Aligerar un vestuario con urgencia. La operación salida se ha disfrazado de contratiempo. Dieciocho días después de que el presidente de la UD, Miguel Ángel Ramírez, anunciase la lista de descartes, se sigue a la búsqueda de soluciones.

El lateral zurdo Enrique Corrales, que llegó al club amarillo el 18 de agosto de 2011, con la carta de libertad, tras rescindir con el Granada, estaría muy próximo a sellar un acuerdo con la UD. El sevillano de 31 años, que firmó por dos años con opción a un tercero, no planteará dificultades a su desvinculación. Avalado por su trayectoria en Mallorca y Osasuna -clubes donde alcanzó la cifra de 117 partidos en Primera-, no ha podido lucir su serenidad y sacrificio en el costado izquierdo de amarillo. Firmó 20 encuentros de Liga en su primera campaña y 12 en la pasada. La renovación de Atouba, y la consolidación de Dani Castellano, le dejan sin opciones.

Por su parte, los gemelos Sergio y Francis Suárez han pasado de iconos y estandartes de la productividad de la factoría de Barranco Seco a mimbres residuales. Ilustran un caso inexplicable, renovados por cuatro temporadas por la UD en agosto de 2011, a día de hoy se les busca acomodo. Cuentan con una ficha notable y la empresa es compleja. El entorno de los Suárez detallaba ayer a este medio que aún desconocían las intenciones del club. "No se nos ha comunicado nada; seguimos a la espera".

Sergio y Francis se han ido devaluando de forma progresiva en las últimas campañas. El primero salió cedido en enero al Mirandés y el extremo se esfumó de las convocatorias de Lobera en el tramo crucial de la pasada campaña, con el ascenso en juego. La dirección deportiva confía en alcanzar una solución, que sirva para recuperar la mejor versión de Sergio (con 125 partidos en 2ª) y Francis (74), que tras siete años en el primer equipo siguen sin dar el paso definitivo.

En el caso de David González, con contrato hasta 2014, se trata de una pieza cotizada en el mercado. Cádiz y Tenerife se han mostrado receptivos por contar con el organizador, que pondría fin a su periplo en la UD, que se inició en la 2002-03. El habilidoso futbolista, que debutó de la mano de Uribe, ha encadenado diez años en la nave amarilla. El último curso fue una pesadilla, tras evitar el quirófano por una lesión de cervicales, no ha contado con el apoyo de Lobera, que lo utilizó como revulsivo.

Juanpe y Borja -que estuvo cedido en el San Roque- cierran el círculo de bajas. El central del Cruce de Arinaga vería con buenos ojos iniciar una nueva etapa lejos de la Isla, tras ser pretendido hace un año por el fútbol alemán.