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La depresión del sello más hermoso

El Lugo, la revelación de las dos últimas campañas por su propuesta barroca, ha perdido la fantasía

El caos institucional ha llegado al césped. El Lugo afronta una depresión histórica y si sucumbe ante la UD podría caer a puestos de descenso. Un escenario inédito desde que regresase a Segunda -junio del 2012- de la mano del técnico Quique Setién. Animador de la competición y exponente ofensivo de culto, el cuadro gallego ha perdido la inspiración. Encadena 8 jornadas sin ganar e iguala la peor racha en esta categoría, que se remonta a la 1992/93, su estreno en Segunda.

El cuadro gallego tiene 8 puntos menos que en las dos últimas campañas en este tramo de la competición -23 jornadas-. Ha recibido 30 goles y suma 23 -cabe recordar que ante el Numancia (6-6) en Los Pajaritos logró casi un cuarto de la cosecha ofensiva en 90 minutos-. "No tenemos gol; es el único problema", repite un desesperado Setién.

Jonathan Valle, Pelayo y Ernesto están fuera de combate por lesión. El delantero David Aganzo [segundo máximo realizador con 3 dianas], una de las estrellas, fue expedientado por un problema de indisciplina. Todo son problemas para un novato con gusto por la posesión. Su filosofía de toque ha perdido efectividad. Es como si se apagase la luz en la mansión del Lugo.

Z Dibujo táctico: 4-2-3-1

Etiqueta de Armani.Toque y toque. Setién, en estos tiempos de tormenta, mantiene una propuesta ultraofensiva y no se arruga ante la visita del líder UD. Cuenta con cinco victorias -el peor de Segunda en este apartado junto a Recre y Sabadell- y la última tuvo a Iriome como héroe. Fue ante el Tenerife, club que defendió el extremo, por un pírrico 1-0 en el Ángel Carro. Desde ese 30 de noviembre, el Lugo va de naufragio en naufragio. Con el esquema 4-2-3-1, el centrocampista Fernando Seoane es el líder. Jefe de operaciones con 2.033' -ha participado en las 23 jornadas- y una garantía de criterio. El joven Iago Díaz es el pichichi con cuatro tantos.

Z Nuevo inquilino

En la portería, el veterano Dani Mallo (36 años) ha regresado a la primera línea de combate. Completó una actuación portentosa ante el Valladolid en Zorrilla. Congeló a la artillería pesada del conjunto de Rubi con cinco paradas de mérito. Era su segundo encuentro en este curso tras acabar con la dictadura de José Juan -22 partidos-.

En la zaga, Pavón es el sargento general. Central de acero, ha militado en el Granada y Numancia. El centrocampista Carlos Pita es otro de los pilares básicos. Junto a Fernando Seoane parte con la responsabilidad de dirigir el tráfico. En las bandas, David López e Iriome, dos puñales que presumen de descaro e instinto asesino. Lolo, con dos tantos en las últimas tres jornadas, es el nuevo pistolero para un escudo herido, al borde del abismo.

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