AUTOMOVILISMO
Luis Monzón, 60 años: «Mi derrota en el Rally Islas Canarias del 92 fue una pena tremenda; a la afición le costó más superarlo»
El satauteño repasa, coincidiendo con el 50 aniversario de la prueba señera del motor grancanario, su carerra como piloto y promotor de una cita cuya pasión se traslada, desde su punto de vista, «de padres a hijos». De hecho, considera clave el rol de los aficionados para haber alcanzado la condición de puntable para el Mundial

Luis Monzón. / Motoractualidad.es

La memoria de los aficionados al motor en la isla de Gran Canaria guarda una cantidad de recuerdos innumerables del Rally Islas Canarias a lo largo de las 50 ediciones que se han disputado, incluyendo la de este año que está por arrancar con el máximo espectáculo. Muchas de ellas tienen como protagonista a Luis Monzón (Santa Brígida, 9 de abril de 1966), un piloto cuyo estilo y resiliencia le hizo ganarse el corazón de los pasionales seguidores insulares. Tal fue el fervor por el satauteño que, cuando se quedó con la miel en los labios en 1992, la tristeza del público resultó total. Aun así, la resurrección llegó dos años después para saldar una deuda con la gente y consigo mismo.
¿Qué siente un piloto cuando, tantos años después, se reencuentra con rivales como Trelles, Ponce o Puras?
Pues la verdad es que con José María Ponce siempre he mantenido una relación más estrecha, más cercana, pero con los otros no tanto. Lo que siento es ver cómo ha pasado el tiempo para todos y recordar todos aquellos momentos. Reencontrarte con personas que han sido importantes en tu vida como rivales es algo bonito.
¿Cómo eran esas rivalidades? ¿Mejores o peores que las actuales?
Son diferentes, pero iguales al mismo tiempo. Lo que pasa es que ahora, con las redes sociales, todo se convierte en un lío. Esto se produce por la evolución de los tiempos, al igual que la época de mi padre era diferente a la mía, y la de mis hijos, que no corren, pero, si corrieran, también sería distinta. Ahora todo se basa en mensajes casi subliminales, fotos que ponen con un sentido u otro... Es diferente, pero la finalidad es la misma. En mi época siempre aprovechabas alguna entrevista como esta para mandar algún mensajito. Y, si no, pues era un lenguaje más corporal que otra cosa. Nunca dabas la sensación de inseguridad; siempre intentabas dar la imagen de ir sobrado aunque tuvieras mil problemas. También les contabas una milonga para intentar desestabilizarlo en algún parón, pero poco más. Al final era correr, llegar a la meta, ganarle o que te ganara y ya está; no había mucha más historia.
Después de cincuenta años de rally hay muchas batallitas que contar, ¿hay alguna que se le haya quedado en el tintero?
No. Lo que no he contado es porque no lo puedo contar (risas), pero todo lo demás, más o menos, lo he contado.
Diga la verdad, ¿aún sigue recordando la derrota del 92?
Hombre, era el Rally Corte Inglés. Podía haber sido la victoria más importante, seguramente, de mi carrera deportiva porque en ese momento la proyección habría sido diferente. Cometí los típicos errores de juventud por querer subir muy rápido. Hay veces que es mejor subir más lento y llegar más lejos; yo subí muy rápido y me quedé en el camino. Cuando era joven no me paré mucho a pensar en esa derrota. La gente sí me lo recordaba: los periodistas, los aficionados... Y, a día de hoy, me lo siguen recordando, pero en mi interior no me supuso nada negativo. Hoy en día sí estoy más tocado por el accidente en el Rally de Maspalomas, por ejemplo; todavía lo estoy. Cuando tenía esa edad estas cosas no pasaban.
¿Por qué nunca se podrá quitar esa espinita a pesar de sus dos victorias en 1994 y 2008?
Cada carrera y cada campeonato es diferente, uno no se cubre con otro. Es como las personas: a una no la suples con otra. Cada una tiene su historia y en el mundo del rally es igual. Eso fue una pena tremenda y nos dolió a todos muchísimo, a la afición también. Uno lo supera más rápido que otros; a la afición le costó más porque también era un rally internacional e íbamos ganándole al entonces campeón de Europa, que era Piero Liatti. La verdad es que quedarme prácticamente en el último tramo dolió mucho. A mí me dolió en el momento y luego lo olvidé, porque, si no, es imposible seguir, pero sí que fue un batacazo muy grande.
Sacándole el lado positivo a esos dos triunfos, ¿qué cambia de un título a otro y qué sintió en cada uno de ellos?
No cambia nada de uno a otro. Los viví con alegría. Era un poco saldar la deuda que tenía con la afición de aquel accidente del 92 y un premio al esfuerzo personal, familiar y al hecho de estar tantos días fuera de casa. Hay cosas que vienen y, al final, ganar compensa ese sufrimiento.
¿Considera especial el hecho de que pasaran 14 años entre un triunfo y otro?
Siempre que compito lo hago para intentar ganar, nunca voy solo a participar. Fíjese lo complicado que fue ganar dos veces, que me costó 14 años repetir. Hoy en día es más difícil porque hay más igualdad y los coches son peculiares; las diferencias se marcan en pequeños detalles y cada carrera se vende muy cara. Para mí no es especial y nunca he pensado en que pasaron 14 años entre ambos títulos. Los ojos no envejecen nunca y siempre te ves igual. Lo podía haber ganado muchas veces antes y no lo conseguí; me quedo más con eso que con lo otro. Eso fue lo que me dio el empuje para salir más fuerte año a año. Cuando ganas sientes satisfacción, pero es más efímera que la dureza de no ganar. Eso sí, no conseguirlo te ayuda a endurecerte y hacerte más fuerte.
¿Cuál fue el momento más gratificante?
Me lo han preguntado mucho y no he sabido contestarlo nunca porque no lo he tenido. Siempre que estás corriendo, estás haciendo algo que te gusta y es gratificante. El objetivo es intentar conseguirlo y, cuando lo consigues, ya te marcas otra meta. No hay un momento dulce; cuando gané en el 94 el Rally Islas Canarias no fue diferente al 2001 cuando fuimos campeones de España o a otro año en el que no ganamos nada. No tengo un momento gratificante definitivo; intento que sean metas cortas que coincidan con las pruebas. Ahora, por ejemplo, ganar un Rally de Santa Brígida me daba igual, y ahora ganarlo no; ahora me gusta más, lo disfruto más. Antes era todo mucho más rápido, había poco tiempo y menos para disfrutar de un triunfo. Hoy en día lo disfruto de forma diferente.
Suscríbete para seguir leyendo
- El Grupo Lopesan proyecta un hotel de mil habitaciones y 300 millones en Meloneras
- La solución al gran atasco de la GC-1 en Telde ya tiene fecha de inicio
- Asesinato en Fuerteventura: Aaron, el joven que descuartizó a su madre, traficaba con medicamentos que robaba en una farmacia
- Llanos de Guinea: la gran bolsa de suelo entre Tamaraceite y Los Giles empieza a definir su futuro
- Un acusado de blanqueo le hace una peineta al juez durante un juicio en Gran Canaria: 'Le pido que mantenga las formas
- La Bonoloto deja uno de sus premios más importantes en Gran Canaria
- Mesa y López, Las Arenas y Guanarteme: el Ayuntamiento rechaza revisar el plan que permite la ampliación
- Pedri emociona a Canarias con un gesto inolvidable tras conquistar la Liga con el Barça