Por un lado, la mirada larga del Real Madrid, despiadado en la recuperación de la pelota, veloz al ataque y de pegada abrumadora. En la otra esquina, el pase corto del Fútbol Club Barcelona, tan afilado en la presión sobre el rival como delicado al tejer minutos y minutos de toque y de fútbol. Así son, tan diferentes y tan abrumadores, los dos mejores equipos del mundo, los dos artilugios tan bien manufacturados por José Mourinho y Pep Guardiola, los dos grandes rivales que este sábado, a partir de las 21.00 horas, se vuelven a retar en el Santiago Bernabéu.

Si el fútbol se cuece en el centro del campo, si todo empieza y acaba en la medular, las propuestas de Real Madrid y FC Barcelona se dibujan desde concepciones tan distantes como efectivas. Y, además, brillantes, porque nadie tose, esta temporada, a ambos equipos. Ni en España ni en Europa despunta un rival capaz de situarse a la misma altura que estos dos transatlánticos enredados en un pulso trepidante y épico.

En el centro del campo del Real Madrid, esa máquina perfecta urdida por la mente de José Mourinho, todo gravita alrededor de Xabi Alonso. En el futbolista tolosarra empieza el orden del conjunto blanco, tremendo a la hora de presionar y ahogar al adversario de turno que se cruce en su camino.

Muerde el Real Madrid para recuperar la pelota y ese esfuerzo le permite lanzar cada ataque a una velocidad de vértigo. Y es Xabi Alonso, con mando en plaza, el que elige el punto de partida. O salida a partir de la combinación, con Mesut Özil como pieza de encaje y asociación para encontrar a futbolistas como Karim Benzema y Pipita Higuaín o transiciones rápidas, con desplazamientos largos y profundos para explotar la velocidad y la verticalidad de sprinters como Ángel di María y Cristiano Ronaldo.

Cualquiera de las opciones ha resultado válida para un Real Madrid imponente, que tras años de dominio azulgrana se presenta a un clásico con seis puntos de ventaja sobre el Barça y con aire de favorito.

Asociación y Messi

Ante la línea que Xabi Alonso, probablemente con Sami Khedira como guardaespaldas, comandará en la medular del Real Madrid, Pep Guardiola poblará el centro del campo con futbolistas menudos, de asociación y toque, para lanzar contra Íker Casillas a Leo Messi. Con Sergio Busquets como eje y faro, pieza fundamental para dotar de equilibrio la arriesgada apuesta azulgrana, el Barça podría reunir a Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Cesc Fábregas en la zona ancha para marcar un son cadencioso y acaramelado, letal y venenoso. Es, además, la agrupación alrededor de la pelota la mejor forma que tiene el FC Barcelona para plantar ante cualquier rival su primera línea de defensa, siempre con el rival y el balón lejos, a una distancia sideral, de Víctor Valdés.

Madrid y Barça. Dos rivales, dos propuestas, dos maneras de entender el fútbol que se levantan en el centro del campo.