E l 9 de abril de 1989 el Centro Insular de Deportes aún olía a nuevo. Estaba recién bautizado y se mantenía virgen de épica y gloria. La leyenda cuenta que aquel día se popularizó el célebre "pío, pío", que en la actualidad resuena como grito de guerra en los partidos del Gran Canaria 2014, UD Las Palmas o cualquier concierto de masas. Unas 4.500 personas acudieron aquel domingo primaveral a la final de Copa del Rey de voleibol donde el Guaguas Las Palmas se medía con el Palma, su temible rival. Willock, Venancio Costa, Antonio Miralles, Chava González, Paco Sánchez Jover y Sergio Camarero formaban el sexteto titular que se impuso a los mallorquines por tres sets a uno. También jugó la final Juanma Martín, el segundo colocador del equipo, a las órdenes del mejicano Sergio Hernández.

"Me sacaron a hombros de la cancha, ni siquiera a Juan Trujillo Febles, presidente de la Unión Deportiva que fue subcampeón de Liga, lo tomaron en volandas", enfatiza Juan Ruiz, alma de aquel Guaguas Las Palmas que inauguró a lo grande sus vitrinas aquella mañana templada en la capital grancanaria. Después, vendrían tres campeonatos más de Copa y cinco de Liga, entre otros galardones. En total, 14 títulos en 14 años como presidente, que serán recordados el próximo sábado durante la final de la Copa del Rey que se celebra desde esta tarde en Vecindario.

"La semana anterior a la final de Copa habíamos perdido la Liga en casa con Palma, pero la gente estuvo esperando en la grada a que saliéramos a la cancha para saludarnos. Nunca lo había vivido y aquello creo que nos dio un plus de motivación para la siguiente cita", recuerda el histórico Paco Sánchez Jover, que ahora dirige al CV 7 Islas Vecindario.

Venancio, un exquisito receptor, recuerda que tras el último punto de la final de Copa una masa de gente se abalanzó sobre el parqué. "Los títulos quedan escritos en los palmarés, pero el cariño de la gente es eterno. Siempre queda el recuerdo de la afición del Guaguas, que estaba plenamente identificada con los valores del equipo. Nosotros no podíamos estar más orgullosos de representar a esta isla", explica Costa, que en la actualidad entrena al conjunto murciano Club Atlético Voleibol 2005, de la Superliga femenina.

"Aquella semana fue un contraste enorme", dice Venancio, "por un lado perdimos la Liga en casa, que me dejó un regusto personal muy amargo, y por otra parte conseguimos el triunfo en la Copa. Fue un desafío", apunta Venancio Costa, quien ha sido internacional en 390 ocasiones y participó en los JJ OO de Barcelona en 1992.

Cambio de domicilio

"A principios de aquella temporada jugábamos en el García San Román, que se llenaba siempre, y después vinimos al Centro Insular, aunque Juan Ruiz se resistía porque era complicado llenar tantos asientos. Quizá trasladarnos aquel año fue parte del éxito", cuenta Sánchez Jover, quien precisa que la media de asistentes en los partidos como local estaba siempre sobre el millar, una cifra razonable. "Jugábamos en una caldera, que era San Román, y nos fuimos al Centro Insular, con el riesgo de que 1.000 personas fueran pocas, pero al final la apuesta fue buena", abunda el antiguo dirigente del Guaguas Las Palmas.

Juan Ruiz era el líder del proyecto en los despachos y Paco Sánchez Jover en la cancha; con 27 años era el veterano de un equipo formado por jóvenes jugadores que habían venido del Son Amar Palma como Venancio Costa o Antonio Miralles y gente de la casa, donde el ídolo era Sergio Miguel Camarero. El jugador, que actuaba en la posición de opuesto, levantaba los ánimos del graderío con su casta e indudable carácter que le enfrentaba a partes iguales a los árbitros o al rival. Era el corazón de un equipo que durante una década latió muy fuerte.