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BALONCESTO

'Solidarios con altura' celebra su cuarta edición con un cartel de auténtico lujo

Óscar Alvarado vuelve a ejercer de embajador del evento solidario organizado por la Fundación Canaria Alejandro Da Silva contra la Leucemia, en un evento que se celebrará en el Arena el viernes a partir de las 18.00 horas

De izquierda a derecha: Rodrigo García, Aridany Romero, Óscar Alvarado y Mónica Santana, en la presentación del acto.

De izquierda a derecha: Rodrigo García, Aridany Romero, Óscar Alvarado y Mónica Santana, en la presentación del acto. / LP/DLP

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Santiago Icígar

Santiago Icígar

Las Palmas de Gran Canaria

El baloncesto como vehículo para arrancar una sonrisa a los niños, esa es la fórmula mágica que en su cuarta edición volverá a ponerla en práctica la Fundación Canaria Alejandro Da Silva contra la Leucemia, con el exjugador claretiano Óscar Alvarado como embajador del partido Solidarios con Altura, que se celebrará el viernes, en esta ocasión en la cancha central del Gran Canaria Arena, a las 18.00 horas.

No sólo el deporte será el protagonista en una tarde en la que la música volverá a tener un importante papel, con la presencia de Los Gofiones, que serán los encargados de dar esa pincelada de canariedad al evento en su arranque.

Mil asistentes en la última edición

Con el objetivo de intentar repetir el éxito de la última edición, en la que se llegaron a juntar algo más de mil personas para asistir al partido, en esta ocasión se pueden adquirir las entradas al precio simbólico de 10,50 euros online o el mismo día del partido desde las 15.00 horas, en las taquillas del propio Gran Canaria Arena. Además, se establece una fila 0 para todas aquellas personas que quieran realizar su aportación económica, aunque no puedan asistir en persona al evento.

El padrino del evento volverá a reunirse con algunos de sus amigos, entre los que destacan el grancanario Christian Díaz, el último fichaje confirmado del Granca, junto a la internacional del Casademont Zaragoza, Mariona Ortiz, como cabezas de cartel.

Tres décadas de lucha contra la leucemia

La Fundación Canaria Alejandro Da Silva lleva más de tres décadas acompañando a niños, adolescentes y adultos con enfermedades oncohematológicas, así como a sus familias, ofreciendo un apoyo completamente gratuito que va mucho más allá del ámbito sanitario. Cada año, la entidad atiende a cientos de pacientes en todo el Archipiélago, derivados por los propios hospitales públicos, prestando atención psicológica, trabajo social, animación sociocultural, voluntariado, acompañamiento y alojamiento para las familias que deben desplazarse a otra isla para recibir tratamiento. Un trabajo silencioso que comienza cuando el diagnóstico cambia la vida de una familia y que continúa durante todo el proceso de la enfermedad. Ese apoyo se mantiene gracias a la implicación de la sociedad canaria y a iniciativas solidarias como este partido.

Porque cuando un niño recibe un diagnóstico de leucemia no solo enferma él. También cambian las rutinas familiares, desaparecen los planes, llegan las largas estancias hospitalarias y aparecen preguntas para las que nadie está preparado. La enfermedad altera la vida de padres, hermanos, abuelos y amigos. Es precisamente en ese momento cuando la Fundación Alejandro Da Silva se convierte en un refugio donde las familias encuentran orientación, apoyo emocional y un espacio donde sentirse comprendidas por personas que conocen de primera mano el camino que están recorriendo.

Historias como la de Masha ayudan a entender el alcance de esa labor. La pequeña tenía siete años cuando le diagnosticaron una leucemia. Durante dos años, su vida y la de toda su familia giró alrededor de tratamientos, ingresos hospitalarios y la incertidumbre que acompaña a este tipo de enfermedades. En ese recorrido, la Fundación estuvo a su lado ofreciendo apoyo psicológico, acompañamiento y actividades que permitían a la niña y a sus seres queridos encontrar pequeños momentos de normalidad en medio de una situación extraordinaria. Hoy, con nueve años, Masha ha superado la enfermedad. Como muestra de agradecimiento, su familia ha donado a la Fundación un simulador profesional de Fórmula 1 para que otros niños puedan disfrutar de unos minutos de juego mientras esperan una consulta médica o descansan entre tratamientos. Un gesto que resume el impacto de la entidad: devolver esperanza a quienes llegan después.

El poder de la sonrisa de un niño

El padrino del evento reconocía en la presentación del evento que para él "aunque se trate de un partido de baloncesto sin mucho nivel (risas), es una pasada poder compartir los valores del baloncesto con un acto como este, tan bonito y tan solidario". "Soy la cabeza visible de ese grupo de jugadores, muchos de ellos canarios de mucho talento, entre los que se encuentra Christian Díaz, que es un íntimo amigo mío y que ha podido recalar ahora en el CB Gran Canaria para ayudar a que el equipo vuelva a estar en la ACB", puntualizó el canterano amarillo.

"Vamos a participar en un partido precioso en el que cuando ves la sonrisa de esos niños y niñas te das cuenta de que eventos como este valen realmente la pena", declaró emocionado.

Reconoció que la responsabilidad a la hora de convencer a los jugadores y jugadoras para participar en el evento "es mía, al ser el padrino del evento desde hace cuatro años, me han encargado que llame a mis amigos del mundo del baloncesto, que es algo que me enorgullece y me llena muchísimo poder jugar un partido con ellos, que son realmente buenos".

El valor de la sonrisa de un niño es para él "lo más importante, es uno de los motivos por los que me convertí en jugador de baloncesto y de hecho, como tengo muy mala memoria no me acuerdo de demasiados partidos de los que he jugado, pero de estos partidos sí que los recuerdo todos, es increíble ver a todas esas familias reunidas a las que les sacas de la monotonía de estar en los hospitales por la enfermedad, para pasar un día diferente, donde ven a sus ídolos, a gente conocida como el humorista Kike Pérez y con los que se identifican en seguida los niños y es precioso poder verles esa sonrisa".

Recordó el propio Alvarado que "en ocasiones es más importante todavía para sus familiares, porque muchas veces los niños son tan pequeñitos que no son del todo conscientes, así que cuando vienen a un partido de estos merece la pena verles y sentir su abrazo de corazón".

El reseteo obligado en el Granca

En otro orden de cosas, el ex del Granca valoró el fichaje de su amigo Christian Díaz con la entidad claretiana: "Es una gran noticia que el Granca vuelva a contar con nosotros, con la cantera, con los canarios, después de todo el talento despilfarrado durante tantos años que nos obligó a tener que salir fuera a buscarnos las castañas, cuando se ha demostrado que lo valemos. Es cíclico y natural ver que en cada crisis deportiva se mira hacia la cantera, hacia lo nuestro para que nos salven el culo y volver a colocar al club donde se merece estar que es en la ACB. Ojalá Christian pueda ayudar a que sea un año precioso para que toda la sociedad canaria estemos orgullosos".

Sobre los posibles contactos con la entidad claretiana para su posible regreso al equipo, declaró que "para mí fue un orgullo de que mi nombre estuviera encima de la mesa, es verdad que ya tengo una edad y que a lo mejor no me coge en el mejor momento de mi carrera, pero siempre dije que no se trata de que el canario tenga que ser el único que deba salvar al equipo o la cabeza principal o el líder de ese ascenso, pero sí que podemos ayudar con nuestro acento, con nuestra conexión con la sociedad canaria a que todos se sientan partícipes para poder sacar al Granca de un momento tan duro en una liga tan complicada como es esta". "Entre todos tenemos que devolver al equipo a la ACB, que no es un camino fácil", recalcó.

En su opinión, el descenso de categoría le puede servir al club para resetear y recuperar esa pérdida de identidad en los últimos tiempos: "Esa es la clave del éxito, que desde el día siguiente en el que se perdió ante el Zaragoza con ese triple de Spissu, que tan doloroso fue y que me hizo saltar alguna lágrima, lo empecé a ver como una oportunidad de levantarse, es una posibilidad de volver a hacer las cosas bien, de volver a contar con los nuestros, de volver a sentirnos todos orgullosos de un equipo y volver a sacar al equipo de la Segunda División".

Desde su conocimiento de la categoría, tras 17 años de carrera profesionales, "debo de decir que es una categoría muy difícil y sino que se lo digan al Estudiantes, que parecía que iban a volver pronto y así siguen, es una categoría muy dura". "Por lo que estoy viendo me está gustando el proyecto, porque están buscando una estabilidad en todas las posiciones, están encontrando que todos los jugadores tengan un buen nivel y no obsesionarse con la palabra ascenso, porque la temporada es muy larga y hay muchos equipos que te pueden dar un susto, aunque sí ser ambiciosos y creer en el proyecto, que debe de colocarnos donde el Granca nunca debió de dejar de estar, que es en la ACB".

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