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Una apisonadora llamada FC Barcelona: las culés noquean al Atlético de Madrid para coronarse en la Copa de la Reina de Gran Canaria (3-1)

Las blaugranas barrieron en la primera mitad a las colchoneras con tres tantos y en la segunda administraron su ventaja sin ceder ni un palmo de dominio ante 26.093 espectadores, récord de las finales coperas, en el Estadio de Gran Canaria. Claudia Pina fue elegida la MVP del partido

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Cristian Gil Fuentes

Cristian Gil Fuentes

Las Palmas de Gran Canaria

Una apisonadora sin piedad. El FC Barcelona se proclamó campeón de la Copa de la Reina 2026 en el Estadio de Gran Canaria después de ofrecer una exhibición total y absoluta de puro dominio sobre un Atlético de Madrid que acabó, sin quererlo, convertido en el invitado especial a la fiesta azulgrana. Ya desde el primer momento se vio la intención de unos y otros, ya que el cuadro dirigido por Pere Romeu se encomendó a su enorme potencial para generar ocasiones y encerrar en su campo al del tinerfeño José Herrera, quien no pudo contener el vendaval que se le vino encima. La belleza del fútbol practicado por el Barça fue imparable, algo con lo que remarcan que son un cuadro legendario e irrepetible, dejando su huella en territorio isleño con una actuación que expone que son una de las grandes hegemonías de la historia del deporte mundial.

Lo hizo el conjunto barcelonés con tres goles en la primera parte de Claudia Pina, Brugts y Salma Paralluelo, para luego, durante la segunda mitad, tomárselo con más calma sin dejar de aparecer por el área de su rival. Boe Risa, en el 58, acercó algo al Atleti, aunque solo con eso no le bastó. El Barcelona logró el 12.º título copero de su historia y el tercero de este mismo curso, tras la Liga y la Supercopa de España, ante 26.093 aficionados que se dieron cita para romper el récord de asistencia a una final de este tipo.

Monólogo blaugrana

El encuentro arrancó con una directriz muy sencilla: las culés no quisieron especular ni un segundo con lo que tenían en juego. De ese modo, el conjunto catalán no se frenó, tampoco se contuvo y fue ayudado por un Atleti que, al más puro estilo cholista, decidió que lo mejor era encontrar huecos a la contra para hacer daño. A punto estuvieron de conseguirlo desde las botas de Jensen y Amaiur, que encontraron un pasillo directo a la meta de Cata Coll que no llegó a fructificar. Pero resultó todo un espejismo. Entre Putellas, Salma Paralluelo y Pina, comenzaron a combinar de forma exquisita, dándole trabajo a una Lola Gallardo que, hasta ese momento, estuvo firme bajo los palos. Después de casi 25 minutos de monólogo, un taconazo de Pajor terminó en las botas de Pina, que, con un sutil chut a la escuadra, abrió el marcador. Era cuestión de tiempo.

De hecho, solo ocho minutos después, un fantástico centro de Vicky López encontró la cabeza de la neerlandesa Brugts, que se internó en el área casi como una delantera más para poner el 2-0. Eso sí, hubo un poco de suspense debido a la dudosa posición de la lateral en la jugada, aunque el VAR determinó que no había fuera de juego. Con ese desconcierto y ya algo tocadas, las jugadoras atléticas se hicieron un lío en su propia área, la pelota quedó muerta y Paralluelo no erró, lanzándose al suelo, cerca del área pequeña, para mandar el balón a la jaula y abrir aún más la brecha (3-0). Solo 36 minutos le habían bastado al Barça para dejar claro que no iba a dejar escapar la final.

Despertar colchonero tardío

La segunda mitad comenzó con el Atlético buscando algo más y un disparo tempranero de Fiamma Benítez lo corroboró. A pesar de ello, el larguero se interpuso ante el Barcelona. Entonces, José Herrera decidió agitar el árbol colchonero y puso sobre el césped más ataque con Garbelini y Luany. El efecto resultó inmediato y un fallo de Camara le entregó la pelota a la noruega Boe Risa para que fusilara a Cata Coll y levantara del tirón los ánimos del Atleti (3-1). Con más de media hora por delante, el partido podía cambiar por completo.

Los cambios se sucedieron, con grandes ovaciones para Putellas, titular en la noche de ayer, y para una Aitana Bonmatí que, cuando pisó el césped del Gran Canaria, el estadio se vino abajo. Aun así, ni con esas permutas el marcador se movió. A partir de ahí, las culés dieron un pequeño paso atrás y sí que dejaron algo más cómodo a un Atleti, aunque las oportunidades siguieron siendo catalanas. El Barça hizo notar su superioridad hasta con el freno puesto.

Hegemonía culé

Con el pitido final de la árbitra del partido, Olatz Rivera Olmedo, las jugadoras blaugranas iniciaron una ronda de abrazos y saltos para celebrar una conquista a la que están acostumbradas, porque han ganado ocho de las últimas once. Todo ello, con la sensación de que lo mejor está por llegar, porque el sábado buscan en Oslo la gloria definitiva intentando ganar la cuarta Champions de su historia ante el Lyon.

Mientras tanto, Gran Canaria se queda en el corazón de los culers y con un pedazo de una hegemonía totalmente legendaria que, por ahora, no la para nadie. El Súper Barça se va de la Isla siendo un poco más legendario.

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