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UD Las Palmas. Filial

'Pipo' deja atrás el túnel

El mediapunta del filial, que no ha debutado este curso, recibe el alta médica tras una lesión de menisco

Ale Pipo, en la grada antes del partido del domingo ante la Real B.

Ale Pipo, en la grada antes del partido del domingo ante la Real B. J. C. CASTRO

Ale Pipo vuelve a sentirse futbolista. El mediapunta de Las Palmas Atlético, que en la pretemporada del 2013 iba a disponer de ficha con el primer equipo y es una de las más firmes promesas del club, ha recibido el alta médica al superar una lesión en el menisco derecho. Se lo rompió el 31 de octubre del 2013 durante un encuentro con el filial, pero ha recaído en dos ocasiones y el pasado mes de octubre decidió empezar de cero. Se marchó a Barcelona a la consulta del prestigioso doctor Ramón Cugat, donde fue tratado con factores de crecimiento. Allí estuvo un mes y desde noviembre ha continuado una recuperación lenta pero progresiva con los especialistas del club amarillo.

El jugador, de 20 años, es un refuerzo de lujo para el filial insular, que se encuentra en un momento delicado después de un inicio de temporada bastante ilusionante. Ahora va a empezar los entrenamientos con el resto del grupo para ponerse a punto y, en cuanto Josico lo considere oportuno, con el paso de las jornadas irá adquiriendo ritmo de partidos. Su primera oportunidad es este fin de semana en casa ante el Guadalajara, en el que será el primer encuentro de la segunda vuelta para el filial amarillo.

Pipo, que tras su gran temporada en el juvenil División de Honor hace dos años llegó a ser nombrado mejor jugador juvenil de Canarias, estuvo a un paso del primer equipo. En la pretemporada de la 2013/14 llegó a anunciarse que tendría dorsal con el conjunto de Sergio Lobera, pero finalmente se quedó en el filial. Y a las pocas jornadas de estar a las órdenes de Víctor Afonso sufrió la rotura de menisco. Fue intervenido quirúrgicamente y en el mes de diciembre de 2013 volvió a tocar balón. Cumplió los plazos y parecía que todo iba a ir como la seda.

Pero al poco de volver a adquirir rodaje llegó el primer revés. Tras varios meses sin estar cómodo del todo se sometió a una segunda operación en la que le hicieron una limpieza en la rodilla. Así, acabó la temporada pasada entrenando a tope con el primer equipo, incluso durante la promoción de ascenso. "Me encontraba perfecto, estaba entrenando a tope", relata.

Así que Pipo veía cerca el final de su calvario. En verano, mientras todos estaban de vacaciones, él se ponía a punto con el preparador físico Jeser Cárdenes. "Empecé la pretemporada, no sentía ninguna molestia e incluso jugué tres partidos amistosos", cuenta. "Hasta que un día la rodilla se me volvió a hinchar", lamenta. "Ése el momento más duro", explica Pipo. "Una operación es dolorosa, pero lo asumes. Lo más difícil es ese instante en que la rodilla te deja de responder", continúa sobre su calvario.

Así, tras varias semanas analizando sus opciones para volver a empezar de cero decidió ponerse en las manos de uno de los mejores especialistas del mundo. A la consulta del doctor Cugat acuden los mejores jugadores del planeta y allí estaba Pipo. Se sometió a un tratamiento con factores de crecimiento y residió durante un mes en la Ciudad Condal junto a su hermano mayor.

Realizó dobles sesiones de dos horas cada una con un seguimiento exhaustivo por parte de los doctores de la consulta del doctor Cugat y el objetivo de fortalecer la musculatura. En caso de que no mejorara se le planteó incluso un trasplante de menisco, una técnica que no se ha empleado mucho y que finalmente no ha sido necesaria en su caso. No quería ponerse ninguna fecha de regreso, pero admite que la Navidad era el plazo si todo iba bien. Y así ha sido. Pipo deja atrás el túnel.

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