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RALLY ISLAS CANARIAS

El Estadio de Gran Canaria marca un golazo Mundial en el Rally Islas Canarias

Más de 25.000 espectadores de distintas partes del mundo quedan sorprendidos por el espectáculo ofrecido en un circuito especial construido para la ocasión. Dani Sordo, el más vitoreado por el público junto a los pilotos locales en una tarde de pura adrenalina

Rally Islas Canarias 2026: los mejores momentos de la Súper Especial en el Estadio de Gran Canaria

Cristian Gil Fuentes

Cristian Gil Fuentes

Cristian Gil Fuentes

Un espectáculo alucinante y una cita que quedará grabada en la memoria de los aficionados del motor para siempre. Golazos con el capó para marcar un hito en la historia del Mundial. La primera Súper Especial de la 50ª edición del Rally Islas Canarias 2026, que se celebró muy cerquita del césped del Estadio de Gran Canaria tras la construcción de un circuito para la ocasión, resultó un exitazo entre la apasionada marea que se acercó al recinto de Siete Palmas para vivir el primer tramo cronometrado de la prueba. Personas de diferentes partes del mundo, desde Paraguay hasta Irlanda pasando por Japón, así como los seguidores locales, que dieron un color especial en la grada, vibraron del todo con los duelos uno contra uno ofrecidos por los pilotos del Mundial.

Lo que en un principio parecía algo arriesgado, ya que la esencia del rally se perdía un poco ante la imposibilidad de llevar a cabo este tipo de tramo en el Circuito Islas Canarias, ya que los propietarios no se pusieron de acuerdo, ha logrado transformarse en algo novedoso que ha encandilado al público en todos los sentidos y ha colmado sus deseos de seguir de cerca una competición que les ha puesto en pie en varias ocasiones, pudiendo ver cómo los vehículos tomaban las trazadas y arriesgaban ante las horquillas que los desafiaban.

Camisetas de la UD para los pilotos

La tarde comenzó con una gran avalancha de gente disfrutando de una fan zone hecha a medida para la ocasión, aunque pronto las colas comenzaron a formarse para entrar ya en un Gran Canaria que ya respiraba un aire muy distinto al de otras tardes. La impaciencia de la gente no impidió que todos los aledaños a la casa de la UD Las Palmas siguieran llenos, ya que lo de verdad comenzaba a las 18.05 horas y había tiempo para ver a los mecánicos trabajar en los últimos reglajes de los coches antes de dar el pistoletazo de salida a lo más importante: la adrenalina.

No obstante, antes de que los bólidos salieran a escena, todos los pilotos del Mundial saludaron a esos aficionados madrugadores ataviados con camisetas amarillas de Las Palmas con sus nombres y dorsales a la espalda, un detalle a modo de guiño, dado que estaban siendo los invitados de honor en un espacio dedicado para el fútbol, aunque esta vez en lugar de goles se marcaban mejores tiempos. Sin embargo, algún futbolista del cuadro isleño como Kirian Rodríguez se dejó caer por el box de Rogelio Peñate, el cual comenzó a explicarle varios aspectos del coche en el que ejerce de copiloto junto al paraguayo Diego Domínguez para luego disfrutar del show desde el graderío.

Vítores patrios

Una vez arrancó la competición, los primeros coches desfilaban con mucha astucia y delicadeza para no salirse de la trazada. En ese sentido, el tinerfeño Enrique Cruz y el grancanario Armide Martín se batieron en un derbi canario en el que resultó ganador el piloto de la isla vecina. Luego, llegó el turno de Rogelio Peñate, que también se llevó los aplausos del público. Aun así, lo más increíble llegó con la aparición de los WRC1. El primer duelo midió a Dani Sordo con el finés de Toyota Sami Pajari, y aunque el cántabro cedió por poco, protagonizó la ovación más atronadora de la tarde. Tal fue el ruido generado con el español, que sacó la cabeza por la ventana de su Hyundai para agradecer el apoyo de los suyos, algo que ha quedado demostrado desde que aterrizó en la Isla.

Los aficionados vieron un poco más tarde al resto de coches de la máxima categoría del Mundial, con un discreto Sébastien Ogier, que le ganó a Jon Armstrong, que sí levantó al respetable de sus sitios gracias a sus enormes pasadas por curva y a un Katsuta que lo bordó. Luego llegaría el momento del lanzaroteño Raúl Hernández, que tocó un poco uno de los muros y no venció a Gil Membrado. Pero lo más comentado en la grada fue el vuelco sufrido por Antonio Forné y Axel Coronado, quienes en una curva a izquierdas acabaron con su Skoda Fabia del revés. A pesar de ello, todo quedó en un susto y los operarios le dieron la vuelta sin mayor problema.

El alucine del público

La acogida entre los aficionados no pudo ser mejor, ya que todos los asistentes coincidían en que había sido algo novedoso y que puede llegar a tener cierto arraigo con el paso del tiempo. Esa es la forma de pensar de Yasmina, una seguidora grancanaria que reseñaba que en el Estadio pudo ver «la potencia de los vehículos, cómo tomaban las trazadas y estábamos expectantes para ver quién ganaba. Ha sido mejor que cuando lo hicieron en el Arena. La competición entre dos coches ha estado animada y me ha gustado mucho; si el próximo año quieren repetir volveré».

Alguien que alucinó con esta propuesta fue Julian Smith, un fan llegado desde Galés que aseguraba que la atmósfera fue «maravillosa en todo momento. Obviamente, estuvimos animando a muerte a Elfyn Evans, pero no estamos muy seguros de si ganó su carrera, ya que echamos de menos algo más de información en inglés. Aun así, esto ha estado bien montado y lo hemos disfrutado mucho». En la misma sintonía iba Jeremy Callas, otro seguidor británico, aunque en esta ocasión de Irlanda. Callas no dudaba en señalar que la forma de conformar la especial le parecía algo «muy bueno y novedoso. Es mi segunda vez en una prueba del Mundial y me ha parecido fantástico, es diferente; me ha gustado».

La mejor manera de cumplir 50 años

En situación similar se encontraba Linda Robinson, que ha viajado desde Inglaterra para disfrutar del Rally. Ella argumentaba que tenía la experiencia de haber estado en otras pruebas del Mundial y recalcaba que transformar un estadio en un circuito ha sido «muy buena idea. Para conmemorar esta 50ª edición creo que ha sido un acierto por parte de la organización. Nos hemos divertido». Mientras tanto, José Ignacio, de Ribadeo, Lugo, relataba que, para él, había sido una tarde de «puro espectáculo. Ver este ambiente en este sitio me ha encantado».

Con el fervor de los aficionados se apagaron los motores de una tarde que ya está en los libros de historia, pero que esta noche (20.15 horas) abre otro capítulo de una idea que ha encandilado y que pone de manifiesto que esta fiesta siempre puede seguir mejorando.

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