El Atlético de Madrid, con un gol del francés Griezmann y dos del croata Mandzukic, sentenció en menos de media hora sobre el embarrado campo de Ipurúa, al que se adaptó mejor que el Eibar.

El partido estuvo condicionado por un campo anegado de agua debido a la lluvia incesante de los últimos días, que transformó la hierba en agua y barro.

Una vez más el Atlético de Madrid entrenado por Diego Pablo Simeone demostró que se adapta a cualquier circunstancia en un encuentro, que ayer fue más físico que técnico debido al mal estado del césped de Ipurú.