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Baloncesto Liga Endesa

El peor día imaginable

El Gran Canaria encajó su derrota más dolorosa, 109-70, ante un Laboral Kutxa inspirado en el triple

El peor día imaginable

El peor día imaginable

Entre errores y aciertos, el Granca llegó con vida al tercer cuarto. Lo hacía con agonía y sufrimiento; sí. Con la lengua fuera, pero con vida ante un rival inspirado en el triple. Sin embargo, de pronto, se hizo de noche en el Buesa Arena. El frío glacial del invierno más crudo se coló en alma del equipo de Aíto García Reneses y éste desapareció ante el Laboral Kutxa para cosechar su peor derrota; no solo por la paliza en el marcador o por la sensación de ser un juguete en manos del rival, sino porque dejó al descubierto los problemas de fondo que arrastra este equipo en su rotación. El Baskonia ganó, 109-70, en el peor día imaginable para el Herbalife Gran Canaria.

El conjunto amarillo se presentó en el Buesa Arena de Vitoria, escenario de sus mayores gestas, con urgencias tras dos derrotas consecutivas en la ACB y con las bajas de Newley y Urtasun, pese a que éste pudo vestirse de corto. Y tres buenas defensa del Granca dieron a los amarillos una primera ventaja con puntos de Kuric y O'Leary. Fue un espejismo. De inmediato el partido rompió en un intercambio caliente de canastas en el que el rival siempre salió ganador. Darius Adams, Davis Bertans y Tornike Shengelia ofrecieron todo un recital desde el tiro exterior. Mientras, el rocoso Colton Iverson se fajaba bajo los aros para anular el juego de Tavares. Los exteriores acertaban con el aro y los interiores ganaban una batalla invisible.

La magia de Davis Bertans, uno de los jóvenes valores más destacados de concierto europeo, surgió desde el principio. Entre el letón y el georgiano Shengeila llevaron al Baskonia a un 24-16. En un visto y no visto el equipo vasco, había cambiado de marcha, adelantado por la izquierda y se había marchado. El Granca sufría. Bellas tenía dos faltas. Aíto mandó parar y el Granca reajustó su defensa. Así, el Laboral Kutxa cerró el primer acto con ventaja de 10 puntos; 28-18.

Kuric resurgió en el 6,75 y el tiro exterior parecía imponerse como único recurso ofensivo, hasta que, en un respiro de Iverson, Tavares logró aparecer. Con equilibrio, por primera vez entre el juego interior y el exterior, el Granca regresó a la acción. Edy machacó el aro con violencia. Bellas anotó pisando la línea de los tres puntos y de nuevo Tavares, tras la lucha de Báez en el rebote, dejaba a los amarillos a tres puntos; 30-27. El parcial era de 2-9 y surgía una luz para la esperanza. Pero, cuando el equipo de Aíto tuvo el empate en sus manos, un robo de Mike James tras un rebote y pase de Tavares sirvió un nuevo triple para el base de Portland. Esta acción sirvió el pistoletazo de salida para la mejor versión del Baskonia, que no solo recuperó el parcial sino que vapuleó a los amarillos como lo haría un equipojunior frente a cadetes. La dupla Adams-Bertans siguió con su recital de aciertos en el triple; 40-29. Tras el esfuerzo, el intento de remontada amarillo quedó en nada.

Sin respuesta

El duelo era de triplistas. Kuric reclamó, de nuevo, su cuota de protagonismo pero solo sirvió para envalentonar al rival. Adams respondió con el noveno para su equipo. Shengeila, para más daño, anotaba un dos más uno tras hacer pasos y el equipo de Vitoria lograba una ventaja de 16 puntos; 49-32. El parcial era sangrante. El Granca, con demasiadas pérdidas (cinco de Bellas) y errores no forzados, estaba contra el precipicio; a un paso de una profundidad abisal. Ni Kendall ni Summers aportaban. Los errores se multiplicaban y, quedó expuesto el desequilibrio en la confección de la plantilla. Solo Kuric y O'Leary parecían tener las ideas claras. Pero la defensa hacía aguas, Shengeila rompía una y otra vez desde fuera y el Granca no podía frenar el flujo constante de canastas del rival con Adams (12 puntos) y Bertans (12) y Shengeila (13) imparables; 52-38, al descanso.

El tercer cuarto no cambió el guión. Shengeila (25 puntos al finalizar el choque) y Adams anotaron con facilidad, en carrera y tras la potencia de sus penetraciones. Mientras, el Granca se perdía en malas decisiones. Tavares estaba desesperado en su batalla individual. El Baskonia, como si de un paseo se tratara, se marchó de 20; 58-38. Los amarillos lo intentaban pero pagaron su frustración. El Granca, absolutamente superado e irreconocible, era un muñeco roto en manos del rival y Causeur hurgaba en la herida con dos triples consecutivas. Shengeila elevaba la sonroja hasta los 25 puntos y Colton por encima de la treintena. El duelo se convirtió en una pesadilla. Quedaba un mundo y mucho más sufrimiento. Aíto (demasiado tarde) paró el partido con 71-42, tras un parcial criminal de 19-4. Su equipo estaba ya hundido y bloqueado, para fallar lo sencillo, cometer pasos y recibir un tapón tras otro. A 14 minutos, solo importaba salvar la honra . Nunca caminó tan lento el segundero del marcador.

Todo lo que va mal puede ir peor, reza una de las máximas de la ley de Murphy. Así fue. El rival se recreó y el amarillo pagó todas sus culpas; las de esta jornada, las acumuladas en las últimas campañas y también las de vidas anteriores. El Baskonia estuvo cerca de doblar al Granca; 80-46, para encarar un último cuarto con todo decidido y la toalla sobre la lona. El rival no bajó su intensidad hasta los últimos minutos para vivir por encima de los 40 puntos de renta, hasta que acabó, 109-70, el peor de los días.

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