiqué. Yo iba líder de un Rally en Tenerife en el que participó el madrileño y, por culpa de un accidente, no pude terminar. No me amedrentaba ni me hacía de menos, yo daba la cara y salía al ataque hasta que pudiera. Era más difícil, tenía que forzar más y apretar a los mecánicos. A lo mejor, de forzar más la mecánica te venía alguna avería.
¿Considera que cambió el automovilismo en Canarias tal como aseguran muchos de sus seguidores?
Empecé casi de cero, cuando no había prácticamente automovilismo y me fue más fácil destacar. Durante muchos años aquí no había prácticamente carreras, entonces llegué yo y empecé a ganar; sobresalía porque ganaba y entonces se fijaron en mí. Durante mi época, representé muchas veces a Canarias en distintas competiciones. Cuando había grandes citas me enfrentaba a los mejores pilotos. A mí me pasó lo que después le ocurrió a José Mari Ponce, a Luis Monzón y hoy en día a Enrique Cruz.
¿Qué fue lo que más ilusión le hizo ganar? Acumuló 101 victorias...
Me hizo especial ilusión ganar un Rally Seat 127 en Tenerife. En varias radios de Las Palmas de Gran Canaria entrevistaron a algunos pilotos que estaban destacando en ese momento y dijeron que yo ganaba porque tenía el mejor coche, el mejor material y que no sería capaz de dominar esa competición porque todos tenían las mismas condiciones. Entonces, preparé mi coche y me planté allí. No se le podía poner mejoras y apenas se le podía tocar la culata; todos llevábamos las gomas de serie. Por tanto, era algo más difícil. Al final, ningún piloto de Gran Canaria se inscribió, solo yo. En el arranque me costó, me perdí mucho y el coche no iba bien, pero fui recuperando y acabé ganando el Rally. En la vida había visto un coche correr tanto tiempo a dos ruedas; lo llevé al límite. Fue una hazaña. Gané dos Rallys Islas Canarias, pero en esa ocasión me picaron de más. Fue bonito.
¿Y dónde guarda esos trofeos e imágenes?
Los mejores trofeos los guardo en mi casa. Aquí tengo Rallys que gané en Península o algunas copas de oro. El resto los tengo en un garaje en El Zumacal. Ahí hice una vitrina y puse una estantería donde tengo guardado todo lo demás.
¿Cómo eran las pruebas de su época?
Eran prácticamente iguales porque las carreteras son las mismas. Los que están corriendo el Mundial ahora en Canarias están haciendo los mismos recorridos y los mismos tramos que hacía yo. Menos el tramo de La Aldea, todos son iguales. Empecé con 30 y me retiré cuando tenía unos 50. Hace 33 años que no corro y no ha cambiado mucho. Lo único es que ahora es más fácil darle más kilómetros a diferentes tramos. Lo único es que en mi época corrí muchos más tramos de tierra y ahora están asfaltados.

Medardo Pérez conduce su famoso BMW por las carreteras de la zona del Roque Nublo. / LP / DLP
¿Y los aficionados? ¿Eran más fieles o más acérrimos que ahora?
Es evidente que ha cambiado. El público ya no va a las carreras en comparación a su afluencia en el pasado. Antes los coches toreaban a los aficionados en las carreteras; recuerdo ir muy cruzado en alguna curva muy cerrada y no ver la carretera cuando llegaba a la recta porque estaba llena de gente. Eso hoy en día está prohibido por una cuestión de seguridad. En el Mundial no ves a la gente en las orillas de las carreteras. Todo está más medido. La seguridad es importante. Imagínese que la primera carrera que hice yo iba vestido con un vaquero y una camiseta (risas). Eso sí ha mejorado.
¿En qué considera que ha cambiado el automovilismo?
Pues en lo profesional. Hoy en día, la gente que empieza lo hace con un coche pequeño y va labrándose poco a poco una carrera automovilística porque no tiene apoyos económicos. Todos los demás, prácticamente, son pilotos oficiales y cobran por correr. En mi caso, empecé a cobrar cuando entré en BMW. Creo que soy de los pocos pilotos en Canarias, aunque alguno más habrá, que cobraba por correr. Gracias a eso, pude hacer un buen dinero. Asimismo, los pilotos ya casi no van a los tramos; hacen las notas y las repasan en casa con el ordenador porque las tienen grabadas. Nosotros teníamos que llevar unos furgones hasta la meta, hacíamos el cálculo, había que tener dos o tres asistencias para cubrir todas las metas... De todo eso me encargaba yo, lo organizaba todo. Quizás, por eso, nunca me falló una asistencia. Ahora también es mucho más fácil; vas al parque y te ponen el coche en orden.
¿Qué le parece el nivel de pilotaje actual en Canarias?
Siempre ha habido buenos pilotos en Canarias. Ahora mismo, hay un chico de Lanzarote que se llama Raúl Hernández que ya ha hecho buenas pruebas y que, incluso, fue a Suecia a participar en una competición. También tenemos a Enrique Cruz, que está a un nivel muy alto. El año pasado hizo el Campeonato de España y no lo pudo ganar porque luchaba contra un piloto que estaba más preparado que él. Puede que fuera por el coche o el conocimiento de la carretera, pero Enrique está en un gran nivel. Luego, también ha habido otros grandes pilotos como Luis Monzón o José Mari Ponce; en su momento dieron la cara. Enrique Cruz está llegando a un nivel muy alto.
¿Se ha perdido esencia o se ha mantenido?
De cómo era a cómo es, sí. Lo que yo veo en los vídeos y en las fotos de ahora es que casi no hay público. Ahora, en el Mundial, sí que va a haber aficionados porque está claro que fue un éxito y era algo novedoso en Canarias. Además, también es verdad que antes se corrían 20 pruebas al año y ahora hay 60 u 80. Ahora hay carreras todas las semanas y eso aburre a cualquiera.
¿Qué lleva a un piloto a dejar el automovilismo? Usted estuvo muchos años y mire Carlos Sainz...
Bueno, en primer lugar, es cierto que ganaba mucho y ya no era simpático. También es cierto que gané 101 carreras y no tenía el estímulo de competir. Lo único que me movía era, por lo menos, acabar un Rally en La Península porque siempre que iba me pasaba algo. Entonces, me busqué un patrocinador y me ayudaron. Públicamente, dije que no iba a traer el coche para Canarias hasta que terminara una prueba. Con un Lancia, que era el mejor coche que tuve, gané la primera, la segunda e iba ganando la tercera, pero me boicotearon. Luego, ya tuve las ideas más claras y me retiré porque empecé a pensar en mis hijos y en mi familia por si me pasaba algo. Lo conseguí todo en los Rallys, gané mi primera prueba y la última. Cumplí mis objetivos con creces.
Por cierto, Sainz escribió el prólogo de su libro y siempre ha hablado muy bien de usted, ¿cómo siente esas palabras?
Le puedo decir que me llena de orgullo que un piloto del nivel de Carlos Sainz se acuerde de mí. De hecho, con motivo de un documental sobre el Rally Islas Canarias que va a salir ahora me mandó saludos y recuerdos para mí. Es algo muy bonito.
¿Echa de menos esa adrenalina de correr? ¿Se pierde en algún momento?
No sentí ese gusanillo porque durante mis últimos años corría muy poco y la llama se iba apagando. La idea era irlo dejando poco a poco, retirarme paulatinamente. De hecho, prácticamente no voy a ver las carreras porque, si voy y huelo la gasolina, igual me entran ganas de subirme a un coche (risas).

El Lancia de Medardo Pérez toma una curva durante un Rally celebrado en Gran Canaria. / LP / DLP
¿Qué le parece que el Rally Islas Canarias se haya convertido en una prueba del World Rally Car?
Ha sido algo increíble. La figura de Germán Morales ha sido clave para ello. Tiene un equipo muy bueno y, con la ayuda de todas las Islas, ha conseguido hacer una prueba de mucho nivel. Sé que cuenta con un equipo en el que hay una persona de La Palma con experiencia en los Rallys, otra de Lanzarote, otra de Tenerife... Para hacer un evento así tienes que contar con una colaboración de este tipo. Todo eso se lo debemos a El Corte Inglés, luego a Luis Monzón y más tarde a Germán. Germán es la persona que, a través de la constancia, ha logrado que toda Canarias se involucre. Tiene lo mejor de lo mejor a nivel organizativo.
¿Se puede mejorar la prueba de alguna forma?
La realidad es que todo lo que se podría hacer no se puede llevar a cabo porque habría que cerrar el total de las carreteras y la Isla se quedaría bloqueada. Se está notando el esfuerzo que están haciendo para que sea lo mejor posible, todo dentro de unos parámetros, y creo que está perfectamente cuadrado para mi gusto. Tenemos bajadas espeluznantes y espectaculares.
¿Qué tienen de especial o de dificultoso los recorridos del archipiélago?
Pues diría que las carreteras. Tienen un gran nivel, conjugan tramos lentos con otros muy rápidos, tienen buen asfalto... Los mundialistas quieren pruebas muy duras. El público resultó muy obediente y se cumplen a la perfección las normas de seguridad. Justo hoy estaba viendo un Rally en Croacia y el coche pasaba rozando las curvas. Eso no se ve en Canarias. El año pasado todo salió perfecto y estoy seguro de que este año también. Por otro lado, creo que se ha renovado un par de años, por lo que tendremos al Islas Canarias en el Mundial para rato.
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