Cuando el 10 de julio pasado la Liga de Fútbol Profesional (LFP) anunció el calendario de Segunda División, pocos preveían que se daría una final tan abierto para la lucha por el ascenso directo a Primera División, donde hay cinco equipos peleando por una sola plaza. En este tramo decisivo, a falta de nueve encuentros para la conclusión de la temporada regular, hay una premisa singular: Las Palmas está en disposición de conseguir todos los puntos mientras que Almería, Villarreal, Girona y Alcorcón, sus cuatro adversarios directos, perderán puntos (o no todos los podrán ganar) porque se enfrentan entre sí.

Las luchas intestinas en la azotea de la competición comenzarán en el mes de mayo, a partir de la jornada 37 del campeonato. Todos los implicados en lucha, a excepción de la Unión Deportiva, se enfrentan entre sí, además de medirse con el Elche CF, líder destacadísimo de la competición. De tal manera que si hay 27 puntos en juego, de ninguna manera los cuatro rivales de los amarillos podrán conseguirlos todos, lo que se traduce en que los hombres de Sergio Lobera dependen de su propio rendimiento para colarse en la segunda plaza, el botín mayor que está en juego, o mejorar su sexta posición actual en la clasificación.

El Almería, segundo, que aventaja en cuatro puntos a Las Palmas (58 por 54), tiene un final terrorífico de campeonato. De manera consecutiva, en las cuatro últimas fechas, se mide a Elche, Alcorcón, Girona y Villarreal. Antes de llegar a ese punto álgido, se las ve frente a equipos de la zona tibia como Numancia o Lugo y rivales que se juegan la supervivencia como Mirandés o Murcia.

El Villarreal, tercero, tiene un tránsito más holgado por la fase final del curso, aunque en su camino además de los cinco primeros clasificados también se encuentra con el Barcelona B, que siempre es un rival importante. Al igual que Las Palmas, el grupo de Marcelino García Toral se verá las caras con el Xerez, que va camino de quedar eliminado de la lucha por la salvación en pocas semanas.

El Girona y Alcorcón, cuarto y quinto clasificados, abren las hostilidades entre los equipos aspirantes a la segunda plaza el próximo 5 de mayo. De aquí hasta ese entonces, habrá tres partidos en juego. Los catalanes tienen como platos previos a Racing de Santander, Lugo y Elche, tres rivales de lo más incómodos en este momento, mientras que el equipo de los extrarradios de Madrid se miden a Lugo, Elche y Xerez. Ambos conjuntos también deberán enfrentarse al imprevisible Real Madrid Castilla de Jesé y compañía. Los madrileños fuera de casa y el conjunto de Rubi en Montilivi en la última jornada del campeonato, el 9 de junio, donde se decidirá la suerte de los clubes implicados en la lucha por el asalto a la categoría superior.

"Hay que ganar todos los partidos". Esa es la consigna que más se repite en el vestuario de la Unión Deportiva. Ayer, Nauzet Alemán y Momo, dos voces autorizadas dentro de la caseta, insistían en centrarse únicamente en su tarea, ganar los nueve partidos que restan, y esperar que los rivales cayeran como fruta madura.

"Los enfrentamientos directos son importantes, pero no tenemos que mirar a los lados", insistía ayer Nauzet Alemán, curtido en batallas de ascenso a Primera División, no en vano consiguió dar el salto con el Real Valladolid hace diez meses. "Todo es posible", remacha el interior de Las Mesas cuando se le cuestiona por la segunda plaza del campeonato, esa que ansían un puñado de equipos y que otros tantos, como Ponferradina, Córdoba o Lugo, parecen tenerlo mucho más complicado.

"El Hércules -sábado, 17.00 horas- ocupa nuestra mente", enfocan los futbolistas amarillos, quienes evitan abundar en el futuro inmediato de la competición.