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Fútbol Primera División (25a Jornada)

La tarde de Suárez y Rakitic

El croata y el uruguayo fabrican los tres goles de un discreto Barça, que hizo lo justo ante un Granada sólo entusiasta

Neymar pelea un balón con el defensor del Granada Allan Nyom.

Neymar pelea un balón con el defensor del Granada Allan Nyom. PEPE TORRES / EFE

Después de visitar un gran escenario, vivir emociones fuertes y vibrar con la melodía de la la Liga de Campeones cuesta volver a la realidad doméstica, plagada de rivales sin pedigrí, campos duros como una piedra y horarios intempestivos. Sólo así se puede entender que el Barça brillante de Manchester se transforme en el pálido equipo de Granada. A diferecia de otras tardes grises, esta vez salvó el resultado, detalle imprescindible para mantener la consideración de aspirante a la Liga. Lo hizo, además, con un Messi a media asta, que sólo pudo marcar por la ceguera del juez de línea. Sólo Rakitic y Luis Suárez, decisivos en los tres goles, se sacudieron la modorra.

Las rotaciones de Luis Enrique no afectaron al tridente, que ayer pareció un mundo aparte. Messi, Luis Suárez y Neymar apenas ayudaron en defensa, en lo que pareció una decisión premeditada del técnico asturiano para mantener a raya a su rival. La medida derivó en un Barça muy alargado, que permitía al Granada asaltar su campo con más facilidades de lo habitual. También sirvió para comprobar las dificultades del equipo andaluz, que a sus carencias ha unido una plaga de bajas por lesión o sanción.

Apenas había pasado nada cuando Jordi Alba atendió el desmarque de Luis Suárez que, casi sin ángulo, envió un centro sin peligro que Cala, debajo de la portería, convirtió en una asistencia a Rakitic. El 0-1 sirvió al menos para avivar el partido y dar protagonismo a los porteros. Bravo sacó un chutazo de Javi Márquez junto al poste y Oier, al borde del descanso, tapó un remate cercano de Messi tras pase, cómo no, de Rakitic.

El Granada cargó pilas en el vestuario, pero cuando se ilusionaba con el empate tropezó con la pareja de la tarde. Rakitic puso a Luis Suárez mano a mano con Oier y el uruguayo completó su semana de gloria. Cuando parecía todo el pescado vendido, Lass explotó la debilidad defensiva de Alves y provocó el penalti de Bartra. Los minutos siguientes descubrieron un Granada ansioso y un Barça hipotenso. No pasó nada hasta que volvió a activarse la conexión de moda. Luis Suárez encaró a Oier y, tras regatearle, se vio en la necesidad de regalarle el gol de Messi, que estaba en fuera de juego, aunque el equipo arbitral no se enteró.

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