Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Roto por el medio

Un centro del campo descompensado, y además con bajas por lesión, se convierte en el talón de Aquiles del Real Madrid, un líder en apuros

Kroos toca el balón de cabeza con Nacho detrás.

Kroos toca el balón de cabeza con Nacho detrás. JUAN MEDINA / EFE

Cargó Ancelotti tras el partido del sábado contra la actitud de los jugadores. No fue el único en el Madrid que tiró por ese camino. Cristiano Ronaldo avaló la crítica del entrenador. El portugués dijo que "no estábamos frescos ni física ni mentalmente". Si ése es el problema, bendito problema porque tiene arreglo más o menos de inmediato. Pero no parece que ahí se acaben los males del Madrid, sino que descontadas las circunstancias, en forma de lesiones, todo parece empezar por una cuando menos discutible configuración de la plantilla, y en concreto del centro del campo, y eso ya tiene más difícil solución, sobre todo en plena vorágine competitiva.

En el eje está la clave del buen fútbol. Puedes tener una gran defensa y un ataque extraordinario, pero como la bisagra no funcione bien el equipo acaba pagando las consecuencias. Buenos zagueros y delanteros resolutivos te pueden resolver partidos sin necesidad de que haya continuidad en el juego, pero es difícil por no decir prácticamente imposible aguantar una temporada de forma solvente sin que el conjunto esté compensado. Para ganar al Almería, al Elche y compañía, sin que esto suene a desmerecimiento para nadie, estaría bueno, bastan individualidades, dada la enorme diferencia de calidad. Las cosas se ponen más complicadas cuando quienes están en frente ya tienen un nivel alto.

El Madrid no es el mismo desde el cambio del año. El equipo que acabó 2014 arrollador estableciendo marcas de imbatibilidad se ha convertido en una formación plana, previsible y falta de carácter. Empezó a tambalearse ya en un amistoso, frente al Milán, y la derrota ante el Valencia, la primera en muchos meses, fue un buen indicativo de que la cosa no funcionaba, no por la derrota en sí, que siempre puede darse por muy bien que juegues, ya que los goles también surgen de situaciones totalmente aisladas, sino por la forma. Después vino el mal trago copero, eliminado por el Atlético de Madrid, y entre medias de los partidos de esa competición y hasta hace un par de días los resultados iban maquillando las cosas, con victorias ante Espanyol, Getafe, Córdoba y Real Sociedad.

Pero el sábado se produjo el desplome total, más doloroso si cabe por producirse ante el gran rival local. El Madrid fue un equipo totalmente a merced de un enemigo muy poderoso físicamente. Y aquí puede que esté el meollo de la cuestión. El Madrid ha formado un equipo de un nivel medio técnico altísimo, en especial, claro, de medio campo para adelante. Pero para que el centro del campo sea una zona de buen funcionamiento no basta sólo con técnica, igual, dicho sea de paso, que los delanteros deben hacer algo más que esperar a que les llegue el balón y olvidarse por completo de cualquier otra tarea.

El Madrid tiene grandes estilistas en la parcela central, Modric, Kroos, James, Isco.. y Ancelotti sabe que tienen que jugar todos o rotar de forma que aun los que le resultan menos convincente dispongan de sus minutos porque a ver qué entrenador es el guapo que no pone a los fichajes de su presidente y Ancelotti además de saber de fútbol se caracteriza por saber navegar en aguas muy difíciles, pues para eso ha lidiado con mandatarios de acusada presencia en los fichajes en su trayectoria como entrenador y de todas esas batallas ha salido bastante airoso. La diferencia es que en el Madrid no vale nada que no sea el triunfo, por lo que la presión no tiene parangón en otro equipo, máxime cuando el gasto en jugadores es descomunal.

Pero las figuras necesitan de músculo a su alrededor para que puedan estar frescos con el fin de desarrollar a satisfacción sus cualidades y resulta que tampoco los encargados de esa faceta le están saliendo bien al Madrid. Khedira está cada vez más con la cabeza en otro sitio -es sorprendente por lo demás la diferencia que hay en su rendimiento entre jugar en el Madrid y en la selección alemana, a favor de ésta- e Illarramendi no acaba de encontrar su sitio y da la impresión de que no es jugador para un equipo de este calibre.

Total que a falta de buenas alternativas Ancelotti ha tirado de los mismos, acuciado además por la lesión de Modric (ahora también James), y ha llegado un momento en el que las fuerzas ya no dan para más. Un futbolista como Kroos, por ejemplo, no puede estar a todas, a cortar y a atacar, a distribuir y a tapar huecos, o de otro modo lo acabará pagando, como de hecho así ha sucedido. Las circunstancias, en forma de lesiones, también han sumado a la hora de debilitar al equipo en defensa, con las bajas de Sergio Ramos y Pepe, con lo que el panorama se vuelve mucho más difícil para Ancelotti.

El mago italiano está ante el mayor desafío de su carrera. Seguro que en sus anteriores equipos pasó por situaciones parecidas a esta, pero seguro también que en ninguna de ellas se enfrentó a la presión que supone ser el entrenador del Madrid, un líder en crisis que se ha roto por el medio.

Compartir el artículo

stats