¿Por qué ha desaparecido del once titular -encadena cuatro jornadas en el banquillo-?

Las razones se las debe dar el míster. Él habló conmigo antes del partido ante el Jaén y me dijo que iba a cambiar por motivos tácticos. Es el que manda y no le pedí explicaciones. Se agradece que me explique por qué no iba a jugar. Quería otro tipo de futbolistas. Me he limitado a seguir trabajando y a estar callado. Valoro eso, estar más callado que nunca y hablar en el campo con mi trabajo.

Se perfila titular mañana ante el Sabadell -19.00 horas-, ante la baja de Apoño. Fue suplente en el despertar de la UD, que ya suma tres jornadas invicta. ¿Siente que no es imprescindible?

Nunca he pensado que soy imprescindible. Todo lo contrario, trabajo día a día, entrenamiento a entrenamiento con el reto de mejorar en un bloque competitivo y con muchas figuras. Se ha optado por cambiar a otro jugador que no fuese tan ofensivo como yo por uno que mantuviese el sitio -en relación a Javi Castellano-. Las cosas son como son, aunque no me guste. El equipo va mejorando y gana pero no me resigno. Valgo para jugar, como he demostrado, y cuando vuelva a tener una oportunidad con continuidad lo demostraré.

Deleitó en el inicio del curso con Apoño en la sala de máquinas, ¿está cómodo con Javi Castellano en la zona de creación?

Es un jugador defensivo, que guarda más la posición. A mí me gusta sumarme al ataque y combinar con líneas más adelantadas. No sé por qué se dice que no terminamos de cuajar. Si se fija ante el Recre (la UD ganó 1-3 y jugaron Vicente y Javi) se contó con posesión y criterio. En Almería -en la disputa de la vuelta del play off - también firmamos un gran partido.

Su mensaje es nítido: carbura con y sin Apoño.

Lo he demostrado. Con Apoño cumplo una función pero también puedo rendir con otro registro.

Restan trece jornadas para el final. Doce equipos implicados en la cruenta lucha por la gloria del ascenso. ¿Está listo para soportar el vértigo y la presión?

Contamos con la suerte de que vamos a jugar en casa ante firmes candidatos al ascenso. Y depende de nosotros. Hay que trabajar poco a poco, partido a partido. Que la gente piense en el Dépor o Éibar como los equipos más fuertes, no tiraremos la toalla. El tiempo nos irá poniendo en nuestro sitio.

¿Cómo valora la consolidación de Tana y Asdrúbal, que junto a la madurez de Momo, se han convertido en piezas clave en el nuevo despertar de la UD?

No me sorprende. Asdrúbal es un jugador más trabajador y dinámico que Tana. Y lo que queda por ver de Tana, no se ha visto ni la cuarta parte del futbolista que puede ser. Si él quiere puede ser el mejor de la categoría; tiene que dejar atrás el cartel de jugador de primer año. Tiene calidad para tirar del equipo, sobre todo en casa, lo ha hecho cuando se mete entre líneas y combina con Valerón. Es de los jugadores más desequilibrantes que existen, si él se lo cree, hará cosas importantes en el fútbol.

Le receta más descaro.

Su características le permiten echarse el equipo a la espalda, si fuese preciso durante el partido. Tana es un pedazo de futbolista.

¿Apostaría por el ascenso del Tenerife? ¿Les ve con opciones de desbancar a la UD?

La lucha es contra nosotros mismos. Si estamos bien pocos rivales nos pueden parar. Cuando estamos con lagunas en el juego, cuando no salimos enchufados o no presionamos bien, lo acusamos. Nuestro peor rival es la propia UD. El más temible, el más dañino. Si estamos bien somos difíciles de ganar. El Tenerife, mientras subamos nosotros, me da igual.

El equipo amarillo salvó un momento crítico. ¿Qué aprendió del terremoto que estuvo cerca de dinamitar el proyecto? ¿Cuál fue el pecado capital?

Hay momentos en que los jugadores somos egoístas, quieres salvar tu culo. Si pitan a un compañero no te gusta pero como a ti no te silban, no pasa nada. Eso es malo, hay que trabajar y sufrir como un grupo y dejar de ser egoísta. Se ha visto en los últimos 3 partidos que coinciden con la buena racha. Se pierde brillantez pero se trabaja como un equipo y da victorias. Poco a poco volveremos a entrar en la senda del buen fútbol, que tuvimos de septiembre a noviembre, como se pudo apreciar ante el Sporting en El Molinón (2-3 para la UD).

El secreto del vestuario para salir de las tinieblas y encarar el tramo determinante ha sido la unidad. La fórmula mágica.

En los momentos malos hay que trabajar como conjunto, eso fue lo que nos faltó en la época mala -del 23 de noviembre al 15 de febrero solo se ganaron dos partidos-. Antes cada uno trabajaba por su cuenta y solo quería salvarse, daba igual lo que le pasaba al otro. Intentar no correr riesgos, que el compañero lo hace mal pero yo solo me preocupo de salvarme. Es un pensamiento negativo pero lo hemos superado. Ahora respira un clima de unidad.

Mañana, ante el Sabadell, una nueva versión del día del juicio final. Un pulso dramático.

No es una final, pero entramos en una fase importante donde todo se aprieta. ¿Por qué no podemos repetir el final de Liga del Villarreal en la pasada temporada? Recuerdo que perdió ante el Elche en casa y todo el mundo les daba por desahuciados. La meta es ganar y el tiempo nos pondrá en nuestro sitio, el que merecemos.

Su figura sigue vinculada a equipos de Primera -Celta y Espanyol le siguen la pista-. ¿Vería con buenos ojos ser traspasado como Viera o Vitolo?

De eso nunca he querido hablar. Lo lleva el club y mi agente.

¿Renovaría a los gemelos Castellano y a Deivid para la UD?

Son tres jugadores de la casa y y demuestran su valía. Los querría siempre en mi equipo.

Francis Suárez se desvinculó tras pasar siete meses apartado en el filial. ¿Le parece justo?

Son situaciones difíciles -reflexiona-. Me gustaría que se agilizasen lo máximo posible.

¿Lobera, en los días más cruentos de la crisis, llegó a perder la autoridad en el vestuario?

La autoridad nunca la ha perdido. Mantiene una línea de firmeza.

No subir sería...

Un palo duro. El ascenso pasa por el día a día y debes ganártelo en el campo. El Sabadell estaba descendido y ahora está a cuatro puntos de la UD. Humildad, calidad, esfuerzo y trabajo conforman el camino. Está en nuestras manos.