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Tenis ATP

Mil veces Federer

El suizo gana la final de Brisbane y se convierte tras Jimmy Connors e Ivan Lendl en el tercer jugador que alcanza el millar de victorias en el circuito profesional

Mil veces Federer

Mil veces Federer

Juego, Federer. Y así una, y otra, y otra vez más, como en el mantra de Luis Aragonés. "Ganar, ganar y volver a ganar". Roger Federer superaba ayer 6-4, 6-7 y 6-4 al canadiense Milos Raonic en la final de Brisbane (Australia) tras más de dos horas de pelea para conquistar el título número 83 de su carrera. Un torneo que podría parecer menor (ATP 250) pero que para el suizo tendrá siempre un significado especial pues en él, con ese triunfo ante Raonic, alcanzaba las mil victorias en el circuito profesional y entraba en ese paraíso de elegidos en el que hasta ahora sólo estaban el estadounidense Jimmy Connors (1.253) y el checo Ivan Lendl (1.071).

Mil. Un número redondo como una bola de tenis, veloz en su canto como un ace, preciso como una volea, plástico como ese revés maravilloso y sin aparente esfuerzo de Federer; leyenda viva del tenis y el mejor jugador sin discusión en la era open. ¿De la historia? También. Cierto que Connors y Lendl tienen más victorias que él, incluso que ambos atesoran más torneos (109 el estadounidense, 93 el checo de nacimiento), pero a la cantidad (83) une Federer la calidad de los suyos. Nadie como él ha conquistado tantos títulos del Grand Slam (17) ni tantas victorias en el torneo de Maestros que cierra cada año la temporada (6). Nadie como él ha estado tantas semanas al frente del ranking mundial: 302, de ellas 237 de forma ininterrumpida entre el 2 de febrero de 2004 y el 17 de agosto de 2008. Y sus 23 trofeos en torneos del Master 1000 sólo los superan los 27 de Rafael Nadal; el rival más duro con el que se ha enfrentado el de Basilea y el que más partidos le ha ganado en el circuito: 23 para el balear en un total de 33 duelos.

Estreno

Nunca había ganado Federer en Brisbane, que se convierte así en la vigesimonovena ciudad en la que el suizo conquista un torneo. Y lo hace al inicio de la que es su decimoséptima campaña en el circuito profesional y a las puertas del primer grande de la temporada, el Abierto de Australia, en Melbourne, para colocarse un año más en el grupo de grandes favoritos a conquistar un torneo que en su caso ya ha ganado en cuatro ocasiones: 2004, 2006, 2007 y 2010.

Tras lograr el pasado año junto a Stanislas Wawrinka la primera Copa Davis que adorna las vitrinas de la Federación helvética, a Federer sólo le queda un reto por conquistar: el oro olímpico individual. Plata en Londres tras caer en la final ante Andy Murray y oro en Pekín en dobles también con Wawrinka, cuando llegue Brasil, la próxima cita, tendrá ya 35 años. ¿Muchos? Para él, no. El físico nunca ha sido una baza clave en el juego del suizo, un tipo que parece levitar en la pista, bailar más que correr.

Ese oro pondría la guinda, pero el pastel tampoco la necesita. Ya tiene el oro del reconocimiento unánime de los aficionados.

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