María Luján tiene 23 años y cursa Fisioterapia en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Con un brazo de hormigón armado, es una de las piezas más brillantes del Rocasa. Para la grancanaria, los desplazamientos son un reto físico.

"Tardo tres días en recuperarme. El lunes estoy destrozada para ir a la universidad o para asistir a los entrenamientos. Hasta el martes no me recupero; hay viajes mejores y depende del destino. Puedes dormir en hoteles, en este caso fue en un camping; hay que ahorrar".

Luján asume con resignación la crudeza de los desplazamientos para competir en la máxima categoría. "No te queda otra, no te puedes quejar y si lo haces, no te hacen caso (...) Llegamos 'supercansadas', no duermes bien. Es como si jugases tres partidos: el desplazamiento de ida, el encuentro ante tu rival el de vuelta", concreta con firmeza.

Cuestionada por cómo lo vive su familia, Luján afirma que "están mal, vivo con una de mis hermanas mayores ya que mi madre falleció hace 11 años. Me ven apurada en la universidad y cuando regreso a casa me cuestionan: ¿fuiste a jugar o a la guerra?", detalla con una sonrisa. Sobre si merece la pena, tanto sacrificio por mantener el liderato y seguir compitiendo, la exjugadora del Mar Alicante -que fue internacional júnior- realza el sudor de sus compañeras pero matiza que la liga ha perdido glamour.

"Vamos primeras porque el nivel, comparado con el año pasado, ha bajado muchísimo. Las jugadoras experimentadas se han tenido que ir fuera porque en España el balonmano femenino va a terminar desapareciendo. El nivel en la actualidad es catastrófico", finaliza.

Un curso para la ilusión

Haridian Rodríguez, de 26 años, concluyó sus estudios de Ingeniería de Telecomunicaciones y ultima la preparación del proyecto de final de carrera. Autora de nueve tantos ante el Itxako, tilda de "odisea" el desplazamiento a Estella.

Además, resalta que la victoria y los dos puntos justifican "el sacrificio". El hecho de lucir el liderato es un combustible extra. "Venir a casa con los dos puntos hace que todo merezca la pena. Estamos en una temporada bonita y tenemos mucha ilusión por seguir ahí. Nuestra meta es estar entre los tres primeros clasificados", valora la jugadora que proviene del Somarsa del barrio de Escaleritas. La pivote reconoce que debe centrar su futuro en los libros. "El balonmano se termina; de esto no se come".

Por su parte, Tamara López, única jugadora que no disputó un minuto de las doce convocadas, personifica la ilusión. "Ya llegará mi oportunidad", enfatiza la perla de Valsequillo, que adora los acordes del reggaeton más romántico.