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El futuro se apellida Pogba

Los grandes equipos de Europa, incluidos Barcelona y Real Madrid, pujan fuerte por el centrocampista francés de 21 años que milita en el Juventus de Turín

Paul Pogba es uno de esos jóvenes futbolistas con una confianza ilimitada en sus posibilidades y que no pierde la ocasión de postularse como un futuro número uno. Pero a diferencia de otros, con Balotelli como caso extremo, este francés de 21 años respalda sus palabras con hechos. Lleva dos temporadas y media destacando en un histórico de Italia, la Juventus, lo que le ha situado como la pieza más cotizada del mercado. Quizá no tanto como presume su representante, Mino Raiola, que lo bautiza como el hombre de los cien millones de euros, pero sí lo suficiente para traer de cabeza a las secretarías técnicas de los clubes más poderosos de Europa, con Real Madrid y Barcelona a la cabeza. Conociendo la biografía de Pogba, una cosa parece clara: él tendrá la última palabra.

En realidad, la primera gran decisión futbolística de Paul Labile Pogba (Lagny-sur-Marne, Francia, 15-3-1993) la tomaron sus padres, como dicta la lógica tratándose de un chaval de 15 años. A esa edad ya había destacado lo suficiente en Le Havre, uno de los clubes con mejor cantera de Francia, como para llamar la atención de un sabueso como Álex Ferguson. Un cheque por 87.000 libras esterlinas fue suficiente para convencer a los padres de Pogba para que trasladasen su lugar de residencia a Manchester. Hubo denuncia de Le Havre a la FIFA y todo se resolvió con el pago de una indemnización por parte del Manchester United.

Pogba, un futbolista completo por sus condiciones técnicas y un físico privilegiado (mide 1,88), destacó en las categorías inferiores del United, pero su debut con el primer equipo le supo a poco. Ferguson sólo le alineó en tres partidos de la Premier League de la temporada 2011-12, al que añadió otro en la Liga Europa, frente al Athletic de Bilbao en San Mamés. Al final de esa campaña, las prisas de Pogba se sumaron al buen ojo de Fabio Paratici, el director técnico de la Juventus.

Paratici puso en antecedentes al administrador delegado de la Juve, Beppe Marotta, y éste consiguió el O.K. del dueño del club, Andrea Agnelli, con un argumento añadido y nada desdeñable: Pogba no costaba un euro porque acababa su contrato con el Manchuster United. Sólo faltaba un entrenador que le diera confianza y lo encontró en Antonio Conte, con el que jugó 63 partidos de Liga en dos temporadas, completando un centro del campo de lujo con Pirlo, Vidal y Marchisio. Nada ha cambiado con la llegada al banquillo de Massimiliano Allegri, que le ha alineado como titular en 21 partidos del campeonato italiano y en los siete disputados hasta el momento de la Liga de Campeones.

En apenas dos años, Pogba ha pasado de ser el futbolista más prometedor de Europa -fue elegido el mejor del mundial sub-20 que ganó Francia en 2013- al centrocampista con el que sueñan los grandes clubes europeos. El Real Madrid ya valoró su fichaje el pasado verano, pero la llegada de Kroos y James aplazó cualquier decisión. Además del excedente de futbolistas en esa zona, agudizado por el fichaje de Lucas Silva y la consolidación de Isco, Ancelotti considera que al Madrid le convendría más el perfil de un jugador como Vidal, también de la Juve.

En el Barcelona no tienen tantas dudas sobre el fichaje estratégico para la próxima temporada. Desde el entrenador, Luis Enrique, al presidente, Josep Maria Bartomeu, y al nuevo integrante de la comisión técnica, Ariedo Braida, todos ven en él al hombre del futuro. De hecho, la incorporación del italiano, que fue director general de la mejor etapa del Milán, se justifica en parte por la operación Pogba. Aunque el Barça no puede incorporar nuevos jugadores hasta enero de 2016, por la sanción de la FIFA, Bartomeu necesita un golpe de efecto de cara a las elecciones a la presidencia del próximo verano.

Al margen de los intereses particulares, Pogba se adapta claramente a las necesidades del Barça de Luis Enrique: un centrocampista poderoso físicamente, con buen toque de balón, trabajador en la fase defensiva y con mucha llegada al área. Está capacitado para integrarse en el juego de toque y posesión que caracteriza al Barça, y también le va bien el fútbol de contragolpe cada vez más utilizado por los azulgrana. En sus inicios Pogba se movía por la mediapunta, pero en los últimos años se ha asentado como centrocampista, tanto en el pivote como de interior izquierdo, un puesto pendiente de renovar en el Barça a medio plazo, dado que Iniesta cumplirá 31 años en mayo.

A los dos grandes españoles, la competencia por Pogba les llega principalmente de Inglaterra. Dos de los clubes más fuertes económicamente de la Premier League, Manchester United y City, flojean en el centro del campo. Según fuentes próximas al jugador, el club de Old Trafford está descartado tras su anterior experiencia y, en todo caso, se decanta por la liga española. El Barça jugará la baza de Braida, que tiene buena relación con Marotta y con Raiola, dos hombres clave en la operación. El Madrid, si finalmente se decide a pujar, cuenta con el aval de Zidane, que ya descubrió hace años una perla francesa: Varane.

Pese a las palabras de su representante, en la última ampliación de contrato de Pogba con la Juventus, hasta 2019, su cláusula de rescisión quedó fijada en 50 millones de euros. El francés, que ha ganado dos scudettos con la Juve, parece decidido a afrontar nuevos retos: "Aspiro a mejorar en todo. Los verdaderos campeones son los que se quedan en la cima durante años. El fútbol está lleno de jugadores que explotan durante una temporada y luego desaparecen. Trabajo muy duro para no ser uno de esos".

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