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UD Las Palmas. El entrenador, clave en la victoria

Paco Herrera, mano de santo

El técnico cambió el guión del partido ante el Mallorca con la entrada de Valerón y Ortuño

Paco Herrera, con su ayudante Ángel Rodríguez detrás, da instrucciones durante el duelo ante el Mallorca.

Paco Herrera, con su ayudante Ángel Rodríguez detrás, da instrucciones durante el duelo ante el Mallorca. QUIQUE CURBELO

Cuando Paco Herrera se sienta es que algo trama. Es el 'tic' del entrenador catalán. Si no ve clara la decisión que debe tomar durante un partido prefiere dejar la zona técnica y refugiarse en el banquillo. Allí resopla, respira y mira, en el más amplio sentido de la palabra, el partido. Lo analiza, lo desmenuza, lo interpreta. Y cuando se da cuenta de lo que falla se vuelve a levantar y toma decisiones. Así lo hizo el sábado, al inicio de la segunda parte, cuando la UD no terminaba de descifrar a la defensa del Mallorca. Después de unos minutos de observación, Paco Herrera llamó a Juan Carlos Valerón y poco más tarde a Alfredo Ortuño, decisiones con las que cambió por completo el rumbo del partido. La meditación del maestro, una vez más, surtió efecto.

No es la primera vez que el entrenador 'gana' un encuentro con sus movimientos en la pizarra en la segunda parte. En un contexo muy parecido lo hizo ante el Racing de Santander, cuando el rival estaba con uno menos y metió en la segunda parte a Guzmán, Valerón y Héctor Figueroa. La UD, como el sábado, arriesgó con tres centrales, abrió el campo con extremos abiertos, metió a un hombre más dentro del área para acompañar a Araujo y Valerón se ocupó de dirigir a la orquesta. Receta infalible.

El de Arguineguín ejecutó las ideas del entrenador, tanto con balón como sin él. Y es que al entrar al campo le dijo a Javi Castellano que tenía que retrasar su posición e incrustarse entre Marcelo Silva y David García. Luego miró a Dani Castellano, al que señaló con los brazos que tenía que jugar más abierto y más arriba. Mientras, Nauzet, en el costado más cercano a los banquillos, recibió las instrucciones directamente de Paco Herrera.

Atasco general

El plan, reforzado posteriormente con la entrada de Ortuño por Culio, estaba claro. Y Valerón cogió las riendas. El 'Mago' se encargó de decidir cuándo jugar a la derecha, cuándo a la izquierda y cuándo en vertical. Fue un imán que atrajo la pelota y a los rivales. De hecho, participó en la jugada de los dos goles. En la primera cambia el juego para Nauzet, que estaba situado de extremo y encontró dentro del área a Ortuño. El murciano, de hombre boya, hizo el resto al moverse dentro del área como en el salón de su casa. Y, en el último minuto, el propio Valerón fue quien centró en dirección a Araujo, a quien derribó Cendrós y el árbitro señaló penalti.

Todo ello para solucionar una primera mitad que fue un mal recuerdo de la temporada pasada. Y es que la UD se dedicó a dar demasiados pases al pie y muy pocos al espacio. Se juntaron muchísimas circunstancias que propiciaron que acumular tanto talento no funcionara. Culio, Jonathan Viera, Nauzet Alemán y Sergio Araujo, el póker que apunta a ser el primer plato de Paco Herrera, no mezcló como se esperaba. El equipo está terminando una fase de transición en su preparación física que les impidió tener la chispa suficiente para ofrecer desmarques y profundidad. Además, tampoco estaba el infatigable David Simón para abrir el campo. El lateral se ha convertido en un factor sorpresa fundamental para la forma de jugar de la UD.

Una serie de condicionantes, como el gol inicial del Mallorca y los dos empates previos, que nublaron la vista a la UD. El balón iba de lado a lado, como ese boxeador que va de un lado para otro en el ring pero no golpea. El equipo amarillo perdió algunos de los rasgos que le han hecho líder, como la claridad de ideas y la imprevisibilidad. No solo faltaba frescura en la cabeza sino también en las piernas, y al equipo le costó bajar y ser tan solidario como acostumbra. Y así llegó el gol de Arana.

Pintaba mal el partido, una mini crisis de tres encuentro sin ganar se atisbaba en el horizonte, pero Paco Herrera se sentó, reflexionó y se le encendió la bombilla. Sus cambios, junto con la inteligencia de los jugadores para llevarlos a cabo y su espíritu indestructible permitió a la UD Las Palmas mantener ventaja en la pelea por el liderato.

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