La competición presiona con fuerza a la Unión Deportiva, que se encuentra ahora inmersa en un tramo áspero de la Liga. El último mes se ha convertido en una tortura china para los amarillos, que han pasado de coquetear con las plazas de ascenso e ilusionar a su parroquia con mayores gestas a verse envueltos en una espiral de malos resultados, a la que futbolistas y técnicos le buscan remiendo con prontitud. Los jugadores, plenamente conscientes de la degradación de la situación deportiva en las últimas semanas, se reunieron el pasado domingo, en primera instancia, en solitario para analizar la situación del equipo. No hubo presencia de elementos del cuerpo técnico ni auxiliares para no interferir en la libre opinión de cada uno sobre sus pensamientos. En los intestinos del vestuario hablaron de todo lo posible, de lo deportivo y lo extradeportivo. Hubo quejas, propósitos, acuerdos y desacuerdos.

En un tono constructivo, a pesar de los gestos torcidos por la derrota en El Alcoraz frente al colista el día antes, los jugadores que tomaron la palabra dieron su versión de los acontecimientos. Los más veteranos vertebraron la conversación. Al final, la puesta en común del conjunto fue trasladada por los capitanes del equipo al entrenador, Juan Manuel Rodríguez, al que solicitaron formalmente una reunión tras la derrota.

Los representantes de la plantilla y el técnico charlaron pausados sobre la situación general del equipo. Sin particularizar en ningún asunto concreto. Dialogaron sobre la relación de la plantilla con el entrenador y su anverso. Pero, sobre todo, concluyeron en enderezar la mala dinámica del equipo.

Son habituales las charlas entre jugadores y entrenador, como no podía ser de otra manera, pero en esta ocasión, tras la caída, la situación merecía un análisis intenso. Y la reunión fue a petición de los futbolistas.

Marcados

La temporada pasada, a la que hace alusión la mayoría de los jugadores de manera periódica, y también el técnico, es una estaca clavada en la mente de jóvenes y veteranos. Un mal recuerdo que se ha convertido en mantra para los actores del vestuario amarillo, porque aquellos 14 partidos sin ganar nunca pasan desapercibidos ni en conversaciones públicas ni privadas. Por eso, nadie pretende que la situación llegue a convertirse en un laberinto de difícil salida como empezó a suceder hace 12 meses exactamente.

La conversación entre los capitanes y Juan Manuel se llevó por los senderos de la concordia, con propósitos de apoyo mutuo para el beneficio del colectivo. En este sentido, los interlocutores fueron conocedores de las leyes implacables del fútbol profesional: sin resultados deportivos, toda la labor de meses, sin debatir si está bien realizada, se termina por cuestionar.

Los protagonistas se conjuraron para que el inicio del camino sea una victoria esta noche frente al Villarreal B. Ven en la victoria el único bálsamo que restañe de forma conveniente los roces de la convivencia.