En el disco duro de Momo, respira el penúltimo episodio de gloria del Betis. Capítulo de éxtasis y poderío. Un ascenso con mayúsculas a Primera en junio del 2011,con Pepe Mel de técnico, que lo elevó a los altares en el templo del Heliópolis. El zurdo del barrio de El Cardón defendió durante dos campañas la elástica verdiblanca y conoce la fórmula mágica para tumbar al gigante bético. Conoce todos los secretos del próximo rival del equipo isleño. "Trabajo, ser fieles a nuestra idea, valentía y salir sin miedo", receta con determinación, uno de los fijos para Herrera en la UD líder.

El alfil de oro suma dos tantos en esta campaña con el cuadro grancanario [ante Alcorcón y el Tenerife] y compartió vestuario, en el curso del ascenso 2010/11, con Casto, que también figura en la plantilla isleña. De aquel plantel, quedan únicamente el grancanario Rubén y Jorge Molina como supervivientes. Tras su paso arrollador por el Xerez -desde 2007 a 2010-, con otro ascenso a Primera, el habilidoso isleño se convirtió en el primer alta en el verano del 2010. La imperiosa necesida de ganar y la presión se convirtieron en los nuevos compañeros de viaje en su aventura bética. "La afición y la historia del Betis te exigen ganar cada encuentro; fue muy duro lograr el objetivo. Empezamos bien pero luego se complicó y retomamos el vuelo". Enfatiza en marcar la pauta desde el inicio para desatar el nerviosismo bético y la sinfonía de pitos. "Si marcas, lo pueden acusar. Escuchas murmullos en la grada y eso llega al jugador local".

Valentía y agresividad

Firmó 18 partidos, 13 de ellos como titular en su primer curso en el Betis. Y en esa etapa de fantasía y gloria recuerda la compañía del pistolero Rubén -firmó 27 tantos en aquella campaña-. Una figura especial. Compartieron vestuario en la UD, Deportivo, Albacete y Racing de Santander. Y se reencontraron en el Villamarín. "Decíamos en broma que íbamos siempre en el 'pack'. Rubén es un fenómeno y le deseo lo mejor. Será muy especial, si estoy en la lista definitiva y puedo jugar. Es un grandísimo jugador". Trabajo, tesón y descaro. Ser fieles a la consigna de intensidad del estratega Herrera. Y jugar sin complejos. Momo realza la importancia de competir al máximo como único salvavidas de éxito. "Salir creyendo en nosotros".

Evocar su paso por el Betis eleva la temperatura emotiva. Lograr su tercer ascenso pero de amarillo es la única meta. Con el club de su corazón, sabe mejor. Sus lágrimas del 22-J aún respiran en la memoria colectiva. Icono y líder, vuelve al Villamarín con la UD, como en enero del 2013 en Copa del Rey, y sueña con domar al gigante verde.