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Lo que faltaba

Ortuño, con un movimiento de nueve, anota el empate y se presenta a lo grande P Es la pieza que pidió Herrera para completar el puzle

Ortuño remata a puerta ante Agus y Kasim. QUIQUE CURBELO

Quedaban veinte minutos y la UD Las Palmas estaba atascada. El equipo de Paco Herrera jugaba contra un rival en inferioridad que estaba muy cerrado en su área y apenas dejaba espacios. A ese panorama se ha enfrentado el cuadro insular en varios encuentros este curso, como ante el Sporting, el Leganés u Osasuna, precisamente en el recinto de Siete Palmas. Y en todos ellos al técnico amarillo le faltaba un hombre que le convenciera hacia el que dirigir los centros. Y ese hombre es Alfredo Ortuño.

El murciano, que ya la temporada pasada se presentó a toda la Segunda División con nueve goles en medio curso con el Girona, mostró sus cualidades al Gran Canaria a los pocos segundos de pisar el césped. Recogió un balón suelto dentro del área y de espaldas a portería. Tenía hasta tres rivales acosándole y fue generándose el espacio yendo hacia atrás. Y lo encontró. Un centímetro que le fue suficiente para armar la zurda y encontrar la red de un Cabrero que hasta entonces estaba intratable.

Revulsivo de lujo

Cedido por el Granada hasta el 30 de junio, el murciano debutó de amarillo la semana pasada ante la Llagostera. Pero no era un escenario propicio para nadie debido a las fuertes rachas de viento que condicionaron el duelo. Salió como titular pero Paco Herrera le sustituyó en el descanso.

Ayer, en cambio, entró con la UD volcada hacia el área rival, un contexto en el que pudo mostrar mejor sus virtudes. Se movió como pez en el agua en las inmediaciones de la portería pese a la acumulación de jugadores rivales.

Fue la punta de lanza de unos últimos minutos de acoso y derribo de la UD al Mallorca. A su derecha se situó Nauzet Alemán y a su izquierda Araujo. Por detrás se quedaron Valerón, Jonathan Viera y luego Momo. La consigna era buscar la portería de Cabrero por tierra, mar y aire. Y con un jugador del perfil de Ortuño es mucho más fácil. No solo marcó el gol sino que también generó espacios para sus compañeros.

En la acción del penalti, por ejemplo, se encontraba también dentro del área liberando espacios a Araujo. Esa fue una de las cosas que faltó en la primera mitad, en las que el argentino tenía demasiado trabajo con Kasim y Bigas, que le habían frenado bien.

Y para esto llegó Ortuño. Cuando la UD se había acercado a Adrián Colunga al inicio del mercado admitió Paco Herrera que no le convencía, no por nivel sino por características. Necesitaba un jugador corpulento y con mejores movimientos en espacios cortos.

En su presentación Ortuño fue muy ambicioso a la hora de pronosticar un número de goles en este curso, asegurando que llegaría a las dos cifras. Y en su segundo partido se ha estrenado. El punta empieza ilusionando.

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