La grada del estadio de Gran Canaria genera un silencio expectante cada vez que Thievy Bifouma toma el balón. Un silencio al que después le sigue un murmullo de admiración cuando empieza a acelerar hasta desbordar a un par de contrarios a su paso. Desde la primera época de Daniel Vidal, el Pollo, los aficionados no veían a un velocista de tal calibre con la elástica amarilla. "Tiene siete velocidades", expresa de manera simpática Daniel Carnevali, exjugador del club, quien destaca el potencial del jugador del Espanyol, que este verano aterrizó en Las Palmas con dudas sobre su olfato goleador.

"Prefiero dar pases de gol, aunque también me gusta marcarlos", comentó el delantero parisino, de origen congolés, cuando se le cuestionó por su definición cuando se presentó con la Unión Deportiva. Thievy lleva cinco goles entre la Liga y la Copa, pero el delantero ha gozado de muchas opciones para perforar la portería adversaria. "Cuando llego a casa me quedo pensando un buen rato en las ocasiones que fallo", precisa el delantero en tono humilde y con gesto apesadumbrado.

Thievy es un futbolista criado en las calles. Por eso es impredecible. Saltó a la primera plana nacional en 2010 cuando le marcó tres goles al Barcelona en la Copa de Cataluña. En aquella ocasión, tras su hat-trick, dijo que había venido a España para meterle goles a los grandes. Ahora, dos años después, pretende relanzar su carrera en la Unión Deportiva para volver de nuevo a Primera División. Está en el camino. En un puñado de partidos, se ha metido a la gente en el bolsillo y se ha convertido en un ídolo de la afición amarilla, quien siempre espera una acción fulgurante, un nuevo tornado sobre el adversario.

Delantero de la Unión Deportiva Las Palmas. Nació en Saint Denís (París, Francia) el 13 de mayo de 1992.