Aúltima hora del lunes sorprendía la noticia del fallecimiento de Héctor Núñez, un tipo genial que recaló en la UD Las Palmas a comienzos de la temporada 1983/84 y, aunque no la terminó, dejó honda huella en el club amarillo.

El Pichón llegaba de México, con su bonhomía, su jovialidad, su amabilidad... en definitiva, su gran corazón. Con Héctor Núñez, los periodistas de la época vivimos grandes momentos. Desde tomar mate en su casa, siempre abierta a todo el mundo, hasta alguna que otra partida de truco, juego del que se declaraba especialista, hasta una muy familiar despedida de año bajo un frío terrible en un hotel de la lejana Palencia. Tampoco faltaban las partidas de envite.

Trabajador incansable, futbolero al máximo, los resultados, sin embargo, no le acompañaron y acabó su periplo dos jornadas antes de acabar el campeonato. Pero en esta Isla y en su fútbol dejó su impronta y buen hacer, que siempre serán recordados. Hasta siempre, Pichón.