Juan Carlos Valerón ha puesto en el mapa del mundo a Arguineguín. El efecto multiplicador del fútbol ha dado a conocer a la pequeña localidad de Mogán gracias a la calidad y humanidad de un jugador, que ha repartido generosidad dentro y fuera del terreno de juego. Unión Deportiva, Mallorca, Atlético de Madrid y, sobre todo, Deportivo han sido los escenarios donde ´el Palanca´ ha trasladado su fútbol, lo que le ha valido 46 entorchados internacionales con la selección española. Después de 13 temporadas en Riazor, el partido de ayer contra la Real Sociedad pudo haber sido su último servicio al fútbol.

"Con mis cualidades, sobrevivir en el fútbol moderno es complicadísimo. Se mira mucho más el aspecto físico y el táctico. Es primero defender y luego, atacar". A Juan Carlos Valerón (Arguineguín, 1975) le cambió la visión del fútbol aquella noche que Chapi Ferrer despedazó la prometedora carrera profesional de su hermano Miguel Ángel en un partido de Copa en el Estadio Insular. A partir de ese instante, la adversidad ajena, que sentía como propia, le ayudó a tomar una perspectiva adecuada de su carrera futbolística, a darle un enorme valor a la suerte.

Con lo fácil que era fijarse en su talento, hubo quien se obstinó en mirarle el físico y encima se cruzaron las lesiones que llegaban como una guadaña. En el verano de 2001, después de haber transitado con distinta fortuna por la Unión Deportiva, Mallorca y Atlético de Madrid, con quien tuvo la mala experiencia de descender a Segunda, su proyección se debatía entre la de una promesa a medio cumplir y la frustración temprana. Aunque ya había fascinado a la crítica madrileña, que no tardó en encumbrarle. José Antonio Camacho, el seleccionador nacional, también le reclutó y alcanzó la cima el día que el combinado nacional, al mando del jugador de Arguineguín, hizo el partido más memorable en muchos años: 9-0 a Austria. Todavía era época de penumbras para La Roja, que cargaba con el mal fario.

El traspaso al Deportivo resultó un paso decisivo, vital, para el futbolista de Arguineguín. Allí se juntó con un puñado de talentosos futbolistas, como Diego Tristán o Djalminha, y un público que lo adoraba hasta la veneración. De hecho, cualquiera que tenga la ocasión de acudir a un encuentro del Deportivo como equipo local podrá comprobar cómo el número 21 es el preferido por la gran masa de aficionados blanquiazules. Las predilecciones en los dorsales de las camisetas, sin exagerar lo mínimo, pueden ser de 10 a 1 entre Valerón y cualquier otro futbolista de la plantilla deportivista. Cuando se sube por la calle Manuel Murguía, en la perpendicular a la playa de Riazor, la vitrina de la tienda oficial del cuadro coruñés, en una de las esquinas del estadio, muestra con orgullo el 21 del grancanario, a quien César Augusto Lendoiro le ha prometido un paracaídas dorado para su vida postfutbolística, después de 13 mágicas temporadas en la capital gallega.

50 kilos

Con las piernas puntiagudas, de ahí el apelativo de El Palanca, pocos podrían haber aventurado a los 16 años que el talento de Valerón valdría para ganarse la vida jugando al balón. Juan Manuel Rodríguez, entonces entrenador del Arguineguín, lo hizo debutar en Tercera División cuando no pesaba mucho más que 50 kilos. Allí, en medio de los campos de tierra, con esa timidez con la que ha luchado toda la vida, el joven Juan Carlos llamaba la atención de propios y extraños.

"Era un palo, pero el primer balón que tocó lo mandó a 40 metros. Era impresionante", rememoraba Iñaki Sáez hace unos años cuando se le preguntó sobre la primera vez que vio jugar al mediapunta, a quien después llamó para la selección nacional. Era su debilidad.

Valorado por compañeros y rivales, tanto por su valor deportivo como humano, Valerón ha ido realizando el viaje de despedida poco a poco, a fuego lento. Tiene claro que se quiere dedicar a la docencia del balón e incluso es coautor de un libro sobre cómo interpretar el juego de ataque. "Queremos ayudar a que el fútbol siga siendo un deporte vistoso", resume el grancanario, de quien se especula, cada vez con más fuerza, que se retirará del fútbol el próximo 30 de junio, por lo que ayer cumplió su último partido como profesional. Sólo entonces, Valerón bajaría la palanca.