Fieles amarillos en el imperio de la canciller Merkel. Andrea Möller y su yerno Jörg Möller, acompañados por su amigo Bastic, acudieron el pasado domingo al Gran Canaria para presenciar la primera victoria liguera de la temporada de la UD ante el Real Jaén. Incondicionales del equipo grancanario, visitan el templo amarillo desde 1995, y lo hacen desde Berlín. Su fidelidad es un ejercicio romántico, de pasión auténtica por un escudo.

Acompañados por la bandera del FC Unión Berlín -que milita en la 2.Bundesliga, la categoría de plata del fútbol alemán-, los Möller disfrutaron primero del Estadio Insular y desde hace diez años, vibran en el fortín de Siete Palmas.

El joven grancanario Iru Montesdeoca ejerce de enlace, con el tridente de corazones teutones y amarillos, que idolatran la magia de Juan Carlos Valerón. El padre de Iru, Jerónimo Montesdeoca, cocinero de profesión, y que trabajaba en la capital de Alemania, se encargó de convencer a los Möller de las bondades y el potencial de la UD. Y desde aquel 1995, visitan de forma periódica la Isla [durante esta semana descansan en el Sur].

"Adoran los cánticos, la mística del Gran Canaria, en Berlín se vive de otra manera el fútbol, pero dicen que hay similitudes entre el Unión y la UD. Son dos equipos nobles, sin el gasto multimillonario de los poderosos como el Bayern de Múnich de Guardiola", concreta Iru. La victoria ante el Jaén, falta de brillo, contentó a los fanáticos de Berlín, que suspiran por vivir, desde la primera fila, un derbi con el CD Tenerife. "Ya les he comentado que un clásico del Archipiélago es de película", apostilla. Andrea Möller acudió a la tienda oficial de la UD para ir equipado a Alemania. Berlín se tiñe de amarillo, una capital donde ya conoce las cabalgadas de Xabi o el disparo atómico de Nauzet. Los Möller llevan 18 años enamorados de un sentimiento.